Biblioteca OnlineVariantes de la conducta sexual

Homosexualidad

Por: Laura Campero
Mariela Morales
(Trabajo presentado para aprobar el Módulo 2 del
Curso de Formación de Orientadoras y Educadoras en sexualidad Humana)

Fundamentación

Para abordar este II módulo elegimos el tema “Homosexualidad: mi punto de vista”, ya que nos pareció interesante porque su escasez de tratamiento puede generar actitudes negativas. Esta situación de desconocimiento, puede forjar la no aceptación y la falta de respeto hacia la diversidad.
Inferimos desde nuestro punto de vista como docentes de nivel medio que la sexualidad no debe afectar al ámbito laboral o estudiantil. Sin embargo nos preguntamos, si la homosexualidad no es una enfermedad por qué los directivos cuando se produce la deserción escolar de estudiantes homosexuales no revierten su actitud de inercia. Formando parte de una sociedad machista potenciada con el silencio y la indiferencia, provocando así la frustración de personas que quieren concretar sus sueños como futuros profesionales pero que tienen gustos “sexuales” distintos.
Ante esta realidad, nos proponemos abrir un espacio de reflexión y para ello encontrarnos con textos que nos ayuden a cotejar distinto tipo de información. Si concretamos esta acción podremos responder a la diversidad de necesidades propias de un contexto educativo de nuestro siglo.

Desarrollo de contenidos
“no se puede ser civilizado sin entrar
en diálogo con otras culturas”
Tzvetan Todorov

Lo expresado por Todorov es un disparador que nos permite reflexionar si verdaderamente podemos considerar que todo lo que vivimos en nuestro contexto cultural está “correcto”. El expresa que “en la figura de un sujeto que usa corbata, traje, es educado, usa cubiertos para comer y se corta las uñas. Por supuesto, usar un traje no asegura que cometas barbaridades de cualquier tipo, entonces, creer que la cultura se mide en clave de “civilización y barbarie” es errado. Y estoy de acuerdo, porque probablemente tenemos un poco de las dos cosas en cada uno de nosotros” (1).
Teniendo en cuenta lo enunciado por el estudioso, nos lleva a pensar que muchas veces estamos inmersos en una comunidad educativa, donde el ámbito escolar dispuesto por reglamentos legales garantiza una buena educación. A pesar de esta situación consideramos que vamos por un camino “civilizado” y no siempre es así. El sólo hecho de tomar conciencia que existen Establecimientos Educativos que no ven una realidad que golpea sus puertas, donde los estudiantes homosexuales se convierten rápidamente en fantasmas que desaparecen silenciosamente sin ser observados por ningún cuerpo directivo, permite preguntarnos si verdaderamente vamos el camino correcto. Si no tomamos conciencia de esta trayectoria significa que nos convertimos en “bárbaros” y convivimos en una cultura sin tener en cuenta “al otro”.

Etimología del término homosexual

Respecto a este tema el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) definió por primera vez la palabra homosexual como sinónimo de sodomía. En 1956 advirtió que homo provenía del griego por lo que significaba “igual”, sin embargo, continuó asimilando la homosexualidad con la sodomía. Pasaron catorce años y se redefinió el término homosexual como aquel “que busca los placeres carnales con personas del mismo sexo” o como “una inclinación manifiesta y oculta hacia la relación erótica con individuos del mismo sexo”.
Actualmente, de acuerdo a su última edición del 2001, el DRAE define al homosexual como “una persona con tendencia a la homosexualidad” o “dicho de una relación erótica que tiene lugar entre individuos del mismo sexo”.
Las transformaciones del DRAE desde 1936 a la fecha son una clara muestra de un cambio que recién comienza por que no siempre estos conceptos responden a una realidad objetiva.
El rol de la familia
Toda sociedad educa sexualmente a sus miembros como parte de los procesos de socialización, durante los múltiples aprendizajes que se producen por el hecho de vivir inmersos en una cultura y las familias son piezas primordiales de este contexto social.
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1 – Todorov, Tzvetan: “¿Qué es ser civilizado?”, en Revista Ñ, nº 245, Clarín, 07-06-2008
La familia, cumple su rol imprescindible, como un pilar fundamental para que la persona homosexual siga creciendo en sus diferentes contextos, a saber educativos, laboral, cultural, entre otros. Si los cimientos están firmes la persona puede seguir desarrollándose en la actividad que haya elegido, ya sea educativa o laboral y proyectarse así como persona. Es por eso que creemos que dicha persona debe ser comprendida y valorada en el seno familiar, para poder continuar su evolución y aceptación en la sociedad heterosexual, porque de lo contrario puede convertirse en el primer enemigo poderoso, lo cual tiene una implicancia singular en el plano sicológico, además de producir una situación extrema de desamparo y ausencia de referentes.

Prejuicios relacionados a la homosexualidad

En el caso concreto de la sexualidad, tanto homosexuales como heterosexuales, hemos interiorizado los mismos conceptos y, por consiguiente, los mismos prejuicios contra la homosexualidad que existen en nuestra sociedad. Uno de ellos es la identificación entre homosexualidad y perversión, anormalidad o enfermedad. Otro prejuicio importante es la identificación de las personas homosexuales con el género contrario al que realmente poseen, a un hombre homosexual se le atribuyen comportamientos femeninos y a una mujer masculinos.
Esta impronta cultural se graba en lo más profundo de nosotros mismos impidiéndonos valorar con ecuanimidad los comportamientos que se salen fuera de la norma. Por otro lado esa misma sociedad tiene un segundo sistema de control de los individuos mediante el cual literalmente castiga a aquellas personas que saltan las normas, imponiéndoles penas progresivamente más graves dependiendo del grado de importancia que la sociedad atribuye a las leyes transgredidas. La combinación de ambos elementos, control interno y control externo, limita la posibilidad de actuación sexual efectiva de los individuos, imponiéndoles el cumplimiento de la norma heterosexual-reproductiva, la adecuada y deseable según nuestro sistema cultura.

