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Mujeres en Situación de Prostitución y Trata

Por: Norma Elena Cardozo, Milena Valeria Chaile, Rita Liliana Viveros y Magdalena Liliana Zerpa
Egresadas del Curso de Formación en Sexualidad Human de AASES

La prostitución se define como el acto de participar en actividades sexuales a cambio de dinero o bienes. Aunque esta actividad es llevada a cabo por miembros de ambos sexos, es más a menudo por las mujeres, pero también se aplica a los hombres en el contexto de la prostitución tanto heterosexual como homosexual, travesti y transexual. El término genérico empleado para referirse a quien la ejerce es prostituto .
Ante situaciones de inequidad y abuso presentes e instauradas en nuestra sociedad desde épocas remotas y que son avaladas por un modelo paternalista y machista a la hora de tomar medidas que involucren a todas los interesadas y comprometidas en esta temática en nuestra sociedad como lo es la explotación sexual en el que se encuentran involucrados niños, adolescentes y mujeres de diferentes edades como ilustra estos titulares de diferentes diarios de la Argentina.

Rescataron en Campana a la joven de Oberá raptada por una red de trata
Trece menores caen por día en redes de Trata
Trata de blancas: cayó un buque con diez mujeres
Desarticulado un grupo que explotaba a mujeres en el Camino de Castelló
Desbaratan en Orán una red de prostitución y trata de personas
Gualeguaychú / Treinta mujeres rescatadas de un prostíbulo

La prostitución es uno de los oficios más antiguos del mundo. Tal vez porque está ligado a algo tan indispensable para el ser humano como lo es el sexo. Pero lo cierto es que las prostitutas, jamás dejarán de tener clientes.
Sin entrar en juicios de valor, en consideraciones morales o miradas hipócritas, la prostitución simplemente “es”. Está allí… en la zona roja de Buenos Aires y en los burdeles del fin del mundo.
Se trata de un drama que golpea la vida de cientos de mujeres en todo el mundo. Según datos de la ONG Antislavery International, han desaparecido en Argentina sólo en el año 2006 cerca de 500 mujeres y niñas, ya que en nuestro país no hay cifras oficiales al respecto.

LA PROSTITUCION NO ES UN TRABAJO, ES UNA FORMA DE VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES
Existen hoy dos posiciones respecto a la prostitución:
1- La que la considera un trabajo como cualquier otro y una elección libre, fruto de un contrato entre dos individuos: cliente y mujer prostituida.
2- La, que en cambio, sostiene que la prostitución es una forma de violencia contra las mujeres.
La prostitución se inscribe en las relaciones de opresión patriarcales que coloca a los varones del lado del dominio y a las mujeres de la sujeción.
Ninguna forma de trabajo puede separarse del cuerpo, pero en la prostitución el comprador obtiene derecho unilateral al uso sexual del cuerpo de una mujer. El cliente prostituyente, le impone su cuerpo, su sexualidad y su placer a la mujer prostituida. El placer de ella no importa. No es un intercambio sexual recíproco. Hechos que en cualquier trabajo se consideran acoso o abuso sexual: toqueteos, violaciones, insinuaciones verbales, requerimientos sexuales indeseados, en la prostitución forman parte de la naturaleza misma de la actividad.

CÓMO RECLAMARIAN LAS MUJERES PROSTITUIDAS CONTRA EL ACOSO SEXUAL, EL ABUSO O LA VIOLACION? CON QUE PARAMETROS SE MEDIRIA?

Considerarla trabajo, legitima la violencia y las desigualdades sociales y sexuales entre varones y mujeres.
En todo trabajo está comprometida la subjetividad, pero en la prostitución lo está de una manera más profunda, hay una relación inseparable entre cuerpo y subjetividad, entre cuerpo y sexualidad.
Prostituir menores de 18 años se considera un delito, entonces, puede convertirse en un trabajo y en una elección libre el día que la mujer cumple los 18?

El trabajo infantil está prohibido, pero se promueve la preparación educativa de niñas y niños para sus futuros trabajos: escuelas técnicas, comerciales, magisterio, etc.
Si la prostitución es trabajo, cómo se formaría a las niñas para el mismo? Cuáles serían los cursos de aprendizaje? Secundarios con orientación servicio sexual? Dónde y con quiénes se harían las prácticas? Con los padres, con los tíos, con los maestros?

