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La Regulación biomédica de la Intersexualidad

Por Michelle Mostowski
Coordinadora de la Sede AASES – Córdoba

Análisis de las propuestas de Luciana Lavigne: “La Regulación biomédica de la Intersexualidad. Un abordaje de las Representaciones Socioculturales dominantes” y del libro ”Interdicciones. Escrituras de la Intersexulidad en Castellano. Editor: Mauro Cabral. Anarrés Editorial , Córdoba , Febrero 2009. pp. 51.

Este artículo discute la regulación biomédica de la intersexualidad de niños y niñas recién nacidos y en los primeros años de su infancia, en la ciudad de Buenos Aires. También pone de relieve como las representaciones socioculturales dominantes sobre la intersexualidad atraviesan los abordajes e intervenciones socio medicas contemporáneas, entendiendo por representaciones dominantes al conjunto de prescripciones que definen las prácticas profesionales, incluyendo formas teóricas y técnicas especificas, diagnostico, clasificación, tratamiento y prevención entre otros.
La autora pone el acento en quienes ejercen el poder de decisión, intervienen sobre los cuerpos intersex y producen conocimiento visible, público y hegemónico.
Es en esta dirección que este trabajo problematiza los discursos y prácticas médicas hegemónicas sobre los cuerpos intersex y sobre sus experiencias. Entiende el modelo medico hegemónico como conjunto de prácticas y saberes y teorías generadas `por la medicina científica’, que terminan identificándose como la única forma de atender la enfermedad, legitimada tanto por criterios científicos como por el propio Estado.
Médicos y médicas regulan los cuerpos y construyen los problemas que deben ser considerados como tales. La autora, se auxilia en Michele Foucault para comprender el proceso contemporáneo de la Intersexualidad ya que Foucault posibilita reconocer el modo en el que el poder fluye socialmente a través de discursos y prácticas, convirtiendo, por un lado, cierto conocimiento en hegemónico en un momento histórico específico pero, por otro lado, también posibilitó reconocer la resistencia a ese dominio.
Como consecuencia de estos estudios, se están generando replanteos, denuncias e investigaciones desde diferentes disciplinas y desde la militancia y activismo que promueven un proceso de cambio en las intervenciones médicas. Se fueron construyendo discursos e impartiendo prácticas normalizadoras biomédicas sobre esos cuerpos llamados intersex, involucrándose en estos procesos de intervención un entramado de concepciones y representaciones acerca del cuerpo, el sexo, el género y la sexualidad. Concepciones que responden al Estado y al Sistema legal para mantener el sistema sexual bipartito que posibilita determinadas existencias clasificadas y catalogadas como normales excluyendo toda existencia ambigua o no clasificable en este modelo de sexo binario, que exige desde el nacimiento mismo una identidad genérica masculina o femenina, definida e inmutable.
La Autora explora los conceptos de Visibilidad / Invisibilidad como categorías de análisis para dar cuenta como la intersexualidad involucra procesos mutuamente interdependientes de visibilidad/invisibilidad y como la invisibilizacion es consecuencia de ciertos mecanismos socioculturales que silencian y omiten a ciertos grupos en un momento histórico en particular; procesos de invisibilizacion que involucran relaciones de dominación y subordinación.
Este trabajo propone visibilizar y problematizar algunas estrategias de intervención contemporánea de normalización de la intersexualidad, producto de determinadas concepciones ideológicas, relaciones sociales y de poder y de la biotecnología a disposición. En medicina al hablar de normalización se alude al reconocimiento de una media, parámetro para predicar la anormalidad de todo aquello que se distancia de ella. Esto es lo que define entre otras cosas la necesidad de intervenir en casos de genitales ambiguos o de que por su forma se encuentren alejados de lo que se considera normal.
Es claro que estas intervenciones normalizadoras no se realizan porque implican un riesgo para la vida, sino que se considera que conllevan dificultades para el desarrollo de una vida “normal”. La autora hace una relectura de otros autores que plantean una estigmatización y sostiene que las representaciones biomédicas sobre la intersexualidad en tanto sostienen la anormalidad de la corporalidad de los y las pacientes intersex, son constituidas como portadores del estigma.
