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La celebración estética de la sexualidad

Augusto Labella
Docente en corporalidad y sexualidad. Profesor e intérprete en Teatro Musical. Investigador UNaM.

A mediados de los años 30, Marcel Mauss mencionaba a las “técnicas corporales” propias de cada cultura como objeto de estudio antropológico, pero no fue sino hasta la década de 1970 que la “antropología del cuerpo” comenzó a delinearse como un campo de estudio específico, a partir de los trabajos de Mary Douglas, John Blacking, Paul Ekman, Judith Hanna, Andrew Strathern, entre otros. Siglos de predominio del racionalismo y del dualismo llevaron a que en la modernidad occidental, el cuerpo fuese visto preponderantemente como un mero “objeto”, digno de ser disociado del verdadero “ser” (la razón o el alma, las cuales se suponían ejercían el control sobre la materia corpórea y sus impulsos).
Es frecuente registrar reflexiones acerca de que con el capitalismo y la emergencia de la burguesía como clase social dominante, dicha concepción de individuo se haría hegemónica. Esta larga tradición de pensamiento incidió fuertemente en las ciencias sociales, postergando la aparición de estudios que se ocuparan de las “corporalidades” en la vida sociocultural.
En las últimas décadas del siglo XX, algunos autores comienzan a otorgar un rol central a la capacidad constituyente, activa y transformadora de la corporalidad en la vida social. Esto se ha tomado desde tres perspectivas, diferentes pero no por ello contradictorias: desde una reapropiación de la fenomenología (de Merleau-Ponty), desde propuestas dialécticas que intentan superar la oposición entre objetivismo y subjetivismo (como la teoría de la práctica y del habitus de Pierre Bourdieu), o desde aquellas que destacan el papel de la corporalidad en las prácticas de oposición, resistencia y creatividad cultural (CITRO. 2009; 30).
Estos estudios socio-antropológicos demostraron que los grupos culturales construyen sus propias gestualidades, expresiones emocionales, modos de percepción sensorial y técnicas de movimiento corporal cotidianas, rituales y estéticas; asimismo, mostraron las variadas representaciones, significaciones y valoraciones culturales elaboradas en torno a los cuerpos, analizando las distintas concepciones anatómicas, fisiológicas, sexuales y de la salud-enfermedad. En trabajos recientes, la corporalidad es entendida como una perspectiva de análisis que se integra al estudio de diversas problemáticas socio-culturales; los cuerpos no son tratados entonces como “objetos” de estudios específicos (lo cual llevaría, en cierta forma, a reinstalar el dualismo), sino que son reconocidos como dimensiones constitutivas e insoslayables de toda práctica social.

Para comprender cómo se constituye el sentido común , es imprescindible tener en cuenta las múltiples y variadas fuentes de conocimiento que se conjugan para conformar lo que llamamos representaciones sociales: desde las tradiciones domésticas, los conocimientos científicos, las creencias religiosas, etc. Si partimos del supuesto que las representaciones sociales emergen determinadas por las condiciones en que son pensadas y constituidas, tienen como punto en común el hecho de surgir en momentos de crisis y conflictos de manera convergente; pues sirven para clasificar y comprender acontecimientos complejos, para justificar acciones planeadas o cometidas contra otros grupos; y para diferenciar un grupo respecto a los “otros” en momentos en esta distinción se pierde.