Considerar a la prostitución trabajo favorece la trata y la legalidad de proxenetas, al convertir la explotación sexual en un negocio legal.

La prostitución es una forma de violencia contra las mujeres, de violación de los derechos de las humanas, de explotación sexual, institución fundamental en la construcción de la sexualidad basada en el dominio masculino y la sumisión femenina y en la cosificación de nuestros cuerpos. No es, por lo tanto, una expresión de la libertad sexual de las mujeres, no se debe hacer distinción entre prostitución y trata forzada y voluntaria, ni entre prostitución infantil y adulta, ni diferenciar entre personas menores y mayores de 18 años. Estas distinciones legitiman prácticas de explotación sexual, transformándolas en aceptables y permisibles.

Utilizan una falsa idea de elección y consentimiento que no reconoce los condicionamientos sociales e individuales y el complejo proceso que lleva a una mujer a ejercer la prostitución y las diversas formas, sutiles o brutales de coerción, no siempre demostrables.
Millones de mujeres y niñas son prostituidas en el mundo, ingresan a la prostitución por necesidad económica, situaciones de abandono emocional o físico, de abuso y violencia, para ayudar a sus hijos frente al abandono paterno, proporcionándoles lo que la sociedad de consumo exige, para pagar sus estudios, reclutadas por un hombre que dice quererlas, o por un dealer, o una amiga, o secuestrada por las redes de prostitución. Muchas migran de un país a otro, de una provincia a otra, o de una ciudad a otra, en busca de mejorar una situación desesperante.
Los prostíbulos pululan en todas partes, en cualquier confitería, pub o whiskería, en casitas modestas a lo largo de las rutas o en departamentos o locales de lujo. Ello a pesar de estar prohibidos por Ley Nacional y por la Convención contra la Trata de Personas y la Explotación de la Prostitución Ajena, suscripta y ratificada por nuestro país y vigente, que castiga la explotación de la prostitución ajena y la instalación de prostíbulos.
De vez en cuando la Justicia condena algún proxeneta, sobre todo cuando se trata de algún caso de secuestro o desaparición de persona, en algunas ocasiones, la policía, por orden de un juez, allana un prostíbulo y se lleva detenidas a las mujeres y a alguna regente de menor peso.
La respuesta por lo general es, reprimir a las víctimas, en la calle o en los burdeles. La policía utiliza el arresto, los malos tratos, la amenaza y la coima, convirtiéndose en socia del proxenetismo.
No se llega a los grandes responsables de la explotación sexual de las mujeres y niñ@s, a los jefes de las redes de prostitución o a aquellos funcionarios, legisladores, empresarios, fiscales, comisarios y jueces que participan del negocio. Cuando se formulan leyes, están dirigidas a la represión de las personas en situación de prostitución o bien a la protección velada del proxenetismo.
Tanto los proxenetas como los clientes son prostituyentes
En general está aceptado que en la violencia de la trata y tráfico de mujeres para la prostitución hay responsabilidades directas e indirectas del gobierno nacional, de los gobiernos provinciales, de los jueces, de la policía, de tantos medios de comunicación, y en primer lugar de los tratantes y proxenetas de muy diverso tipo, sin los cuales este tipo de violencia, esta industria de opresión y muerte de mujeres secuestradas y desaparecidas no se completa, no se cierra. Se necesita de los CLIENTES, que pagan, que son cómplices, que pasan sus horas divirtiéndose con mujeres secuestradas, torturadas y drogadas.
Estos clientes también pueden ser nuestros padres, hermanos, hijos, novios, maridos, amantes, amigos, compañeros, porque cuando hablamos de clientes estamos hablando de nombres concretos, de todas las clases, de cualquier condición, con algunos pesos o cientos de dólares, todos pueden ejercer este triste privilegio.
Por lo que se puede afirmar que sin clientes y sin proxenetas no hay prostitución ni trata.

