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Sexualidad y ejercicio profesional desde la perspectiva de género

Dra María Mayeregger Varela
Master en Educación Sexual Terapia y Género

En nuestra sociedad la sexualidad representa un espacio repleto de cargas morales y mitos, y entre la diversidad de comportamientos de las personas, es sin duda el que más miedos, vergüenzas y castigos suscita como consecuencia del ocultamiento, la ignorancia que bloquea los permisos, la falta de conocimiento científico, y del ineludible control social sobre el placer y la reproducción.

Estas y otras razones reafirman la frase de Tiefer Eleanore, 1995 “la razón que la sexología no posea el oropel académico de las otras ciencias no estriba en que sus métodos no sean rigurosos. Es porque nuestra materia resulta inevitablemente e inexorablemente política”.

Me atrevo a afirmar que la mayoría de los participantes en este evento científico fuimos educados en la Pedagogía del NO: No mires, NO escuches, NO digas, NO leas, NO pienses, NO hagas, NO sientas, vigente todavía en los ámbitos de la familias, la educación, las relaciones sociales y profesionales.

Esta Pedagogía del NO se expresa en el territorio de la Medicina, Psicología y otras disciplinas afines como:
● NO enseñes Sexología.
● NO formes profesionales capacitados en Pedagogía Sexual con Perspectiva de Género.
● NO promociones la sexualidad placentera como fuente de felicidad y realización personal, de varones y mujeres: sexualidad en los géneros.
● NO elabores Políticas de Salud y Educativas para la prevención de las disfunciones sexuales, y la atención a la diversidad de problemas s relacionados con la sexualidad a los que con frecuencia se los “medicaliza”, se los cataloga como “intratables” o lo que es peor se los rotula como “delitos”

Uno de los esfuerzos más importantes del movimiento feminista fue elaborar la categoría género como una construcción histórico cultural que provee de significaciones y atributos a lo femenino y masculino.

La teoría de género: “consiste que en esta se traslada la explicación de lo que le sucede a hombres y mujeres de la naturaleza a la historia y además plantea que hombres y mujeres no han sido creados por seres sobre naturales ni por divinidades, sino que son construidos social y culturalmente sobre una base biológica que se modifica dialécticamente por la interacción sociocultural” Legarde Marcela 2001, 35.

El sexo alude a una condición biológica inscripta por la naturaleza, y el género remite a las construcciones culturales que dan significados a lo masculino y lo femenino incorporadas en cada formación histórica, ambos se incorporan en la construcción del concepto de sexualidad.

Barragán Fernando 1991,22 propone que “La sexualidad humana comporta fundamentalmente una función de relación: comunicación, afectividad, placer y, de manera optativa, la reproducción. El conocimiento sexual implica la incorporación de dimensiones diversas: cultural, social, biológica, psicológica, moral y afectiva”.

El conocimiento social acerca de los conceptos sexo, sexualidad y género en las diversas sociedades a lo largo de la historia se construye a partir del sexo físico que incluye la corporalidad el individuo y sus órganos genitales.

Esta construcción del conocimiento sexual pretende que el sexo biológico determine por sí mismo las conductas sexuales y la conciencia que debemos tener sobre nuestro género, nuestra identidad de género, nuestros roles sexuales manteniéndolos invariables a través de generaciones.

Este “designio cultural” eje transversal del orden patriarcal es asumido por la mayoría de las personas como “natural” porque se apoya en la división biológica y mutuamente excluyente de los sexos mujer-varón: estereotipos de género que contraponen lo masculino a lo femenino e impiden la construcción de un conocimiento social no discriminativo hacia la diversidad de conductas sexuales no tradicionales no orientadas a la procreación y otras variantes de las conductas sexuales como la homosexualidad, bisexualidad, y transgéneros, parafilias, etc.

El comportamiento sexual de las personas trasciende el sexo biológico, sus órganos reproductivos, el cerebro, a los procesos eróticos, ellos no pueden explicar por sí solos los roles sexuales, en definitiva el lugar de los varones y mujeres en el entramado social.

Nacemos, crecemos y morimos bajo la disciplina de la medicina y la asistencia médica.