Las representaciones sociales son una modalidad particular de conocimiento cuya función es la orientación de los comportamientos y la comunicación entre los individuos, también se admite que hay diversos modos de “mirar y conocer el mundo” según la posición que ocupemos en él, entonces resulta de interés hallar los puntos de encuentro para lograr la comunicación. (Petracci y Kornblit; 2004). Bourdieu al referirse al valor de las palabras para regular las interacciones sociales, destaca que “…Los símbolos son los instrumentos por excelencia de la “interpretación social”: en tanto que instrumentos de conocimiento y de comunicación (…), hacen posible el consensus sobre el sentido del mundo social, que contribuye fundamentalmente a la reproducción del orden social; la integración “lógica” es la condición de la integración “moral”… (Bourdieu, P. 2000:92).
Las representaciones sociales se evidencian en la interacción social en los comportamientos y discursos de los individuos, y es a través de las prácticas cuando las reglas sociales se efectivizan. Se presentan en varias formas con mayor o menor grado de complejidad. Moscovici define a la representación social como “…un corpus organizado de conocimientos y una de las actividades psíquicas gracias a las cuales los hombres hacen inteligible la realidad física y social, se integran en un grupo o en una relación cotidiana de intercambios, liberan los poderes de su imaginación…” (Moscovici, S. 1979:18).
Son imágenes que condensan un conjunto de significados, sistemas de referencia interpretativa que dan sentido a lo inesperado, son categorías para clasificar circunstancias, fenómenos, individuos, teorías naturales que explican la realidad cotidiana. Es el conocimiento de sentido común o bien pensamiento natural -por oposición al pensamiento científico- que se construye a partir de experiencias, informaciones, conocimientos y modelos de pensamiento recibidos y transmitidos a través de la tradición, la educación y la comunicación social: es un conocimiento socialmente elaborado y compartido. Son las líneas de demarcación de los significados que tienen las palabras para los diferentes grupos sociales.

En un artículo acerca de las diferencias entre el concepto de representación social y otros aledaños, Denise Jodelet enfatiza: …“Las particularidades que presenta la representación social como modalidad de conocimiento, surgen de que su génesis y su funcionamiento son tributarios de los procesos que afectan a la organización y la comunicación sociales de los mecanismos que concurren a la definición de identidad de los grupos y de las relaciones sociales…” (Jodelet, D. 2003:102). Señala que como proceso de constitución del pensamiento, presenta aspectos dinámicos: “… la representación nos pone en condiciones de captar la dinámica del pensamiento social. Podemos observar en ella los marcos de categorías y las lógicas que aseguran la sistematización de las experiencias, ideas e imágenes cuya concreción opera. (Jodelet, D. 2003:103). Y también como pensamiento constituido pues “… interviene en la formación de nuevas representaciones en calidad de “preconstituido”, y “ya-ahí” pensado o permanece en calidad de rasgo o elemento estructurante”. (Jodelet, D. 2003:103).

La representación social del cuerpo propio, con la que se cuenta desde que se nace para elaborar su hexis corporal, es el resultado de la aplicación de un sistema de clasificación social cuyo principio regulador es el mismo que el de los productos sociales a los que se aplica. (BOURDIEU 1986:185). Es decir es ideada socialmente, se construye como un ámbito de realización de los individuos en tanto sujetos sociales.

Los cuerpos son representaciones culturales de los hechos biológicos, desde el modo en que se los nombra, clasifica y reconoce. Las relaciones entre los seres humanos se van inscribiendo en el cuerpo. “…Cada sociedad construye sus propios cuerpos: las percepciones sobre los mismos, sus funciones, sus atributos, su estructura, las partes que los conforman y los nombres que se les asignan, sus jerarquías, la forma en que se le permite expresarse, mostrarse y en que deben contenerse, tanto en sentido simbólico como literal y literario.”… (Castañeda, 2003:527). Los sujetos sociales se corporizan, es decir el cuerpo los representa tanto física como simbólicamente, y es en ese cuerpo donde se plasma la sexualidad.

El cuerpo, en tanto forma perceptible (que produce una impresión) de todas las manifestaciones de la persona es la que menos y más difícilmente se deja modificar, tanto de modo provisional como sobre todo de forma definitiva y la que es, considerada socialmente como la que expresa del modo más adecuado “ser profundo” o la “naturaleza” de la persona al margen de toda intención significante. El lenguaje de la identidad natural es en realidad un lenguaje de la identidad social naturalizada y en consecuencia legitimada (en las dimensiones de su conformación visible el cuerpo es un producto social).
La relación con el cuerpo no se reduce a una representación subjetiva. Los esquemas de percepción y de apreciación en las estructuras fundamentales se interponen desde el principio entre cualquier agente social y su cuerpo, ya que las reacciones o las representaciones que el propio cuerpo suscita en los otros (teniendo en cuenta la posición en el entramado social) son engendradas siguiendo dichos esquemas (o sea, las formas incorporadas de las estructuras básicas del universo social; las estructuras de la división del trabajo de las que forma parte la división del trabajo entre los sexos). (BOURDIEU, Pierre. 1986:183 y ss.)

