Biblioteca OnlineVariantes de la conducta sexual

Homosexualidad

Por: Barrios, Patricia Adelaida, Díaz, María Gabriela y Herrera Jaita, Jesusa Teresa
Participantes del Curso de Formación en Sexología de AASES

Introducción
Nuestro trabajo parte de la situación vivida en el aula. Observamos en horas de clase, a un grupo de alumnos comentando las escenas vistas en el programa televisivo Botineras, en donde dos hombres se besaban. Nos llamó la atención la actitud con la que lo hacían: unos con “picardía” y otros con gestos de “desagrado”. En ese momento nos vimos incómodas sin saber cómo intervenir tomando la decisión de buscar otra oportunidad para hablar sobre el tema, ya que los chicos mostraron interés y curiosidad; y nosotras, preocupación por brindarles orientación para abordar con seriedad y respeto el asunto.
A raíz de lo vivenciado, nos surgió este interrogante: ¿Cómo tratar la homosexualidad con niños? ¿Niños de la escuela primaria?
Y sobre todo en una realidad en donde la homosexualidad se está manifestando más públicamente: declaraciones de personas famosas y mediáticas, noticias de matrimonios gay, manifestaciones reclamando derechos, programas de televisión, etc., lo que hacen que surjan distintas posturas a nivel social, cultural, religioso y personal.

La homosexualidad en el tiempo
La homosexualidad ha ocurrido en varias épocas de la historia y ha sido condenada como un tabú social y moral en todos los casos. Al mirar cualquier libro de historia, se podría creer que ninguna sociedad celebró el amor entre “hombres”. Las pruebas del amor homosexual fueron discretamente suprimidas o rápidamente destruidas. El resultado de este engaño ha sido una polarización innecesaria de la sociedad y un sufrimiento, jamás reconocido, padecido por las personas que se enamoran de otras de su mismo sexo.
Libres de censuras, los antecedentes históricos revelan que la realidad es exactamente lo contrario. Desde las ciudades – estado de la antigua Gracia o desde Roma y sus emperadores, pasando por los emperadores o los eruditos chinos entendían y respetaban la existencia de la vulnerabilidad del hombre frente a la belleza de otros hombres.
Por ejemplo, en la antigua Grecia se consideraba que el amor de los “masculinos” sacaba a la luz las mejores cualidades de un joven, particularmente su hombría y su valor. En la guerra, los soldados solían pelear codo a codo con sus amados (Alejandro Magno y su amante Hefestión). En Japón, los aprendices de samurái solían emparejarse con guerreros mayores para ser formados en las artes del amor y de la guerra.
En las culturas modernas, se ha esparcido un mito, en su mayor parte por obra de grupos homofóbicos, que dicen que la homosexualidad es primordialmente un fenómeno moderno, que es una orientación elegida, y que es un síntoma de declinación moral.