Prostitución.
Diferentes enfoques jurídicos: Prohibición, abolición, reglamentación
La prostitución reúne en sí explotación económica y violencia de género.
En el informe del año 2000 del Fondo de Población de Naciones Unidas, se estimaba que cada año 4 millones de mujeres y niñas ingresan a los prostíbulos del mundo para ser consumidos sexualmente. El 90% de los casos de trata y tráfico son de mujeres y niñas para prostituirlas. De 1990- 2000 más de 30 millones de mujeres y niñas fueron traficadas en el Sudeste Asiático. La globalización del mercado del sexo, unida a la pobreza expone a millones de mujeres y niñas excluidas al riesgo cierto de ser víctimas de tráfico y trata.
En general, los Estados establecen tres marcos jurídicos sobre los que basan sus posturas frente a la prostitución: la prohibición, la abolición o la reglamentación.
La Prohibición: implica la sanción y el castigo, tanto para quienes acepten un pago a cambio de sexo como para quienes lo demanden. Penaliza la totalidad del sistema. Lo cierto es que en el marco de esta cultura la tendencia es a penalizar a las mujeres en situación de prostitución y a absolver, en la mayoría de los casos a los clientes- prostituyentes.
La Abolición: afirma que todo tipo de prostitución es explotación del cuerpo del otra y la considera como un grave atentado contra la dignidad de las mujeres, ya que las que se encuentran en estado de prostitución son mayoritariamente mujeres. Esta postura ideológica, ética y política postula la desaparición de la prostitución y tuvo siempre el apoyo de gran parte del movimiento feminista. Considera que las mujeres en situación de prostitución son víctimas y no reconoce diferencia entre prostitución libre y forzada, porque son consideradas mercancías en todos los casos.

Nuestro país tiene tradición abolicionista ya que ha firmado y ratificado la CONVENCION CONTRA LA TRATA DE PERSONAS Y LA EXPLOTACION DE LA PROSTITUCION AJENA, en la que se establece que el delito del tratante se configura aunque la víctima haya dado su consentimiento.

Hay una parte de nuestra sociedad, sin embargo que se resiste a la causa abolicionista, tal vez algunos motivos sean: porque es en nuestra cultura patriarcal en donde la prostitución está asociada a la sexualidad masculina; porque permite un control moral que nos divide en buenas y malas y esto debe seguir existiendo para mantenernos disciplinadas; porque, además es un negocio sumamente redituable, que habilita múltiples negocios igualmente redituables, en un sistema en donde el lucro es un valor primordial.
La Reglamentación: acá le correspondería al Estado censar y registrar a todas las prostituidas, darles un carnet identificatorio, controlar sus ITS a fin de evitar transmisión a clientes- prostituyentes, habilitar locales a tal fin, establecer las zonas permitidas y cobrarles impuestos a todo el sector dedicado a este negocio.
Al reglamentar la prostitución, se esconde la figura de explotación sexual, sus víctimas serán ahora “trabajadoras”, los explotadores serán ahora “empresarios”, es decir, se legitima la industria de la prostitución mediante compradores siempre invisibles.
Cuando una sociedad reglamenta la prostitución, no se limita a poner normas, sino que está dando un sistema de valores con un mensaje: es legítimo el uso comercial del cuerpo de las mujeres y esto se convierte en el paradigma de la sexualidad, mientras concede a los varones la autorización moral y social para participar, sin responsabilidad ni escrúpulos, en la explotación de las mujeres ejerciendo su poder sobre ellas mediante el dinero.
El sistema prostitucional está relacionado con la pornografía, el turismo sexual, las líneas eróticas, el ciber- sexo, los sex- shops, los anuncios y publicidades, los programas televisivos que exponen a las mujeres como mercancía. Combatir la prostitución oponiéndose a su reglamentación implica también, combatir el conjunto de actividades montadas alrededor de la mercantilización del cuerpo femenino.

Definición de trata que parte de los tratados de derechos Humanos

TRATA DE PERSONAS: Consiste en contactar, reclutar, alojar, trasladar, secuestrar, hacer desaparecer, recibir, acoger, la promoción o facilitación de cualquiera de esas acciones tanto sea dentro del país como el ingreso o salida del mismo, o uno o más personas con fines de explotación, cualquiera sea la edad de las víctimas y aunque hayan prestado consentimiento. Los fines perseguidos pueden ser: la explotación de la prostitución ajena, trabajos forzados o serviles, esclavitud o prácticas análogas, servidumbre, explotación de la mendicidad ajena, matrimonio servil, extracción de órganos, producción y distribución de pornografía infantil y adulta, turismo sexual, procreación obligada para la venta de niñas, extracción obligada de óvulos, venta de niñas o cualquier otra forma de explotación.
El consentimiento de la víctima nunca se tendrá en cuenta y si el delincuente utilizó algún medio: violencia, amenaza, abuso de una situación de vulnerabilidad, etc. O si la víctima es menor de 18 años deben considerarse agravantes del delito y no constituyentes de las figuras legales o definiciones penales.