Quisiera enfatizar el carácter material y simbólico de los cuerpos, como también su carácter constitutivo y constituyente (CITRO, 2006), construyendo una “materialidad colectiva de los cuerpos” que denotan tanto una forma de identificación e inclusión social como de expresión y diversidad.

Si consideramos a la sexualidad humana como los ajustes socio-culturales a los deseos e impulsos biológicos de los seres humanos, advertimos variadas formas y modalidades para su ejercicio, por ello es pertinente pensar el término en plural y hablar de sexualidades y no en singular. Pero esta distinción no es casual, el plural habilita diversas posiciones y reconocimiento a la diversidad; el uso singular del término instituye “una” manera como la única, permitida y aceptada, y tácitamente rechaza las otras alternativas.

El striptease es un espectáculo en que la persona ejecutante se va quitando la ropa sensualmente ante los espectadores. La actuación se acostumbra a dar por terminada cuando la persona ejecutante termina de quitarse la ropa (aunque el desnudo no necesariamente sea integral) El atractivo físico y el vestuario son los elementos principales usados por los “bailarines eróticos” (stripper), aunque la música y las luces suelen ser también importantes.

Según Roland Barthes, quién analiza los orígenes y desarrollo del striptease en Francia (principalmente Paris), éste está fundado en una contradicción: en que desexualiza a la mujer en el mismo momento en que la desnuda. Lo caracteriza como un espectáculo del miedo, como si el erotismo dejara en el ambiente una especie de delicioso terror al anunciar los signos rituales del erotismo para provocar, a la vez, la idea de sexo y su conjuración. El público se constituye en voyeur únicamente por el tiempo que dura el desnudamiento. Pero en este caso, como en cualquier espectáculo mistificante, el decorado, los accesorios y los estereotipos sirven para contrariar la provocación del propósito inicial y terminan por sepultar todo en la insignificancia: se muestra el mal para perturbarlo con más facilidad y exorcizarlo.
Es por ello que la finalidad del striptease no consiste en sacar a luz una secreta profundidad, sino en significar “a través del despojo de una vestimenta barroca y artificial, la desnudez como ropaje natural de la mujer, o sea reencontrar finalmente un estado absolutamente púdico de la carne” (BARTHES. 1999; 83).
El baile no sólo otorga al espectáculo la legitimación que ofrece el arte sino, y sobre todo, constituye la última clausura, la más eficaz: hecho de gestos rituales, vistos mil veces, actúa como “cosmético de movimientos”, oculta la desnudez e introduce el espectáculo bajo una cubierta de gestos inútiles, y a su vez privilegiados. Es decir, no es en sí un factor erótico. Entonces, el acto de desnudarse queda relegado a la categoría de una sumatoria de operaciones superfluas.

En la actualidad encontramos una nueva figura, aún sin nombrar o catalogar. Una suerte de stripper que a su vez ejerce en cierta medida la prostitución. Realiza su performance, producto pensado, coreografiado, contratado, pago. Pero prestan un servicio sexual implícito.
Muchos de los términos con los que se refieren al agente que ejerce la prostitución masculina, o prostituto, nacen de las maneras en los que estos son contactados o los lugares en donde estos se encuentran. Por ejemplo en Colombia un “prepago” es un prostituto al que se le paga antes de que este preste su servicio sexual. En Cuba un “jinetero” es uno que “cabalga al turista”. Un “gogoboy” es un prostituto que atrae clientes en espectáculos de danzas eróticas y striptease. Internet ha contribuido a la internacionalización de ciertos nombres de origen anglosajón como “rentboys” y “escorts”. Los masajistas también han tenido una relación con la prostitución masculina, especialmente en Asia.