La persona homosexual – Diferentes aproximaciones teóricas
La persona homosexual no escoge esta inclinación sexual: se encuentra con ella, conforme va despertando al inicio de su vida sexual. Así como un chico heterosexual, en la adolescencia descubre en su intimidad una fuerte atracción hacia las mujeres, un chico homosexual comienza a darse cuenta que no siente atracción alguna por personas del sexo contrario experimentando, en cambio, una fuerte atracción con personas de un mismo sexo.
Puede suceder, y de hecho sucede, que experiencias de carácter homosexual en la infancia dejen marcadas a la persona con una fuerte inclinación hacia la homosexualidad. En este caso, le fue impuesta en forma traumática por una experiencia.
Tanto el hombre como la mujer homosexual, la carencia afectiva en la relación con el progenitor correspondiente, lo llevaría a “reparar” esa falta por medio de relaciones con personas del mismo sexo. Así las relaciones homosexuales serían el “encuentro entre dos personas, cada una de las cuales se siente incompleta (como varón o como mujer). Cada persona usa a la otra para completarse a sí misma, deseando no sólo una gratificación sexual sino también un sentido de seguridad, protección, autoestima, dominio. Este modo de actuar contradice el sentido natural de la sexualidad que es la complementariedad de los sexos. La homosexualidad puede producir un bien parcial pero no el bien integral de la persona. Los deseos homosexuales están motivados también por depresiones que vienen de la juventud, por sentimientos de soledad, complejo de inferioridad acerca de la identidad sexual.
Variadas fueron las posibles explicaciones del origen de la homosexualidad en una persona:
 Teoría psicodinámica (Freud) Los niños al crecer atraviesan una serie de estadios psicosexuales. En el estadio final o genital, los impulsos sexuales se dirigen a individuos del sexo opuesto. Las personas homosexuales son víctimas de una detención del desarrollo, interrupción causada por experiencias traumáticas. La homosexualidad se originaría en un complejo de Edipo no resuelto: el sujeto permanece enamorado de su progenitor de sexo opuesto y así, más tarde, no podría ejercer relaciones heterosexuales. Los “invertidos” son desviados respecto al “objeto” sexual, pues necesariamente no buscan el sexo opuesto sino su propio sexo.
 Teoría conductista: Afirma que se “aprende a ser homosexual o heterosexual” desde los primeros años de vida, según el tipo de experiencias reforzantes que el individuo haya tenido. Se nace varón o mujer biológicamente, pero se aprende a ser heterosexual u homosexual. La homosexualidad es multicausada y existen muchas clases de personas homosexuales. Se aprende a ser parte de un grupo minoritario y de una subcultura Gay, se aprende un estilo de vida conductas homosexuales específicas
 Teoría genética: Esto lleva a pensar que un substrato genético localizado en el cromosoma X seria el determinante de la homosexualidad, cromosoma que el varón sólo puede heredar de la madre.
Existe pues, una interpretación biologista (constitución), una psicosociología (situación) y la antropologista (Posición), la personalista unifica estos tres elementos y busca la génesis de la homosexualidad en una consideración total, en una combinación de estos.
Los estudios llevados a cabo sobre personas homosexuales revelan algunos datos para tener en cuenta:
• Tienden a vivir en ciudades grandes. Emigrar a una cuidad se asocia con el proceso de salir del placar.
• Muchas son religiosas y sufren por la discriminación que se les hacen en sus respectivas iglesias.
• Tienden a ser más educados y exhiben más altos grados académicos y coeficiente de inteligencia más alto. También tienden a pertenecer a partidos políticos de orientación liberal.
• No se ha confirmado estereotipos en las ocupaciones (peluquería, danzas, etc.)
• Están centradas más en sí mismas, se preocupan por su apariencia física, su salud, la moda y el desarrollo personal. Le dan gran importancia a la creatividad individual y tiene más curiosidad y fantasías.
• Sienten la necesidad de controlar más las situaciones, experimentan más estrés, consumen más tranquilizantes y evitan actividades de alto riesgo.
• Es más probable que las lesbianas sean madres, no así los varones homosexuales.
• Muchas personas homosexuales han sufrido baja autoestima y depresión por tener que ocultar su condición y llevar una doble vida. Esto significa que no pueda llevar una vida armónica y equilibrada.
• Es falso que las personas homosexuales molesten a los niños, abusen sexualmente de ellos o traten de iniciarlos en prácticas homosexuales.
• Es falso que la mayor libertad en las costumbres sexuales lleve a la homosexualidad. La homosexualidad no ha crecido, siempre ha existido y existirá. Lo que ha crecido es su conocimiento público a través de los medios de comunicación.