Trata: una cuestión de DDHH o seguridad de Estado?
Los debates sobre la definición de trata se basan en la aceptación o rechazo de la legalidad de la explotación de la prostitución ajena, del trabajo esclavo o de la vulnerabilidad de las personas.
Desde las definiciones que parten de los tratados de derechos humanos, este negocio es ilegal en sí mismo, por ello tales definiciones no incluyen los llamados medios: violencia, engaño, abuso de una situación de vulnerabilidad, coacción, etc. Ni diferencia entre mayores y menores de 18 años y por tanto quienes lucran con la prostitución ajena o el trabajo esclavo o cualquier otra situación de trata de personas, son siempre delincuentes.
Los bienes jurídicos a proteger son los derechos humanos de las personas.
El delito se configura aunque no se hayan usado medios y aunque la víctima haya prestado consentimiento. Se parte de principios básicos: ninguna persona puede consentir su propia explotación y las víctimas son siempre inocentes.
Para prevenir la TRATA hay que actuar sobre la demanda, las redes mafiosas y las complicidades de los Estados.
La Convención contra el Crimen Transnacional Organizado y el Protocolo de Palermo, no tienen como objetivo proteger los derechos humanos de las víctimas, sino la seguridad de los Estados y la definición que utilizan incorpora los “medios” para que se configure el delito. Esto los torna ineficaces para perseguir la trata y proteger a las víctimas, ya que pone a estas últimas o al Estado en la necesidad de probar que se usaron dichos medios, es decir, la falta de consentimiento de las mismas.

Principales Tratados de Derechos Humanos aplicables:
1- La Convención para la Represión de la Trata de Personas y Explotación de la Prostitución Ajena, de 1949.
2- La Convención sobre la Esclavitud, de 1926.
3- La Convención Complementaria sobre la abolición de la esclavitud, la trata de esclavos y las instituciones y prácticas análogas, de 1956.
4- La Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer- Naciones Unidas, 1979.
5- El Pacto de Derechos Sociales, Económicos y Culturales, 1966.
Los medios de comunicación frente a la prostitución y la trata de mujeres y niñ@a
Los medios de comunicación tienden a exhibir la intimidad como producto y mercantilizar la sexualidad. Los cuerpos, especialmente de las mujeres, se convierten en productos, y contribuyen a generar esta realidad que les resulta beneficiosa económicamente. La promoción de los cuerpos sexuados como mercancías, impulsa la idea de la prostitución como algo deseable, placentero y conveniente en la faz económica, lo que se opone a la experiencia de millones de mujeres en esa situación.
En medios de comunicación nos referimos a todas las formas comunicacionales: radio,
tv, periódicos, revistas, etc. Dejamos de lado las excepciones de algunos medios y periodistas que tratan de implementar una perspectiva no sexista de la comunicación.
El lugar que tenemos el los medios es el de mujer- objeto, la mujer-cuerpo-para el placer- de otros, sin contemplar la realidad cotidiana de las mujeres reales que trabajamos y luchamos, las que actuamos todos los días, las diversas, las que ejercemos nuestro derecho a otras opciones y que no aparecemos como algo deseable de ser relevado.
Nos muestran permanentemente el modelo: flaca, linda, perfecta y joven, legitimando determinados cuerpos, emancipada por la mediación del dinero, limitando la autonomía de las mujeres, heterosexuales y pasivas, imponiendo roles y algunas sexualidades sobre otras.
Con cada uno de estos ítems hacen programas que nos enseñan, nos atrapan y nos moldean.
También está en los medios la otra opción, la mujer-objeto-para el uso-del otro, la madre esposa, la que siempre se sacrifica, única responsable de sus hijos, es el deber más sagrado. Así se refuerzan los roles tradicionales y quedamos atrapadas como mujeres y por el sólo hecho de serlo.Otro modelo impuesto es el amor-romántico, basado en la propiedad privada del varón sobre la mujer (los cuentos infantiles con el príncipe azul, las mujeres domesticadas y la eterna preocupación por la belleza) que refuerza la idea de nuestra dependencia, enaltecida ahora por el romanticismo de haber alcanzado la felicidad de pertenecer.Fomentan una socialización y una sexualidad masculina basada en la dominación sobre nuestro cuerpo, juguete o incubadora, debemos desaparecer como personas en función del bienestar y el placer de otros Estos mensajes reafirmativos de estereotipos y mandatos: mujer-objeto, mujer-madre perfecta, mujer-amor romántico, nos inducen a gozar de nuestra propia opresión sintiéndola como nuestro destino ineludible-deseable y desde allí transmitirla a nuestros hijos. Los medios muestran la prostitución y la trata forzada como algo intolerable y sin embargo la incentivan, propagandizan, y ofrecen saunas, servicios de acompañantes, o sea mujeres en situación de prostitución. De esta manera, banalizan y difunden como ejercicio de la libertad, la explotación de la mal llamada prostitución voluntaria y trata consentida. Para ellos la prostitución forma parte de la cultura..Los medios nos enseñan que nuestro cuerpo expropiado es una mercadería a exhibir, fuente de toda felicidad…para otro. Construcción básica de la Institución de la prostitución, como señala este artículo del diario Pagina 12