Como lo comenta Remy Fuentes, “no es sorprendente que el estudio de su desarrollo durante el siglo pasado, revela un espectáculo multifacético, por lo general desconocido. Frente a la censura desde sus inicios, ha sido un valioso indicador de la evolución de nuestra moral. Desvestirse de la primera vez en Francia en el siglo XIX hasta la llegada del Nuevo Burlesque, el striptease es parte de nuestra cultura.

METODOLOGÍA UTILIZADA
Desde el año 2002 he participado como bailarín ocasionalmente, siendo contratado para realizar presentaciones de carácter erótico en distintos locales nocturnos de la provincia (ámbitos abiertos o públicos). Las presentaciones siempre han sido en grupos, frente a públicos distintos. Se registran datos principalmente en Posadas, pero también en otras localidades como Montecarlo, Eldorado y Oberá.
Los registros recolectados provienen de entrevistas no estructuradas con otros practicantes, managers de grupos de danza, administradores de locales nocturnos, y espectadores en general. Así también se realizó una búsqueda bibliográfica para mayor orientación de las conclusiones y propuestas teórico-metodológicas.

CONTEXTO PARTICULAR
En Misiones se adopta aproximadamente hace unos diez años. Da inicio con la incorporación de bailarines que realizaban shows para el público en general, en boliches que intentaban dar un espectáculo diferente (se los conoce internacionalmente como GoGo Dancers). Con el boom del Axé (danza brasilera de consumo masivo en nuestro país y particularmente en el Noreste argentino) se comienzan a conformar grupos de performance coreográfica en danza “brasilera” en los gimnasios, para ofrecer como producto contratable. Bailarines ligeros de ropa, cuerpos voluptuosos y muscularmente marcados, atléticos, fornidos.
Cuando dicha práctica se hubo generalizado, se comenzaron a contratar show de strippers masculinos traídos de otras provincias (Buenos Aires, Corrientes) para el público femenino en exclusividad. “Noche de damas” – “Noche de Strippers” – “Solo para ellas”, eran y siguen siendo los títulos más frecuentes, en numerosas oportunidades manteniendo un día fijo por semana para dicho show.
La apertura al mercado de dicha práctica dispone el consumo en ámbitos privados. Es común encontrar shows strippers en despedidas de solteras, divorcios o aniversarios. Es notable incluso que se releva por parte de los presentes la ausencia de strippers en estas reuniones.

Las mujeres que consumen este producto constituyen un grupo heterogéneo. Rondan entre los 18 y 50 años (encontramos algunas más adultas). El rango etario se acota si es en una esfera más pública (pubs, boliches) o una esfera privada. Asimismo el nivel educativo y económico social se reduce a aquellas que poseen la facultad de ingresar a un local nocturno o bien organizar o participar de un evento privado. La calidad del espectáculo difiere según el acceso económico y el status social. No se registran actividades de este tipo en niveles económico sociales más bajos, es de suponer por una relación directa con un tipo de educación más tradicional o conservador.
La cantidad de espectadores reside en el ámbito donde se realice el espectáculo.
Respecto de la práctica del striptease total, en contacto con el público (audiencia femenina) no se registran casos de acceso carnal, es decir penetración, coito, fellatio, cunnilingus, masturbación (no descritas como prácticas violentas ya que no es necesario que las participantes tengan contacto físico directo). Hay indicios (a partir de fuentes secundarias, pero no son datos confirmados) que suele darse este tipo de situaciones en ámbitos privados, pero no se menciona contacto alguno entre mujeres del público. En la zona, la relación o siquiera el contacto homosexual femenino no posee el mismo grado de naturalización que la de los varones, si bien es una práctica común sobre todo en jóvenes y adolescentes, tanto por placer como por la necesidad de investigar su sexualidad.