La homosexualidad en la sociedad
En nuestra sociedad, (“heterosexual”) los homosexuales se enfrentan a muchos obstáculos para poder establecerse.
Hay personas con orientación homosexual que, por las condiciones de intolerancia y violencia o de difícil acceso a otras personas del mismo sexo, mantiene relaciones heterosexuales. La represión, la homofobia y la postura de la mayor parte de las religiones obliga a los homosexuales a esconder su orientación, fingiendo ante la sociedad tener una orientación heterosexual, lo que se denomina: estar en el armario. Otros ocultan su orientación sexual, no solamente por la represión social, sino que la homosexualidad en sí misma representa para el homosexual una condición de incompatibilidad tanto a las bases sociales establecidas como a su particular sistema de valores morales, es decir que existe un conflicto entre lo que se es y lo que se debe ser, según la educación familiar que se haya dado.
La mayoría manifiesta el deseo de encontrar y establecer una relación de pareja, en la práctica resulta muy difícil lograr. Muchos de los problemas surgen precisamente de la homofobia. Uno de los problemas serios que enfrenta un homosexual a la hora de establecer una pareja es el espacio. La homofobia no le permite utilizar los lugares públicos y privados de los que disponen los heterosexuales para socializar, cortejar y divertirse.
Los homosexuales no pueden invitar a sus amigos y mucho menos a su pareja a la casa. Una pareja no puede mostrar afecto en público, bailar en bares o discotecas, entrar de la mano en un restaurante, asistir a la iglesia o ser tomados en cuenta en las actividades familiares, políticas o laborales.
Toda esta discriminación trajo como consecuencia, en las sociedades, que la vida del homosexual sea inaceptada socialmente y el resultado es que la pareja carece de los mismos espacios, servicios, soportes y beneficios que reciben los heterosexuales. Otro de los grandes problemas a los que se enfrentan es el espacio laboral, pues si existe una pareja homosexual es vista como una inmoralidad y casi siempre son despedidos.
Actualmente, en Argentina, el tema de la homosexualidad, ha sido causa de debates y decisiones a nivel legislativo, suscitando diversas posturas religiosas, sociales, morales, a favor y en contra de la aceptación de derechos de los homosexuales, por ejemplo, la unión civil, que si bien no otorga derechos patrimoniales pero si un reconocimiento social de la pareja homosexual.
El trabajo de los gays y lesbianas, la presencia de sus historias en los medios de comunicación y la sanción de leyes como la antidiscriminatoria, son algunos de los cambios legales y culturales importantes de estos años.