En la construcción de la medicina se han involucrado aspectos humanos, éticos, científicos los que al ser analizados desde la perspectiva de género permiten tener presente cuales son las ideas dominantes sobre la “mujer” y el “varón” (lo masculino y femenino) como seres bio–psico–sociales, y su relación con la asistencia médica en el trabajo cotidiano en los consultorios

Desde los inicios de la profesión médica se ha pedido del paciente una obediencia ciega y una fe absoluta, no solo en el tratamiento que se considera adecuado, sino aun en la capacidad y en la virtud del médico. Sin embargo el tiempo de los pacientes silenciosos y obedientes ha terminado y se vuelve cada día más necesaria su participación en los problemas que les atañen.

También en la Psicología en las últimas décadas tuvo lugar una amplia reflexión crítica dentro de los círculos terapéuticos. “Las visiones TRADICIONALES, llamadas MODERNISTAS, fueron fuertemente cuestionadas desde diversos puntos de vista POSTMODERNISTAS, críticos de la visión del científico – terapeuta y la posición de superioridad sobre el consultante.

“Sin embargo, el modelo médico, sobre los que se basan muchos de los principios psicoterapéuticos, nos enseñan que la curación de los estados de malestar está vinculada a la identificación precisa del mecanismo patológico. Este mecanismo, de hecho debe destruirse por medio del tratamiento adecuado.

Es importante indagar sobre las formas en que profesionales y gremios de las ciencias de la salud (Medicina, Psicología, Sexología) construyen las practicas sociales que los cohesionan y caracterizan teniendo tras de sí como en la Medicina toda una historia que los dota de reconocimiento y significación social.

El hecho de focalizar la atención sobre los profesionales de la salud no excluye la necesidad de estar alerta monitorendo el ejercio de las diversas profesiones desde el derecho y la justicia, la educación, política, la economía, etc.

¿Cuál es el “modo de ser”, el éthos médico, del psicólogo, sexólogo en el ejercicio profesional?
Éthos palabra griega que significa “costumbre”, consenso y acuerdo de principios que guian nuestras acciones y decisiones

Del vocablo “éthos” deriva la palabra ética definida de acuerdo con Dos Anjos 1996:12 como “Instancia crítica y propositiva sobre el deber ser de las relaciones humanas con vistas a nuestra plena realización como seres humanos”.

La ética conlleva el orden de la normatividad, de la creación de códigos morales que tienen la facultad de obligar y dirigir la vida humana en determinado sentido.

El éthos fomenta la adhesión de los miembros de una profesión a determinados valores éticos, y la confirmación progresiva a una tradición valorativa, a ciertas formas de comportamiento que se adquieren por medio de una estructura familiar, cultural, educativa, se presenta como un actuar en la vida.

Este modo de ser, el éthos de los profesionales de la salud el actuar en la vida y en los consultorios se ven reflejados en los relatos de las mujeres y varones consultantes.

Estos relatos proporcionan información de primera mano, son las voces que no aparecen en las estadísticas, ni en las revistas científicas sobre el éthos de los profesionales de la salud, aspectos de la relación profesionales / consultantes relacionados con los Derechos Sexuales y Derechos Reproductivos con la perspectiva de género, los que en esencia son Derechos Humanos.

De la Declaración de los Derechos Sexuales al consultorio

Carmen 58 años, relata que hace 5 años fue operada por un ginecólogo por descenso de la vejiga e incontinencia urinaria, en la entrevista previa a la cirugía el profesional muy sonriente le dijo que “le dejaría como niña de 15”. Ella menciona dificultad progresiva para la penetración del pene, dolor y sequedad (a pesar del empleo de lubricantes), deseo sexual de hipoactivo a inhibido, aumento de la frustración y impaciencia del marido, quién recalcaba que la verdadera relación sexual es con la penetración. Hace 6 meses están separados. El examen vaginal no permite introducir el espéculo pequeño.

Comentario: La propuesta del ginecólogo de dejarle como “niña de 15” para el placer del varón con la vagina más estrecha y la conducta del marido de valorizar solamente la actividad coital vaginal, muestran una visión androcéntrica de la mujer y la sexualidad.