¿Qué puede hacerse par superar el prejuicio y la discriminación que experimentan las personas Les, Bi y Gay?

Las investigaciones muestran que las personas que tienen actitudes más positivas para con las personas homosexuales y bisexuales son aquellas que admiten que conocen alguna persona homosexual de quien son amiga o compañero de trabajo. Por esa razón, los profesionales de la psicología creen que las actitudes negativas para con las personas homosexuales y bisexuales, como grupo, son prejuicios carentes de fundamento en experiencias reales pues están basados en estereotipos.
Una nueva educación generalizada sobre la orientación sexual y la homosexualidad tendería a disipar el prejuicio contra las personas homosexuales. La información precisa sobre la homosexualidad es doblemente importante para las personas jóvenes quienes están descubriendo y procurando comprender su sexualidad, sea homosexual, bisexual o heterosexual. Los temores a que tal información provoque un aumento de la población homosexual, carecen de validez. La información acerca de la homosexualidad no convierte a nadie en homosexual o heterosexual.
Además, proteger de la violencia y la discriminación a una minoría es muy importante en sí mismo. A cualquier minoría. Por eso, algunos Estados incluyen la agresión contra las personas por su orientación sexual como crímenes con alevosía.

Causas de una visión negativa de la homosexualidad

Cualquier comportamiento no heterosexual con deseos homosexuales, transgrede diversas reglas y pone en cuestión importantes valores en los que se apoya nuestra sociedad. Fundamentalmente los siguientes:
* transgrede la norma reproductiva
* interfiere el contrato matrimonial clásico y el sistema de herencia consecuente
* se enfrenta a la normativa religiosa de nuestra cultura (es considerado “pecado”.)
* confunde la norma sobre reparto de roles sexuales en que se basa nuestra organización social del trabajo.
* no existe un rol definido en nuestra sociedad donde las personas homosexuales puedan reconocerse. Tampoco normas sobre cómo actuar o cómo vivir, lo que implica la inexistencia de una forma “correcta” de comportarse.
* confunde la idea de los sexos y sus caracteres activo/masculino pasivo/femenino y especialmente cuestiona la norma patriarcal según la cual el hombre-heterosexual-padre-activo detenta el poder familiar y social.
La libre aceptación de la homosexualidad interfiere el complejo sistema de valores en el que se fundamenta nuestra sociedad y por consiguiente la norma cultural lo ha rechazado.
Sin embargo, prácticamente todos estos valores están cuestionados en la actualidad. Probablemente esta sea la razón por la que la homosexualidad empieza a valorarse de menor manera negativa.

¿La diversidad sexual entra en las aulas?

La Institución Educativa es el ámbito donde el estudiante pasa gran parte de su tiempo y la información impartida está legitimada como verdadera. Lo cual significa, que la Escuela aparece en la vida de los estudiantes como uno de los lugares privilegiados en la construcción de la identidad individual. Además, es uno de los lugares por excelencia de cimentación de valores que forman la identidad colectiva de un país.
Los prejuicios ante una realidad homosexual en la sociedad y en las escuelas permiten que se generen discursos discriminadores hacia la diversidad sexual. Esta situación genera como resultado la obstaculización de proyectos de vida para muchas personas con deseos de aprender.
Desde nuestro contexto como docentes observamos que los estudiantes homosexuales son marginados. Ellos no quieren hacer actividad física en la escuela y por tal motivo abandonan la escuela diurna para ir a la nocturna. En el norte de nuestro país el homosexual es subestimado mientras cursa sus estudios secundarios. Aquellos que lograron concretar sus estudios en niveles superiores (terciarios o universitario) ganaron un espacio de liderazgo entre sus pares y docentes. Lo cual implica que este camino haya sido fácil, ya que no todos pudieron concretar su tan ansiada meta educativa.
Si consideramos que la escuela es un lugar de encuentro para el conocimiento y valores ¿por qué rige la ley del silencio en la educación con respecto a la diversidad sexual, sin que se tome conciencia de esta realidad?
A pesar de los cambios la escuela se torna expulsiva, protegida por el prejuicio silencioso de quienes están frente a la toma de decisiones legales relacionadas a la educación. A saber, los gobernantes que imparten las leyes. Por nuestra trayectoria como docente inferimos que la mayoría de los directivos tampoco saben como actuar y es más fácil hacer caso omiso a este tema.
Muchas veces los estudiantes no tienen la comprensión y el acompañamiento familiar. Si educando tampoco encuentra una contención en la familia ni en su escuela termina convirtiéndose en víctima de un sistema social que sufre la discriminación, tanto de sus parientes como de sus pares. Así de esta manera, el tema de la homosexualidad se convierte en una asignatura pendiente en las aulas, por que se rompen los esquemas de una sociedad estructurada que no va acorde a los cambios de siglo ni de mentalidades.

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