La familia y la homosexualidad
La homosexualidad está fuertemente relacionada con un sistema patriarcal, que viene desde tiempo atrás, tiene como principio la dominación constante del hombre sobre la mujer, establece diferencias sociales que toman como base el sexo de los individuos. Sostiene que tanto el hombre como la mujer, son dos realidades psicológicamente diferentes: uno es fuerte, agresivo y lógico, el otro es débil, pasivo e irracional. También afirma que “lo natural” es la unión matrimonial y la formación de una familia (reproducción). Con esta afirmación, la homosexualidad es tachada como algo inaceptado, a causa de que el homosexual jamás podría ser fuente de reproducción ni de poder establecer una familia biológica.
El dominio sobre la mujer está destinado al hombre, quien tiene acceso al control y la mujer a la sumisión. Las lesbianas como los homosexuales rompen con estos esquemas. Por otra parte, los homosexuales, en su mayoría, no les interesa dominar a las mujeres, de hecho se identifican con ellas) sensibles, delicadas, débiles, etc. cuestionan de esta forma la jerarquía y agresividad del patriarcado.
La develación de la homosexualidad en la familia en la mayoría de los casos se acompaña de un momento de crisis. Esta crisis varía según el proceso de identidad del homosexual y de la dinámica familiar presente, así como la flexibilidad y concepción de la sexualidad que se tenga en la misma. Después, las relaciones se transforman y van evolucionando en un proceso de asimilación. El develamiento también se concibe como una posible pérdida de apoyo y afecto por parte de la familia.
Los hombres que ocultan su inclinación sexual, deben vivir una doble vida, una en el ambiente (lugar de reunión de homosexuales) y otra dentro de la familia, también se debe saber socializar de dos maneras diferentes aunque tal vez sean completamente contradictorias. Esto conlleva un gasto psíquico y físico.
La familia presenta una situación donde se trate de ocultar la inclinación homosexual de algunos de sus miembros, el cual se debate entre mantener o no el “secreto”, pues su familia es quien lo ha socializado con una concepción determinada sobre la homosexualidad y es frente a esta que reflexiona y lleva a tomar una decisión.
No se ha definido un patrón de cómo debe reaccionar la familia ante una noticia de que uno de sus miembros (en la mayoría los hijos) es homosexual. Es posible que un alto porcentaje sienta un gran rechazo al inicio, pues esta noticia surge como una sorpresa y desata la cólera; al comprender la dimensión de las consecuencias que esto trae en sus vidas. En el caso de los padres, los sueños de tener nietos, de ver a su hijo o hija en una relación estable, las creencias religiosas, el miedo al juicio social, se confabulan para que los padres rechacen lo que es el verdadero comportamiento sexual de su hijo. Se reacciona con rechazo y cólera
Pero para poder expresar esto recurren a actitudes como el insultar, el aplicar un concepto de homosexual lleno de prejuicios y mitos y basados este querer restringir la conducta del miembro homosexual para que no ejerza influencia sobre los otros miembros de la familia, y otra actitud que resulta ser la más cómoda es la de no querer ver lo evidente.
Es a la madre a la que se le encomienda la crianza de la educación de los hijos es esta sociedad sexista, por eso es que ante la búsqueda de culpables el primero que aparece es la madre. “es la madre castradora, posesiva, manipuladora y agresiva q la que se responsabiliza”
Por esto, ella se siente culpable ante el esposo y la sociedad por no haber sido buena madre. Para el padre, por estar influenciado por los valores machistas, se le hace más difícil aceptar la homosexualidad de su hijo, pues aceptarlo sería una vergüenza ante todos sus amigos. Familiares y compañeros: es una traición a todo lo que él cree, además refleja mal su propia masculinidad.
Después de varias etapas como negación, negociación, aceptación, se termina por aceptar la homosexualidad pero no por completo. Es evidente que los gay no cuentan con el apoyo ni del padre ni de la madre para sus relaciones, las cuales más bien, provocan un distanciamiento.
El que la familia se cierre desampara a los hijos tanto física como emocionalmente, pues ya no habrá un padre que los ayude cuando tengan problemas económicos, ni tampoco tendrán una madre en quien refugiarse cuando tengan algún disgusto o problema, sino que contrario a eso, se encontrarán con reproches o simplemente ausencia de una respuesta.
Pero opuesto a este panorama, hay núcleos familiares que sí aceptan la homosexualidad de uno de sus miembros, pero no las relaciones de pareja.
Como familia, es importante procurar un clima que favorezca el normal desarrollo del hijo, creando un ambiente familiar propicio:
• La participación del padre en la educación y desarrollo de los hijos, debe estar presente y ser accesible. Sino no lo hace la madre debe intentar su implicación, no siendo buena solución que ella suplante la figura paterna.
• Evitar, por parte de la madre, actitudes posesivas o sobre proteccionistas. Más aun se debe evita que la madre recurra volcar su afecto en los hijos o en alguno de ellos haciéndole partícipe de sus insatisfacciones, si no encuentra en su esposo el cariño que busca.
• La aceptación de cada hijo. Que ninguno se sienta rechazado.
• La creación de un clima de confianza, que facilite en que los hijos puedan contar sus preocupaciones y las incidencias de la vida, incluso cuando no han portado bien, de forma que se les escuche y se les responda con serenidad, sin manifestaciones de nerviosismo, alarmismo, preocupación visible y menos aún rechazo. Se ha de reaccionar enseñando a resolver problemas, no asumiendo, los padres, la solución de los mismos.
• La existencia de una auténtica Educación Sexual, bien orientada a la vez que realista. Incluye proporcionar una adecuada información sobre las inclinaciones sexuales. Implica también a la vez velar por un clima sano en el hogar en lo referente a la sexualidad, evitando que vean cosas inapropiadas en televisión, internet, etc.
• Favorecer una relación normal en los hijos con sus amigos. La atmósfera familiar muy cerrada en sí misma no es recomendable. Promover actividades sanas como la práctica de deportes.
El recto encauzamiento de los rasgos particulares de los hijos que causan extrañeza, por ejemplo, una sensibilidad exagerada en un chico o preferencias de gustos masculinos en una chica. Para educar hay que partir de la realidad e ir ayudando a configurar la personalidad de cada uno discerniendo bien lo que es un rasgo peculiar de lo que es una “anormalidad”. En este sentido, es importante evitar calificativos o motes despectivos y en general todo lo que propicie que el hijo se llegue a sentir distinto o incomprendido.
“Es mejor prevenir que curar”. Y aunque la prevención no consigue eliminar toda posibilidad de que pueda presentarse la homosexualidad en un hijo, sería un error pensar que no puede hacerse nada.