● Androcentrismo: Consiste en analizar los fenómenos sociales desde la perspectiva masculina, poniendo como medida de todas las cosas al varón “Es la consideración que lo que han hecho los hombres es lo que ha hecho la humanidad, es pensar que lo que es bueno para los hombres es bueno para la humanidad, es considerar que el hombre es el centro del mundo y patrón para medir cualquier persona.

Alicia 29 años, por primera vez embarazada, con 20 semanas de gestación, tiene dolor pelviano permanente, incluso se despierta por la noche, su médico mayor de 60 años, le indicó numerosos estudios los que salieron normales. En la siguiente consulta le acompaña el marido viudo de 53 años. Ella refiere que en la consulta “se sintió muy mal, el médico y el marido se aliaron para decirle que el embarazo no es una enfermedad, que es una mimada, y que calmara sus quejas porque todavía le quedaban 20 semanas más”. Ella quiere cambiar de médico pero su marido no quiere “porque fue el obstetra de su primera esposa y todo salió muy bien”.

Comentario: Se afirma que las mujeres tienen una misión que cumplir, la de perpetuar la especie. El embarazo parto y lactancia compromete en forma poco confortable a un gran grupo de mujeres tanto en la fisiología (función) como en la anatomía (estética), pero ellas deben ser flexibles, no quejarse y hacer concesiones para cumplir el mandado cultural de la maternidad

● La perspectiva de género des-construye el prejuicio que lo biológico determina lo “femenino”, mientras que lo cultural o humano es una creación masculina.Ellos son los expertos, nos dicen de qué nos enfermamos, cómo sentimos, cuáles son las alegrias del hogar.

Andrea 25 años, casada hace 2años, inició su vida sexual en el matrimonio. En el examen de rutina de Pap y Colposcopia se informa una Infección por el Virus del Papiloma Humano, HPV. Consulta en un centro de salud con el resultado, el médico comenta “quién es el cornudo acá” y a continuación le dice que “es un virus muy peligroso que puede desencadenar un cáncer de cuello uterino”, y la deriva a un centro de mayor complejidad porque “aquí no tienen los equipos”, sin ninguna otra explicación.
Andrea está muy afectada emocionalmente, se peleó con el marido él le dijo que no hizo nada y que seguramente ella es la culpable.
Comentario el profesional asume conductas sexistas, de jerarquización él tiene el poder del conocimiento, él es el experto y el marido refuerza esta desigualdad discriminando a Andrea por su angustia e ignorancia.

● Sexismo: Término de las ciencias sociales utiliza para designar actitudes de discriminación, desigualdad y jerarquización entre las personas, apoyándose en la diferencia de los sexos.

José Luís 38 años concurre a la consulta con su esposa Inés 34 años por un problema de eyaculación precóz desde el matrimonio hace 9 años. El profesional después de escuchar a José Luís le explica que tiene solución pero que debe pagar el tratamiento intensivo por anticipado, como el monto de dinero es elevado y no puede pagarlo el profesional le dice “que tiene que elegir o el tratamiento o paga un abogado para el divorcio” y además agregó que “en estos casos es muy frecuente que las esposas pongan los cuernos”.
Comentario: José Luis e Inés se levantaron y salieron del consultorio decepcionados, con la sensación que la solución es inalcanzable para ellos…..

● La formación sexológica por sí misma no garantiza el respeto a los derechos sexuales de los consultantes.De todas maneras los consultantes narran a otros profesionales las angustias vividas .

Del DSM IV Manual Diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales a los Derechos Sexuales

La terapeuta Canadiense Peggy J.Kleinplatz, 2004, pag 31-56 reflexiona acerca del DSM IV

● Todas las sociedades tratan de controlar la conducta sexual de sus miembros. Uno de los mecanismos para ejercer el control es definir los intereses sexuales específicos como patológicos, causa de trastornos mentales”

● Los intereses sexuales condenados cambian a menudo; la masturbación, el sexo oral, el sexo anal y la homosexualidad estuvieron en su momento considerados trastornos mentales o síntomas de otros trastornos mentales, pero ahora se aceptan normalmente como parte del espectro de una expresión sexual saludable.

