Biblioteca OnlinePlanificación Familiar y metodología anticonceptiva

Embarazo Precoz

Por
Carrizo María Natalia
Castro, Claudia Elizabeth
Sánchez, Luciana Guadalupe
Villarroel, Mónica Gabriela
Participantes del Curso de Formación
de Orientadores y Educadores en Sexualidad Humana de AASES

La adolescencia es definida por la Organización Mundial de la Salud, como el “período de la vida en el cual el individuo adquiere la capacidad reproductiva, transita los patrones psicológicos de la niñez a la adultez y consolida la independencia socio económica” y fija sus límites entre los 10 y 20 años.
Se toma como embarazo en la adolescencia “el que ocurre dentro de los dos años de edad ginecológica, entendiéndose por tal al tiempo transcurrido desde la menarca, y/o cuando la adolescente es aún dependiente de su núcleo familiar de origen”.

El embarazo no deseado en un adolescente es un problema social cada vez más frecuente a nivel mundial. Los adolescentes inician sus relaciones sexuales cada vez a más temprana edad trayendo aparejadas diversas consecuencias como lo es un embarazo. Este evento produce riesgos a nivel social como lo son familias con mayor número de hijos, mayor deserción escolar, desempleos o empleos mal remunerados, alta proporción de hijos ilegítimos. Repercute también en la salud de la madre y el recién nacido, aumentando el riesgo de morbimortalidad de ambos, y más aún cuando el embarazo se produce en cercanías de la menarquía.

Según los especialistas, los jóvenes aclaran sus dudas sobre sexualidad, básicamente, a través de los medios de comunicación. Sin embargo, el mayor problema radica en que, muchas veces, estos datos no son correctos. “Mucha información está cargada de sentidos dados por los adultos y con distintos objetivos, entre ellos el acceso a tener relaciones sexuales con esos y esas adolescentes”, explicó Mabel Bianco, médica y presidente de la Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer (FEIM).
Por otra parte, los medios sólo permitirían la comunicación unidireccional, en la que no se puede comentar, repreguntar y debatir. Según la especialista, “no hay forma de saber, si no se trabaja con ellos, qué entendieron y cómo lo incorporaron, qué sentido le dan. Estos no son temas que simplemente se da la información y listo: requieren ver matices, rediscutir, hablar y plantear dudas”.
Ante esta falta, los adolescentes encuentran el diálogo en grupos de chicos de su misma edad, o charlan con adultos con los que tienen posibilidad de hablar del tema. Pero el problema está en que “entre pares, muchas veces, se transmiten errores e ignorancias, mientras que en los adultos puede haber mala intención o falta de capacidad para explicar”, señaló Bianco.

Según un estudio del Centro Latinoamericano Salud y Mujer (CELSAM) de 2005, 6 de cada 10 madres adolescentes argentinas no planificó tener un bebé. “Un embarazo adolescente no programado es traumático en la mayoría de los casos. Algo se posterga o anula del devenir adolescente”, explicó Rosa Petronacci, miembro en función didáctica de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA) y especialista en niños y adolescentes.

La licenciada señaló que “el problema más grande es cuando no pueden ejercer la función materna-paterna de contención porque todavía ellos mismos necesitan de esa contención”. Según Bianco, “aunque no se pueda creer, todavía las chicas creen que la primera relación sexual no embaraza y otros mitos parecidos”. Pero los rumores que van de boca en boca no son los únicos causantes de la preñez adolescente: también lo son la imposibilidad de acceder a la información necesaria y la psicología propia de la edad.
En los casos en los que la educación sexual no se imparte desde la escuela, los chicos quedan librados a sus posibilidades de encontrar las respuestas que buscan. Y allí nivel socioeconómico y social de la familia comienza a actuar. Según datos oficiales, los embarazos adolescentes en jóvenes de bajos recursos se dan en una proporción de 17 a 1 respecto a los de más altos ingresos.

Petronacci explicó que en los grupos más carenciados, “el embarazo entre los 13 y los 15 años le da un sentido a la vida, de tanta aridez emocional, pero ni psíquica y emocionalmente están en condiciones para ejercer la función materna-paterna”.

Por otra parte, la licenciada afirmó que “los chicos en general saben y conocen los métodos anticonceptivos, pero pesa la cuestión inconsciente y la omnipotencia adolescente: el ‘a mí no me va a pasar’”.
Para Bianco, el número de embarazos entre adolescentes se incrementó en los últimos 10 años, especialmente en menores de 15, mientras que la fecundidad en niñas de entre 10 y 14 años se duplicó desde 1990. “El problema es que no hubo educación sexual, la influencia fue por omisión”, explicó. En tanto, Petronacci aclaró que en la actualidad incide el descenso de la edad de iniciación sexual, que en las niñas se ubica entre los 13 y los 15 años.

De acuerdo a la ley nacional 25.673, los adolescentes pueden acceder a todos los métodos de anticoncepción reconocidos. Sin embargo, y a pesar de la reglamentación y provisión que hace el Ministerio de Salud en todo el país, todavía hay muchos servicios asistenciales en los que los profesionales no quieren atender a los adolescentes o les exigen la presencia de un adulto. “Por ejemplo, muchos confunden la píldora anticonceptiva con un método abortivo y no la recetan”, explicó Bianco.