PROPUESTA
La estrategia metodológica propuesta para realizar una investigación más exhaustiva articula técnicas de investigación cualitativa y documental. La primera perspectiva, cualitativa, permite recuperar la intencionalidad de ciertas acciones, las dificultades que se presentan en los diálogos y las distorsiones de los mensajes a través de la utilización de técnicas como las observaciones sistemáticas en escenarios seleccionados (espacios donde se realice la práctica) y de entrevistas semi-estructuradas a informantes claves (strippers, managers, usuarias seleccionadas, entre otros).
Se sugiere abordar el análisis de este tipo de actividad a partir de la identificación de grupos consumidores, no solamente de sujetos separados. La forma de conducirse de los sujetos es particular una vez que son vistos como parte de este colectivo. Las relaciones entre los sujetos vistas a partir de su status y rol se articulan y posicionan de forma diferente a su práctica cotidiana.
La relación público-stripper no deja de ser una exhibición solo registrable en un colectivo determinado, en una situación espacio/temporal irrepetible. Si bien la caracterización de cada grupo social es compleja, no debemos caer en la sumatoria de registros individuales dependientes de factores psicológicos y culturales que pueden ser engañosos.
Una observación directa, la participación en reuniones, entrevistas con público y practicantes, el acompañamiento del proceso de realización y de las acciones durante el evento, son acciones a efectuar para un mejor registro. La reconfiguración de la red de relaciones y el posicionamiento de los sujetos, y su mantenimiento o cambio posterior a los eventos son dimensiones a analizar para elaborar conclusiones y redefinir conceptos.
Una perspectiva documental permite revisar los archivos periodísticos, sistematizar los casos, desagregando los protagonistas, actores intervinientes y otros que participan en el contexto y que inciden en la recurrencia de la práctica y/o consumo. Así también permite caracterizar los diferentes escenarios en los que se registran casos.

Para dicha caracterización y un mejor registro de datos se propone utilizar la siguiente denominación para los ámbitos donde se realiza el striptease:
Abierto público: espacio comercial, con entrada arancelada, abierto a todas las personas que puedan pagar el ingreso (ej. presentación de strippers del Golden en pub nocturno con el slogan “noche de mujeres”)
Abierto privado: espacio comercial, con entrada no arancelada, solo abierto a las personas involucradas en el evento (ej. despedida de soltera realizada en local bailable nocturno).
Cerrado público: espacio privado con capacidad para gran número de gente, puede cobrarse algún tipo de arancel (ej. Fiesta privada, a la que asisten miembros de una red social –boca en boca, facebook, mensajes de texto-. La gente es seleccionada en el ingreso a la propiedad privada –a partir de “quién es” o si abona la entrada.)
Cerrado privado: Espacio privado con capacidad para números grandes o reducidos de gente, sin arancel. (ej. Cumpleaños en casa particular)

PRIMERAS CONCLUSIONES
Es la construcción que hacemos sobre el cuerpo del otro deseado, distinto, inalcanzable, la que (en este caso) nos posibilita proyectar fantasías, deseos, tanto individuales como colectivos. Se percibió un desajuste de las percepciones y representaciones de los cuerpos entre las/os usuarios y el discurso del stripper, lo cual genera interés en la investigación acerca de la relación que supone el acercamiento de dos universos simbólicos diferentes.

Podemos concluir que hubo un proceso de desarrollo (y adaptación), del consumo del cuerpo del otro que se puede traducir en:
• El espectáculo en sí: cantidad de cuerpo visible, nivel de contacto físico entre quienes lo presentan, contacto con el público. Aquí incluimos variables que son de orden material: el consumo de productos que hacen al espectáculo (vestuario, accesorios, elementos de escenario);
• Lo socialmente compartido: valoraciones morales, pautas para el consumo y/o la práctica, construcciones de orden simbólico -representaciones-;
• La transmisión verbal: aspectos comunicacionales, difusión y publicidad en los medios masivos y en esferas reducidas, privadas;

En este momento de celebración estética de la sexualidad no solo convergen dimensiones propias del abordaje del ámbito de la sexualidad sino también conceptos de ámbitos tradicionalmente ajenos y más amplios. Existe una lucha por el poder simbólico en el acceso al evento, la relación con los presentes antes, durante y luego del evento y el contacto o relación con los practicantes de la actividad. También aquellas personas que son capaces de contratar y/o contactar un servicio de este tipo construyen (buscando alcanzar y asegurar) un vínculo relacional que los posiciona en un lugar distinto al resto simplemente consumidor.
El erotismo y la sensualidad se construyen en elementos, objetivados y medibles, y a su vez categorías (se los puede retratar, valorar y adjudicar) a partir de compartir en conjunto (aunque sea solo visualmente) el cuerpo de un otro cosificado. Estos resultan en elementos que cohesionan, y por ende se encuentran en constante redefinición, incorporación y naturalización a medida que se ejerce la práctica.