Introduce el concepto de “urgencia médica” que alude a una necesidad cultural (sociedad, familia, cuerpo médico, registro civil), de definir el sexo de un paciente intersex sobre todo en los casos de ambigüedad. La institución medica tiene plazos para cumplir con legalidades con el fin de que esa o ese recién nacido se convierta en un ciudadano/ a. Sujeto femenino o femenina. A estos plazos que tiene la institución médica se suma la tolerancia de la familia de aceptar que no hay una definición precisa acerca de este aspecto de la identidad del o de la bebe.
Lo que está en cuestión es promover la aceptación de un género sin la adaptación anatómica correspondiente, situación que implicaría la erosión de nuestras representaciones hegemónicas que imponen la construcción cuerpos “Normales”, haciendo visibles y posibles los deseos y vivencias de variaciones de la corporeidad, como sucede con algunas y algunos intersex.
En las representaciones vigentes en las practicas medicas que intervienen con el objetivo de la normalización de estos cuerpos están presentes el concepto de una heterosexualidad obligatoria y una presunción de qué es lo placentero, lo debido y correcto para cada sujeto/ a. En este sentido la reasignación de sexo se piensa desde el discurso y practica médica no pensando en la identidad de género sino en el tamaño de su falo. La normalización corporal (de los genitales), se sostiene en el criterio de una heterosexualidad obligatoria, proceso que participa obviamente en la construcción sociocultural de la identidad de género. Es decir la presencia de la concepción de que todo varón tendrá relaciones sexuales heterosexuales de penetración de una vagina, así como la afirmación complementaria que toda mujer mantendría con el hombre una sexualidad penetrante de su vagina. Es evidente que uno de los objetivos de las intervenciones quirúrgicas es fabricar una vagina que pueda ser penetrada por un pene que tenga un tamaño que garantice la penetración determinando las relaciones sexuales posibles que responden un patrón social cultural de penetración. Las intervenciones quirúrgicas que normalizan los genitales habitualmente implican una serie de operaciones, una sucesión de cirugías llamadas correctivas que implican reiteración de la intervención a lo largo de la vida de una persona.
La autora, cita a Judith Butler cuando ella se refiere a una “Matriz Heterosexual” o “Rejilla de Inteligibilidad Cultural” a través de la cual se naturalizan “los cuerpos, los deseos, y los géneros”.
Los criterios vigentes que determinan las razones para concretar las intervenciones quirúrgicas están orientados por una concepción de la corrección de lo desviado. Las practicas biomédicas normalizadoras se encuentran determinadas por la biotecnología a disposición, es decir que en la práctica es “más sencillo hacer una vagina que un pene”, (relato extraído de entrevistas con médicos), como consecuencia de ello normalmente las personas intersex son normalizadas como femeninos. Las relaciones sexuales normales serían básicamente heterosexuales, penetrativas y vinculadas a la reproducción.
Por otro lado la autora introduce el tema del manejo de la información por parte de los médicos a los padres o responsables de las personas intersex en relación a las cirugías correctiva señalando la concepción médica de que sólo es necesario brindar determinada información, existe un ocultamiento de información en ciertos casos. Cuando hay asignación de sexo distinto a las del sexo genotipo en general no se da ninguna información al /la paciente. Y cuando se trata de menores de edad, surge el dilema de que los padres o responsables autorizan las intervenciones médicas a sus hijos/hijas menores de edad por la depositación de confianza en el saber médico. Queda admitido el hecho de que existe cierta información que consuetudinariamente no se da, informaciones acerca de las cuales se predice que no resultan necesarias.