Se toma como embarazo en la adolescencia “el que ocurre dentro de los dos años de edad ginecológica, entendiéndose por tal al tiempo transcurrido desde la menarca, y/o cuando la adolescente es aún dependiente de su núcleo familiar de origen”.

Consecuencias de la maternidad – paternidad adolescente
Consecuencias Para La Adolescente

o Es frecuente el abandono de los estudios al confirmarse el embarazo o al momento de criar al hijo, lo que reduce sus futuras chances de lograr un buen trabajo y sus posibilidades de realización personal al no cursar carreras de su elección. También le resulta muy difícil conseguir trabajos permanentes con beneficios sociales.
o Las parejas adolescentes se caracterizan por ser de menor duración y más inestables, lo que suele magnificarse por la presencia del hijo, ya que muchas se formalizan forzadamente por esa situación.
o Las adolescentes que son madres tienden a tener un mayor número de hijos con intervalos de tiempo más cortos, eternizando el círculo de la pobreza.

Consecuencias Para El Hijo De La Madre Adolescente
Tienen un mayor riesgo de bajo peso al nacer, dependiendo de las circunstancias en que se haya desarrollado la gestación. También se ha reportado una mayor incidencia de “muerte súbita”.
Tienen un mayor riesgo de sufrir negligencia en sus cuidados, desnutrición y retardo del desarrollo físico y emocional.
Muy pocos acceden a beneficios sociales, especialmente para el cuidado de su salud, por su condición de “extramatrimoniales” o porque sus padres no tienen trabajo que cuenten con ellos.

Consecuencias Para El Padre Adolescente

Es frecuente la deserción escolar para absorber la manutención de su familia. También es común que tengan peores trabajos y de menor remuneración que sus padres, sometidos a un stress inadecuado a su edad. En general, todo ello condiciona trastornos emocionales que dificultan el ejercicio de una paternidad feliz.
La falta de información, las reducidas posibilidades que la educación brinda para aprender a tomar decisiones desde la infancia, una baja autoestima, los limitados alcances de un proyecto de vida para los grupos más desfavorecidos de la sociedad, propician una sexualidad poco satisfactoria, subordinada a la procreación y expuesta al contagio de infecciones de transmisión sexual.

ACTITUDES HACIA LA MATERNIDAD

El embarazo en la adolescente es una crisis que se sobreimpone a la crisis de la adolescencia. Comprende profundos cambios somáticos y psicosociales con incremento de la emotividad y acentuación de conflictos no resueltos anteriormente.
Generalmente no es planificado, por lo que la adolescente puede adoptar diferentes actitudes que dependerán de su historia personal, del contexto familiar y social pero mayormente de la etapa de la adolescencia en que se encuentre.
En la adolescencia temprana, con menos de 14 años, el impacto del embarazo se suma al del desarrollo puberal. Se exacerban los temores por los dolores del parto; se preocupan más por sus necesidades personales que no piensan en el embarazo como un hecho que las transformará en madres. Si, como muchas veces ocurre, es un embarazo por abuso sexual, la situación se complica mucho más. Se vuelven muy dependientes de su propia madre, sin lugar para una pareja aunque ella exista realmente. No identifican a su hijo como un ser independiente de ellas y no asumen su crianza, la que queda a cargo de los abuelos.
En la adolescencia media, entre los 14 y 16 años, como ya tiene establecida la identidad del género, el embarazo se relaciona con la expresión del erotismo, manifestado en la vestimenta que suelen usar, exibiendo su abdomen gestante en el límite del exhibicionismo. Es muy común que “dramaticen” la experiencia corporal y emocional, haciéndola sentirse posesiva del feto, utilizado como “poderoso instrumento” que le afirme su independencia de los padres. Frecuentemente oscilan entre la euforia y la depresión. Temen los dolores del parto pero también temen por la salud del hijo, adoptando actitudes de autocuidado hacia su salud y la de su hijo. Con buen apoyo familiar y del equipo de salud podrán desempeñar un rol maternal, siendo muy importante para ellas la presencia de un compañero. Si el padre del bebé la abandona, es frecuente que inmediátamente constituya otra pareja aún durante el embarazo.
En la adolescencia tardía, luego de los 18 años, es frecuente que el embarazo sea el elemento que faltaba para consolidar su identidad y formalizar una pareja jugando, muchas de ellas, el papel de madre joven. La crianza del hijo por lo general no tiene muchos inconvenientes.
En resumen, la actitud de una adolescente embarazada frente a la maternidad y a la crianza de su hijo, estará muy influenciada por la etapa de su vida por la que transita y, si es realmente una adolescente aún, necesitará mucha ayuda del equipo de salud, abordando el tema desde un ángulo interdisciplinario durante todo el proceso, incluso el seguimiento y crianza de su hijo durante sus primeros años de vida.

Referencia:
o Bárbara Roesler broesler@infobae.com
o MARÍA BASTASINI: Adolescentes embarazadas. Martes 24 de Marzo de 2009.COLUMNISTA
o Prof. Dr. Juan R. Issler : EMBARAZO EN LA ADOLESCENCIA
Revista de Posgrado de la Cátedra VIa Medicina N° 107 – Agosto/2001
Página: 11-23

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