BIBLIOGRAFIA• ALLER ATUCHA, Luis María & RUIZ SCHIAVO, Marcio. Sexualmente Irreverentes Brasil. Edición Comunicarte. 1994.
• BARTHES, Roland. Mitologías. Siglo Veintiuno. 1999. 139 p.
• BOURDIEU, Pierre 1988. “Cosas Dichas”. Ed. Gedisa. Bs. As.
• BOURDIEU, Pierre. 1986. “Notas provisionales sobre la percepción social del cuerpo”. En: AA.VV. Materiales de Sociología Crítica. Colección “Colecciones del Poder”. Nº 13. Ediciones La Piqueta. Madrid pp. 183 – 194.
• CITRO, Silvia. Cuerpos Significantes. Travesías de una etnografía dialéctica. Editorial Biblos. 2009. 351 p
• FOUCAULT, Michel. Historia de la Sexualidad, Madrid. Vol 1, Ed. Siglo XXI, 1984
• FUENTES, REMY. Strip-tease, histoire et légendes. La Musardine Eds. 2006.
• JODELET, Denise “Pensamiento social e Historicidad” en Relaciones 5 Invierno 2003. Vol XXV. Pags. 99-113.
• LE BRETON, David Antropología del Cuerpo y Modernidad. Bs. As. Ediciones Nueva Visión. 1995.

REFERENCIAS

Pornografía en video, disponible y de acceso libre en internet:
www.redtube.com
www.youporn.com
www.cerdas.com
(Buscar en categorías “fiestas”, “público”, “orgías”)

Strippers en Buenos Aires (y a nivel nacional). Presentación institucional:
“El show de Golden es único en Buenos Aires. El show para mujeres más distinguido del país se convirtió en un clásico infaltable a la hora de festejar despedidas, cumpleaños y divorcios. Mujeres de todo el mundo quedan fascinadas con nuestro espectáculo y nos recomiendan en cada visita a nuestro país.
Nuestro elenco de sensuales hombres personifica a través de perfectas coreografías e impecable vestuario todas las fantasías de las mujeres. La temperatura sube durante toda la noche. Es un momento único pensado para vos y tus amigas. Todo ese cóctel irresistible acompañado de la mejor música, exquisitos tragos y un servicio de primera categoría hacen que lo primero que pienses al irte sea en volver.”
Fuente: http://www.golden.com.ar

Strippers Gran Buenos Aires. Presentación institucional:
“El show de stripper cada día se hace más común para todo tipo de festejos, desde fiestas de 15 años a cumpleaños de 18 hasta los eventos empresarios de fin de año, fiestas en fabricas, oficinas, hasta las ya tradicionales despedidas de solteros/as. Nuestros strippers trabajan en los principales boliches de Capital y Gran Buenos Aires, son profesionales que saben manejar e interactuar con los homenajeados e invitados y hacer de tu festejo algo sencillamente inolvidable. Contáctate con nosotros y comprobá porque lo imposible solo se halla en la mente de los cómodos.”
Fuente: http://www.showdestripper.com.ar

Strippers en Corrientes
(bajo la categoría “Servicios para Eventos”)
Organizamos tu despedida de soltera con los fenomenales y verdaderos “look alikes” del famoso grupo Chippendales. Strip exclusivo! Show fino y ambiente agradable en todo momento. NO contamos con shows para hombres, SOLO mujeres. Consultar precios por medio de la página.
Fuente:http://corrientes.locanto.com.ar/ID_112959620/Para-el-mejor-tiempo-despedidas-de-solteras-con-strippers.html