La Iglesia (católica) y la homosexualidad
La iglesia ha declarado que los deseos o atracciones homosexuales no son necesariamente pecaminosas en sí mismas. Son trastornos en el sentido de que son tentaciones para hacer algo que es pecaminoso (es decir, el acto homosexual), pero las tentaciones, si van unidas al autocontrol, no son consideradas pecaminosas. Así, mientras la iglesia se opone a las tentativas de legalizar actos sexuales entre personas del mismo sexo, también proclama oficialmente respeto y amor por aquellos que tienen atracción por personas del mismo sexo. Por lo tanto la iglesia se opone a la persecución y la violencia contra ellos. Según el Catecismo de la Iglesia Católica: “un número apreciable de hombres y mujeres presentan tendencias homosexuales instintivas. No eligen su condición homosexual; esta constituye para la mayoría de ellos una autentica prueba. Deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta. Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de dios en su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del señor las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición.”
El documento “Consideraciones acerca de los proyectos de reconocimiento legal de las uniones entre personas homosexuales”, da orientaciones a los políticos católicos y afirma que no se puede establecer una analogía entre el designio divino sobre el matrimonio y las uniones homosexuales que irían contra la ley natural. Así mismo, recuerda la condena que desde las Sagradas Escrituras existen sobre los actos homosexuales. Según el documento, se busque contener el fenómeno dentro de los límites que no pongan en peligro el tejido de la moralidad pública e invita a oponerse clara e incisivamente ante cualquier intento de reconocer legalmente las uniones homosexuales. a estas indicaciones sigue la imposibilidad de adopción de niños por parte de estas pareja.
Bajo el argumento de que Dios creó al hombre y la mujer para que se reprodujeran, y como base de la familia, el Catolicismo ha condenado desde siempre la homosexualidad. Este rechazo se ha manifestado a través de la historia del mundo, desde la Santa Inquisición hasta la satanización de los gays y lesbianas. Diversos sacerdotes se han referido a la homosexualidad como algo abominable, refiriéndose a las enfermedades de transmisión sexual, particularmente el SIDA, como un castigo divino para los homosexuales. Recientemente, y dado el auge que han tenido en varios países la creación de figuras jurídicas en pro de los derechos humanos de gays y lesbiana, el Vaticano ha manifestado que estas leyes van en contra de la ley de Dios.
Aún así, existen dentro del mundo diversas congregaciones católicas que, lejos de generar y crear odio hacia los homosexuales, ofrecen un espacio en donde la persona, independientemente de su orientación sexual se puede encontrar consigo mismo y con una divinidad en específico.
La Iglesia aconseja a los padres que sepan acoger en buena forma a los hijos que presentan esta condición. En cualquier caso, las personas en estas condiciones, deben ser acogidas con respeto, dignidad y delicadeza, evitando toda injusta discriminación. Los padres, cuando adviertan en sus hijos, en edad infantil o en la adolescencia, alguna manifestación de dicha tendencia o de tales comportamientos, deben buscar la ayuda de expertos y calificados para proporcionarles todo el apoyo posible. (Pontificio Consejo para la Familia. Sexualidad Humana).