EL INADI PIDIO A LA PROCURACION QUE INVESTIGUE LOS AVISOS DE SERVICIOS SEXUALES EN DIARIOS Y REVISTAS
La lupa sobre el rubro hot
El organismo oficial contra la discriminación solicitó a la Procuración General de la Nación que investigue si esos clasificados encubren situaciones de trata, explotación o corrupción de menores. Y pidió una autorregulación de los medios.

Los avisos de servicios sexuales publicados en diarios y revistas quedaron en el centro de un debate. El Inadi elevó un informe a la Procuración General de la Nación en el que solicita que se investigue si encubren situaciones de trata de mujeres para explotación sexual, promueven o facilitan la corrupción o la prostitución de menores de edad o incurren en la nueva figura de violencia mediática, entre otros posibles delitos. El organismo hizo el pedido luego de un relevamiento en distintos diarios nacionales. Puso el foco en los clasificados de contactos personales, de promociones para bajar contenidos sexuales a los celulares y de pedidos de “señoritas” para cabarets en distintos puntos del país con exorbitantes sueldos. “Queremos que se establezca un marco de autorregulación y de ética y dejen de publicarlos”, señaló a Página/12 la titular del organismo, María José Lubertino. El negocio es enorme: la mayoría de los diarios que se editan en el país, de alcance nacional, provincial y local tienen suculentos ingresos por incluir avisos de ese tipo. Alguno llega al millón de pesos por mes. En Mar del Plata, un policía bonaerense está a punto de ir a juicio oral y público por trata de mujeres y entre las pruebas documentales incorporadas al expediente está el aviso que se publicaba en La Capital, de Mar del Plata, a través del cual promocionaba el “privado” que regenteaba en esa ciudad y en el que mantenía como esclavas sexuales a jovencitas reclutadas en Paraguay y en la Argentina (ver aparte). La Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil ya se pronunció por limitar esa clase de anuncios para proteger a los niños y adolescentes de contenidos “obscenos”, pero el fallo fue apelado y la causa se encuentra en la Corte Suprema de Justicia (ver aparte).
“27 pimpollos florecen tus osadas fantasías”; “Bebotitas de Flores traviesas”; “Una esclava en tu celular que te cumple tus deseos diarios”; “Señorita Cabarets Ushuaia sueld+com+vvda+pasaj $ 15000 mes…”. Estos son algunos de los avisos incluidos en el informe elaborado por un equipo jurídico y técnico del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo entre los diarios La Nación, Ambito Financiero, Crónica, El Argentino y Clarín y en su revista Viva. La semana pasada, el organismo convocó a directivos de los diarios observados para entregarles una copia del estudio y abrir un canal de diálogo sobre la temática, pero sólo concurrió una empleada de menor jerarquía de Clarín. Las demás editoriales ignoraron la convocatoria, según informó a este diario Lubertino, que tiene previsto esta semana dejar la presidencia del Inadi para asumir como diputada porteña.
Dos meses atrás, un debate similar en torno de los avisos de servicios sexuales estalló en España y hasta el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero se pronunció, tal como informó oportunamente este diario. Las críticas se centraron en que los periódicos tienen un doble discurso: por un lado, en sus páginas informativas desnudan la trama de esclavitud que rodea a muchas mujeres que ejercen la prostitución y por el otro, se convierten en soporte del negocio ilícito de la trata al promocionar los anuncios de contactos. Lectoras y lectores de El País, de Madrid, enviaron un aluvión de cartas, en las que expresaron su indignación por la hipocresía de ese doble juego. A comienzos de 2009, el gobierno español puso en marcha un Plan Integral contra la Trata, que además de definir a las prostitutas como “víctimas”, instaba a los diarios a que, mediante la autorregulación, eliminasen cualquier relación empresarial con la prostitución. Pero los diarios hicieron oídos sordos a la recomendación. Embolsan más de 40 millones de euros al año por los clasificados de prostitución, según calculó una comisión parlamentaria.