Artículo periodístico:
Este sábado, en este departamento del Centro, lo que corre es la clásica birra, sin parar. Alguien sube el volumen de la música y el cotorreo aumenta de volumen también. La idea es pasar un rato agradable y después ir a bailar: una despedida “tranqui”, a pedido de la agasajada. Entonces, a eso de las once de la noche, suena el timbre. La dueña de casa no es otra que la novia, una pelirroja de 29 años, que después de dos años de convivencia se decidió a firmar los papeles. La futura señora sube una ceja, extrañada, y va a abrir la puerta: no falta llegar ninguna invitada, no sabe quién puede ser. Cinco segundos después, vuelve con las mejillas arrebatadas, anunciando que los agretas del 5″ A llamaron a la Policía por ruidos molestos: la pelirroja está montando en cólera y las amigas en pánico, y saltan de sus sillas ante esta amenaza que pone en peligro el festejo. La única que sonríe con disimulo es Andrea, una amiga que se encargó de la organización.
El policía es gordo, panzón, pero es amable. Tiene onda. Pregunta si puede pasar, mientras empieza a hablar sobre la importancia de mantener una buena convivencia y recuerda las contravenciones vigentes contra los disturbios vecinales. Las chicas escuchan sin abrir la boca, pensando en el test de alcoholemia. El gordo se desabrocha el primer botón del uniforme con una mano, como si tuviera calor y con la otra se saca la gorra y la golpea rítmicamente contra el muslo: las chicas intercambian miradas, sueltan algunas risitas, nadie entiende nada. Es la señal: desde atrás, Andrea pone la música propicia y, ante el estallido de jolgorio general, el policía se afloja el cinturón y se empieza a desnudar… hasta quedar vestido de conejita, con pompón en la cola y todo.
A esta altura, son un clásico institucionalizado: casi no hay despedida de soltera sin estríper. Buscando darle una vuelta de rosca a los shows convencionales, sin embargo, Damián Donnangelo creó una empresa (www.showdestripper.com.ar) que ofrece una versión humorística, bizarra y, en el fondo, muy femenina del asunto, ya que la mayoría de las chicas, enfrentadas al meneo hasta del más musculoso de los paquetes o del más aceitoso de los pelilargos, casi siempre terminamos riéndonos, aunque sea de puro ataque de histeria, para soltar la tensión. Así que imagínate este tercer escenario que visitó Cosmo: cuando suena el timbre, lo que traen es un regalo de las amigas para la novia, una caja de aproximadamente un metro veinte. La novia levanta la tapa y de adentro sale… ¡un estríper enano!, que baila con todas, se saca fotos y va revoleando la ropa hasta quedar en slip (y no más, aclara Donnangelo, con lo cual, lamentablemente, no será posible confirmar el famoso mito de la “L” invertida). “Después de ocho años de hacer esto y hablar con las chicas, encontramos la veta”, comenta el empresario, que también ofrece strippers “clásicos”, aunque llegan vestidos de Shrek, como ogros verdes,y-¡atención!-estrípers negros comoel ébano, un homenaje a la más extendida de las fantasías del mujerío. “El gran punto a favor de que el estrípers venga a tu casa es que podes hacer participar a todas las invitadas, cosa que en un boliche donde hay 300 personas es imposible”, señala Donnangelo. Además, dice, “cada despedida es un mundo y a cada chica los estrípers le pegan distinto”, así que bien se puede optar, digamos, por empezar por el XS para descontracturar y después seguir con el morocho XL hasta el final…
Fuente: nota publicada en Revista Cosmopolitan (s/n – s/f)

Usuario respondiendo a opiniones sobre despedidas de soltera (exclusivo mujeres)
“A mí me da risa como todas las mujeres acá se están haciendo las inocentes.
Dicen que un cabarulo y el golden son lugares distintos, a que piensan q se dedica el stripper después del show? Es sabido q los strippers hombres se dejan tocar mucho mas q una stripper mujer, que si la queres tocar vienen 10 patovicas a cagarte a trompadas. También es sabido q a las minas q hacen su despedida en el Golden los strippers se la re franelean. Si un stripper se franelea o toca a una mina q se va a casar, ella no está respetando a su futuro marido. Y por último, todo el mundo sabe q los strippers hombres son mucho más zarpados q las strippers mujeres.”
Fuente: http://www.psicofxp.com/foros

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