La homosexualidad y la Educación
El objetivo fundamental de una buena Educación Sexual general, y de ciertas orientaciones específicas sobre la homosexualidad, es conseguir que todo ser humano viva en forma integrada y armoniosa la propia sexualidad, y en caso del homosexual (hombre o mujer) pueda asumir ante sí y ante los demás su propia identidad de manera natural y lo menos traumática posible. Es necesario que todo hombre o mujer homosexual se vea respetado en su dignidad humana, y que por lo tanto, no se vea obligado a ocultar o disimular su orientación sexual, como sucede ahora, tanto en la familia como en la sociedad.
La familia, los medios de comunicación, las instituciones religiosas, y las instituciones educativas, tienen un gran papel que cumplir en el tema de la educación sexual. Una tarea mancomunada de todos los agentes formativos de la sociedad daría por resultado un laudable cambio de mentalidad en lo que se refiere a la homosexualidad, y produciría algunos favorables cambios de actitud, tanto a nivel personal como social.
Por eso, las campañas de educación en este sentido han de ser transversales a todas las capas de la sociedad. Sería ideal que desde que el joven descubre su verdadera orientación homosexual, a pesar de ser minoría, pudiera comunicarlo a su familia y en el círculo de sus más íntimos amigos, sin sentir temor alguno al rechazo o discriminación.
Hoy, gracias en parte a los progresos de la ciencia psicológica, se va creando un ambiente más comprensivo y tolerante hacia los homosexuales. También han contribuido en ello los movimientos y campañas mundiales a favor de sus derechos.
Son también interesantes, en el campo pedagógico, los contenidos que en distintos lugares se incluyen dentro de los programas para la educación sexual en las escuelas. Son contenidos que van mucho más allá de una instrucción meramente físico – biológico, abarcando aspectos de la educación integral sobre el tema. En una educación, se garantiza que desde la escuela básica el niño vaya captando otros conceptos mucho más científicos, honestos, veraces y respetuosos acerca de la sexualidad en general y de la homosexualidad en particular.
En muchos países, sobretodo en Latinoamérica, cómo educar a los niños respecto de la sexualidad ha devenido en una batalla de opiniones. Ya que algunos consideran que son los padres quienes debe educar a sus hijos sobre sexo y otros que está bien que la escuela sea la que instruya.
Además estas posiciones de quienes piensan que sus hijos son muy pequeños para saber sobre sexo, o que estos conocimientos pueden favorecer la promiscuidad. Sin duda, educar en la sexualidad es una materia pendiente en muchas sociedades, y sus consecuencias están a la vista: embarazos no deseados, transmisión de enfermedades, etc.
Y si la aproximación a la temática sexual ya genera polémica, tanto más lo hará la homosexualidad.
La ideas es educar desde la no discriminación y la tolerancia que implica, además, una consideración profunda, a través de la reflexión de las diferencias humanas, con el propósito de lograr que desde temprana edad, los chicos perciban que la homosexualidad es una variable natural más en la diversidad de la sociedad.

Conclusión
Al finalizar nuestro trabajo, nos reencontramos con realidades que suceden en ámbitos tan cercanos, y que no debemos estar ajenos a ellos ni mucho menos evadirlos. El tema de la Sexualidad y también lo referido a la Homosexualidad se presenta en el “hoy” de niños y adolescentes. La responsabilidad como adultos, es saber orientar las inquietudes, información, juicios, actitudes y opiniones hacia el fortalecimiento de valores humanos.
A pesar de los avances de la biología y la psicología, no existe un acuerdo general sobre el origen de la homosexualidad. La población homosexual es un importante sector de nuestra sociedad y continúan esperando gestos de comprensión por una situación en las que los puso la elección realizada.
En definitiva, tantos homosexuales como heterosexuales, hemos de intentar el mayor grado de respeto por los que son y no son como nosotros.
Como la pubertad, el momento de inquietudes, temores y preguntas por ser el inicio hacia la definición de la Identidad sexual, es conveniente que padres y docentes estemos atento, para acompañarlos y brindarles seguridad, respondiendo con veracidad y en un marco afectivo a sus temores. Y si es necesario, recurrir a un profesional adecuado.
Hacer entender a los niños y adolescentes que hombres y mujeres tenemos diferentes opciones a la hora de vivir nuestra afectividad y nuestra sexualidad, hacer entender que los comportamientos y actitudes negativas o violentas hacia las personas que se reconocen homosexuales la hacen sentir menospreciada, que esconda sus deseos y afectividades; potenciando actitudes críticas que vayan contrarrestando los estereotipos de masculinidad y feminidad, en donde cada uno tiene derecho de ser como es y quiera ser, a veces por encima de las limitaciones , indicaciones y expectativas.
Cuando los padres se involucren de manera activa en la Educación Sexual de sus hijos, tienen el control sobre los hechos. Todos sabemos que se recibe muchísima información, mensajes erróneos, irresponsables y que perjudican a los niños y adolescentes. Así que parece lógico que los padres establezcan un canal de comunicación honesta e informativa, que se empeñe corregir lo erróneo y establecer la verdad.
Lo que deseamos para nuestros niños y adolescentes es que tengan apreciación y respeto por su propia sexualidad. Queremos que aprovechen y celebren ese aspecto fundamental en los seres. Queremos que tengan un nivel elevado de respeto y confianza en sí mismos, y que se sientan a gusto con cada aspecto de sí mismos, incluso con su sexualidad.

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