El Inadi decidió analizar el tema aquí después de conocer la polémica abierta en España, contó Lubertino. Y destacó que con excepción de un reducido número de diarios de tirada nacional, entre ellos Página/12, el resto de los diarios en el país tiene ingresos por anuncios de comercio sexual.
–¿Usted considera que deberían prohibirse? –le preguntó Página/12.
–La prostitución no es un delito pero en varios de los anuncios analizados se promueven lugares, lo que implica un grado de organización. En esos casos debería llevarse adelante una investigación judicial para determinar si encubren casos de trata, proxenetismo y otros delitos. La explotación de la prostitución ajena sí es delito. También están prohibidos en la Argentina los burdeles –respondió la funcionaria.
Una visión similar tiene el fiscal Marcelo Colombo, a cargo de la Unidad Fiscal de Asistencia en Secuestros Extorsivos y Trata de Personas (Ufase) de la Procuración General de la Nación. Colombo promueve que los fiscales federales de las distintas provincias realicen investigaciones preliminares a partir de los avisos de pedidos de “señoritas” que diariamente aparecen en periódicos de todo el país. “Hay tanta impunidad en el país que (las organizaciones delictivas) hacen publicidad de una parte del delito de trata como es la fase de captación o reclutamiento”, comentó. Colombo lamentó que a los propietarios de los diarios no les importe “validar con los clasificados empresas que se dedican a gerenciar la prostitución ajena”. “Sería interesante la autolimitación de este tipo de avisos. Es un tema que se debe debatir”, opinó el fiscal especializado. El Nuevo Diario, de Salta, incluyó en los últimos días entre sus clasificados de pedidos de empleo, el siguiente: “INCORPORAMOS chicas acompañantes p/clientes Vip. 24 hs. en S.S.de Jujuy” (sic). Y también este otro: “NECESITO Señorita buena presencia del interior o Salta Capital dispuesta, desinhibida, para realizar masajes y algo más … en gabinete en Salta capital con o sin experiencia, mayor de edad. Ofrezco alojamiento y excelentes ganancias. Total discreción”. En El Tribuno, también de Salta, figuró esta semana: “SEÑORITA MAYOR DE 21. Para club nocturno en Córdoba capital. Excelentes ingresos”. Un anuncio en La Voz del Interior, de Córdoba, en los últimos días decía: “Busco 3 chicas de 21 a 28 p/ nvo dpto muy privado pref delgadas responsables zona trib”. También un aviso del rubro empleos de El Diario de La Pampa, de Santa Rosa, ofrecía esta semana empleo en la capital cordobesa: “Si deseás mejorar tus ingresos económicos, excelente oportunidad en la ciudad de Córdoba capital (zona céntrica), con más de 14 años de trayectoria, absoluta seriedad, solicita srta. de 21 a 35 años con muy buena presencia, ofrecemos sueldo aproximado de $ 8.000, en 20 días, pago diario con alojamiento y pasaje pago”.
El fiscal general ante la Cámara Federal de Mar del Plata, Daniel Adler, viene denunciando hace más de diez años la connivencia indirecta entre diarios y redes de trata. “Se convierten en colaboradores de la trata en forma indirecta. Es un tema que merece un abordaje nacional”, evaluó en diálogo con Página/12. En 1998, siendo juez del Tribunal en lo Criminal N 3 de Mar del Plata, Adler condenó a un hombre a tres años de prisión efectiva por corrupción de menores, en un caso en el que se comprobó que explotaba sexualmente a dos adolescentes de 15 y 16 años y a otra joven de 20 en un “privado” ubicado en la calle Rivadavia 2631 4° piso, de la ciudad balnearia. El “vip” era promocionado entre los clasificados de La Capital. El aviso decía: “…jovencitas recién llegadas…” y precisaba el número telefónico del lugar donde se alojaban. En la sentencia, Adler consideró: “Llama la atención que el matutino La Capital, de gran circulación en nuestro medio, publicite este tipo de consumo, sin adoptar los mecanismos de salvaguarda para no convertirse en un colaborador indirecto y seguramente no deseado de la promoción de actos de prostitución infantil”. Actualmente, La Capital incluye alrededor de tres páginas de avisos de contactos sexuales. Y hace pocos meses, su competidor El Atlántico también comenzó a publicar anuncios de la misma clase.