La intersexualidad constituye una problemática Invisibilizada Socioculturalmente sobre la cual existe poco conocimiento y poca reflexión. Hay una lógica de representabilidad a la que puede atribuirse un rol importante al momento de determinar su invisibilización, es decir la lógica que tiende a promover el conocimiento de los fenómenos que ocurren con cierta frecuencia y a ocultar existencias que escapan a la media. El sistema médico alude a que la intersexualidad no es un tema de salud pública quedando en la esfera de lo privado y guardado.
Estas valoraciones se encuentran determinadas por las representaciones socioculturales acerca de determinadas zonas del cuerpo que pueden ser públicamente más visibles, mas nombrables. Las intervenciones se tornan necesarias porque la ambigüedad no tiene representación identitaria sexual en el marco sociocultural.
Los movimientos intersex y de derechos humanos han interpelado y resquebrajado las concepciones del paradigma dominante. Existe en este momento médico y medicas que reconocen la existencia de otras estrategias de abordaje de la intersexualidad y se encuentran analizando y reflexionando. La autora plantea la necesidad de producir un deslizamiento que posibilite desnaturalizar las relaciones sociales de poder existentes en las lógicas de intervención en estos casos, que responden a los principios fundamentales de la medicalización y a su vez involucran representaciones sobre el cuerpo, el sexo, el género y la sexualidad. Incita a generar espacios de reflexión y trabajo interdisciplinario e incorporar otros interlocutores.
El activismo intersex está generando quiebres necesarios que posibilitan que hoy se desnaturalicen las prácticas que violan la autonomía decisional de los sujetos, así como amplían las categorías que precisamos para representar las variaciones de la diversidad. Luciana Lavigne, manifiesta que no es casual la invisibilizacion de la intersexualidad, sino que se sustenta en el propio modo de atención medica, en los principios del protocolo médico, en los ordenamientos y clasificaciones históricos-culturales de las identidades sexuales y de regulación de las identidades genéricas. Esos procesos de invisibilización han interpelado las representaciones involucradas que prescriben identidades binarias: varón/ mujer, masculino/ femenino, normal / anormal, respondiendo a la impronta de la lógica binaria.
La autora sostiene que adentrarse en la problemática del abordaje contemporáneo de la intersexualidad implica reflexionar acerca de la concepción de las representaciones hegemónicas de los cuerpos en nuestras sociedades occidentales, las relaciones y ejercicios de poder en las que se traducen, así como promover la desnaturalización del pensamiento dualista. Salir de la lógica dualista implica dejar de pensar linealmente, y aceptar la posibilidad de que no existen universales, ni trascendencias, ni identidades fijas, intentar no pensar dicotómicamente es un reto cotidiano.
Finalmente la autora afirma que es sobre esta lógica binaria, dicotómica, que la biomedicina produjo su modelo de verdad y conocimiento respecto del cuerpo humano, determinando en gran medida los formas de tratamiento de los casos de personas intersex en la actualidad.

Comentarios:
Uno de los aspectos que rescato de este articulo, es la posibilidad de visibilizar y descristalizar los dispositivos desde donde se lee e interpreta a la intersexualidad, para poder deconstruir los sistemas de creencias desde donde se realizan lecturas y se operan estrategias de intervención sobre ciertos aspectos de la realidad sociocultural, sobre los sujetos, las subjetividades y las relaciones humanas.
En mi opinión, la intersexualidad viene a desestabilizar lo que se pretende estable, normal, sano, correcto, esperable y deseable en la cultura. En este sentido creo es imprescindible problematizar las prácticas, narrativas y discursos que impone el sistema médico con el objetivo de desnaturalizar el pensamiento hegemónico de nuestra matriz de aprendizaje. Creo que una de las razones en las que se apoya la resistencia a “visibilizar lo “invisibilizado” acerca de la intersexualidad en todas sus variaciones y posibilidades de existencia se relaciona con la aceptación a incorporar otros modos de existencia sexual, identidades sexuales diversas que no responden al único modelo de familia hegemónica, matrimonial, reproductiva y heterosexual que prescribe una sociedad y cultura capitalista fundada en ciertos modos de producción y de relaciones entre los sujetos.
Lic Michelle Mostowski, 2010.

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