● De forma similar, hay condiciones que se aceptaban como “normales” en el pasado, pero que ahora se clasifican como trastornos mentales, por ej.: el deseo sexual hipoactivo, el desorden de aversión sexual, y el desorden orgásmico en la mujer

Por su parte Karl Tomm Director del Programa de Terapia Familiar, Calgary, Alberta Canadá entre el extenso listado de críticas al DSM señala que:

● El DSM promueve “el estilo médico” y la supremacía de los psiquiatras en el terreno de la salud mental.

● Las personas son patologizadas a través de la clasificación, totalización y segregación.

● El DSM es raras veces es útil en la determinación de un plan de tratamiento específico.

● La naturaleza del desorden, el criterio de diagnóstico y los límites de categorización son determinados por los Comités de APA (Asociación de Psiquiatría Americana),y no por la descripción del fenómeno.

El DSM no define la sexualidad saludable y mucho menos el temperamento, los pensamientos o las personalidades saludables no se conoce el rango de comportamiento sexual “saludable”, creando así brechas potenciales en el proceso diagnóstico. Se supone que el DSM ha de ser interpretado por un clínico objetivo y experimentado. Sin embargo, sin el consenso de la literatura científica, los clínicos se ven a menudo forzados a fiarse de sus propias evaluaciones subjetivas.”

El DSM es el libro de referencia standard en el que confían los profesionales de la salud mental para diagnosticar a sus pacientes, el que usan los investigadores para estudiar la enfermedad mental, el que requieren las aseguradoras privadas y públicas para determinar compensación por las terapias, y al recurren las cortes cuando deben decidir cuestiones de insanía y de custodia de hijos.

Tal como señala Tiefer Leonore, mastersex 2007

● “El DSM es el texto habitual de denominaciones de enfermedades y trastornos mentales empleado en todo el mundo. Ha sido traducido a decenas de idiomas y es utilizado por doquier como referencias autorizada en las actuales conceptualizaciones psiquiátricas… El New York Times señala “es la norma oficial por la que se realizan los diagnósticos psiquiátricos”

● “Sume a esto la lista de investigadores que desean un lenguaje uniforme para la clasificación de materias y conductas y a los profesores que a menudo enseñan indiscriminadamente el lenguaje de la clasificación como una descripción directa de la realidad y dispondrá de extraordinarias oportunidades de influencia social”

La autora llama la atención sobre la influencia del DSM no solo en el
ámbito de la psiquiatría, sino también en la investigación, docencia y terapia sexual.

● “Las secciones del texto implican claramente que la sexualidad es un secuencia de reacciones biológicas universalmente codificadas de partes del cuerpo masculino o femenino, desencadenada por obra de una estimulación “adecuada” por ejemplo, se define el trastorno de excitación femenina como

Sin embargo este contexto implica claramente al sexo y no la sexualidad, en una secuencia de reacciones biológicas.

La ausencia de una visión incluyente de la sexualidad en el DSM inscribe los Criterios para diagnóstico de cada trastorno sexual deseo, excitación orgasmo y dolor, meticulosamente iguales para los masculinos y los femeninos. Y en definitiva pretende que el sexo biológico determine por sí mismo las conductas sexuales y la conciencia que debemos tener las personas de nuestros roles de género, nuestra identidad manteniéndolos invariables, también en los ciclos de la vida con la respuesta sexual “normal” del DSM: deseo-excitación–orgasmo-resolución .

Esta equidad superficial de géneros, basada en la biología sexual, niega la realidad social de las mujeres, es decir la desigualdad genérica.

Y, como dice Leonore Tiefer “Hablar de una fase normal de excitación sexual, como determinada por una actividad que el profesional clínico juzgue adecuada en concentración, intensidad y duración trivializa la realidad socio-sexual y, por omisión, perpetúa el patriarcado”

El énfasis biológico en el DSM, que priva a la sexualidad de su contexto social, constituye un fraude para las mujeres, quienes, con objeto de fijar un rumbo a sus vidas sexuales, necesitan entender el contexto social tanto como los órganos y tejidos, el placer , el vínculo, y la comunicación erótica para satisfacer necesidades eróticas – afectivas.

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