El precio del aviso varía según el diario. En algún caso llega a costar en la semana unos 50 pesos cada línea y alrededor de 60 los domingos.
Lolitascenter
El informe del Inadi enviado a la Procuración enumera diversas normas que se estarían violando. Entre ellas, los tratados internacionales ratificados por la Argentina en los cuales el Estado se comprometió a combatir la discriminación de género como la Convención sobre la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (conocida por su sigla en inglés, Cedaw).
El organismo denuncia que los clasificados de servicios sexuales naturalizan la explotación sexual de las mujeres y las convierten en “un cuerpo y una belleza puestas al servicios de otros/as”. Particularmente los que incluyen fotografías de mujeres desnudas y que tienen por objeto la bajada de imágenes pornográficas a los teléfonos celulares. Estos avisos, advierte el Inadi, pueden ser encuadrados en la categoría de violencia mediática –contemplada en la nueva ley 26.486 de protección integral contra la violencia hacia las mujeres–, “toda vez que promueven en forma directa la explotación de mujeres o sus imágenes”. La norma entró en vigencia en abril de este año. Todavía no está claro cómo se aplicará en este punto –el Consejo Nacional de la Mujer está coordinando su reglamentación–, dado que no contempla sanciones.
En cuanto a los anuncios que publicitan términos como “lolitascenter” “bebotitas de Flores traviesas”; “colegialas”, debe tomarse en cuenta en primer término, señala el Inadi, la obligación que pesa sobre el Estado argentino en virtud de la Convención Internacional de los Derechos del Niño de adoptar las medidas legislativas, administrativas, sociales y educativas apropiadas para proteger a los chicos y chicas contra toda violencia, malos tratos, explotación, incluido el abuso sexual. Para el organismo nacional, “cualquier aviso del que pueda inferirse la posibilidad de explotación sexual de un/a niño/a debería ser investigado penalmente por la eventual comisión de los delitos previstos en los artículos 125 y 125 bis del Código Penal”, que castigan la promoción o facilitación de la corrupción y de la prostitución de menores de 18 años.
Desde una lectura simbólica y no literal de ese tipo de clasificados podría pensarse que no tienen como objeto realmente la explotación de una niña o adolescente sino de la de una adulta y que lo que buscan es generar la fantasía del “cliente”, señala el Inadi. Entonces, concluye, los diarios no hacen otra cosa que colaborar “a que se genere en el imaginario colectivo la naturalización de prácticas referidas al consumo de los cuerpos de niñas y adolescentes, contribuyendo al incremento de la violencia sexual contra éstas”.
En cuanto a los avisos de pedidos de “señoritas” para cabarets con ofertas de sueldos muy abultadas, el Inadi sugiere a los medios de prensa que sean “cautelosos” al publicarlos ya que “podrían estar facilitando la tarea de captación de víctimas a las redes de tratantes de personas”.

Conclusión:
Como señala la bibliografía propuesta es necesario aprovechar los diferentes medios de comunicación masiva para el abordaje de este y otros temas referidos a la Sexualidad Humana en el contexto áulico, para ayudar a las personas a vivir una sexualidad más libre y placentera a través del conocimiento de la existencia de comportamiento diferentes a los que cada uno de nosotros tiene y de la curiosidad de probar cómo será lo que hacen otros en la pantalla, y la televisión que si bien está enviando mensajes

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