Biblioteca OnlineMetodología de la enseñanza de la Educación Sexual

El taller como estrategia educativa

Metodología de la enseñanza.
Coordinador : Mgter. Rodolfo Ramos
Co-cordinadores: Prof. Tobías Berger, Tesista Antropología Social Augusto Labella

Informe final del Grupo de Trabajo sobre Metodología de la Enseñanza elaborado en el VIII Encuentro Nacional de Ciencia y Placer (Pinamar 8 al 10 de mayo)

Los puntos analizar y discutir:
La búsqueda del verdadero lugar desde donde enseñar. Análisis de lo empleado tradicionalmente y de lo que se sigue empleando. Recomendaciones para una verdadera educación sexual horizontal, dialógica y concientizadora que respete las diferentes manifestaciones comportamentales de la sexualidad. El Taller como recurso primordial, necesario y recomendable.

1. Contexto de trabajo
La coordinación del grupo planteó a los colegas inscriptos en esta temática la realización de un taller vivencial, y a partir de él analizar las consignas propuestas. El taller tenía como objetivo general: Revisar y reflexionar acerca de las prácticas en educación para las sexualidades en diferentes contextos y como objetivos específicos: Recuperar experiencia y vivencias significativas en educación sexual, Proponer estrategias de prácticas educativas para diversos contextos.
El taller se desarrollo en un espacio abierto, que promovió el intercambio y la conexión de los participantes. Se conformó dos grupos con integrantes de diversos campos (educadores sexuales, médicos sexólogo, comunicadores, psicólogas, enfermeras, obstetra, entre otros.)
De esta experiencia surge el siguiente registro de los participantes:

“En docencia es más fácil trabajar desde las estructuras rígidas pero se aprende a cambiar poniendo el cuerpo. Se debe tratar de comprender la posición desde dónde se educa.
Cada técnica utilizada es buena para determinados momentos.
En esta oportunidad recorrimos cada parte del taller:
a) Caldeo
b) Desarrollo
c) Reflexión
d) Producción de nuevos conocimientos

El caldeo conectó a cada participante consigo mismo, con el ambiente que lo rodea y con los otros seres humanos.
Conexión visual: recorrer con la mirada el espacio.
Conexión auditiva: reconocer los sonidos que se escuchaban en ese lugar en particular.
Conexión táctil: tomar conocimiento del propio cuerpo a partir de la respiración y del de los otros a partir de palparlos con las manos.
Se comenzó a jugar con los otros intercambiando roles, juego con el cuerpo del otro. Las manos tocan y comienzan a percibir docilidad o resistencia en el cuerpo del otro transformado en objeto y viceversa. Se percibe seguridad o inseguridad dependiendo de quien/es son los que tocan.
Desarrollo: se conectaron verbalmente entre los participantes que en grupo recorren en un corto tiempo cada uno sus experiencias particulares en relación a la enseñanza y la sexualidad. A partir de ello se consensuó una situación particular y en forma de “voz en off” se representó para los demás grupos. La actividad que siguió fue volcar todo lo hablado y compartido entre los grupos y llevarlo (nuevamente en los grupos originales) a una representación actuada de una situación dada en forma de consigna. Esa situación fue imaginaria y futura.
Como etapa final se realizó una reflexión que partía de un momento de conexión con uno mismo y la respiración (una forma de introspección) para posibilitar buscar dar lugar al “¿qué estamos haciendo?” y “¿para qué?”.
Se remarcó la institucionalidad en cada acto y el proceso de toma de conciencia al realizar actos educativos. La toma de posición (o no) implica ideología.
Producción de nuevos conocimientos: se realizó un encuentro en un espacio libre con una intencionalidad educativa; en tránsito con los sentidos, es decir, vivencial. Posibilitó expresar tanto en palabras como en acciones netamente corporales.
Se remarcó la importancia de la responsabilidad.
Se le dio significado al recurso utilizado.
Llevar adelante actos educativos significa tener en claro “que es lo que se hace o se intenta hacer”.
Romper con lo cotidiano, quebrar estructuras y tratar de proponer alternativas, nuevas posiciones frente a la educación.”

Algunas ideas acerca de las concepciones de los talleres vivenciales y aula taller, como recurso metodológico para la educación para las sexualidades

En los procesos de enseñanza dados entre los sujetos sociales, es importante considerar aspectos ideológicos y metodológicos que sustentan las propuestas educativas. En este sentido el aula-taller y/o taller vivencial, se consideran como una alternativa válida para la generación de espacios de intercambio, reflexión y toma de decisiones en la educación para las sexualidades.
De esta manera es necesario definir que se entiende por aula-taller. Ramos-Bárbara (2000), sustentan que es “una metodología participativa, como un espacio donde se re-crear el conocimiento en sí mismo y en los demás, propiciando el diálogo, la reflexión y la creatividad, promoviendo procesos individuales y colectivos que permiten intercambiar vivencias, que propician el fortalecimiento de la red vincular entre los miembros del grupo, y facilitan la visualización de mitos, prejuicios y tabúes culturales que inciden en la resistencia al cambio y adquisición de conductas saludables”. Asimismo, Passel expresa que, “es una forma de aprendizaje intencional, que rescata y potencializa las características del aprendizaje espontáneo”.

La primera instancia del taller busca que los participantes expresen sus ideas, sentimientos y emociones sobre la sexualidad, generalmente con una carga emotiva en relación a sus historias de vida. Esto se manifiesta, en ocasiones, con vergüenza, temores, ansiedades. Sin embargo, el grupo como contexto de aprendizaje permite desarrollar un pensamiento crítico y reflexivo promoviendo la resignificación de contenidos científicos.
Durante la elaboración y confección de producciones grupales, se puede apreciar el trabajo cognitivo individual y colectivo que cada sujeto realiza, manifestándose en expresiones verbales, corporales, gestuales, que dan marco al análisis de la experiencia vivida. Los coordinadores acompañan y guían la tarea durante todo el proceso y realizan una lectura conceptual y procesual de la experiencia en la instancia final del taller.
En la finalización del taller, el plenario se centra en la reflexión de las ideas y pensamientos expuestos por todos los sujetos involucrados contrastados con los conocimientos científico, estimulando al pensamiento crítico y la ruptura cognitiva de matrices construidas a partir de mandatos sociales.
De esta manera, se considera al taller como un modelo operativo para producir cambios de conducta en los participantes en el cual se explicitan vivencias individuales y grupales, que posibiliten anticipar situaciones de riesgos. El taller constituye una experiencia social, en la medida que los participantes interactúan entre sí en torno a una tarea especifica.
Se sostiene la selección de esta metodología participativa, porque:
• favorece el respeto a otros a través de la escucha,
• permite expresar ideas, sentimientos y emociones sobre el tema,
• favorece el registro de la diversidad de emociones y pensamientos,
• permite una mejor asimilación de los contenidos científicos,
• estimula la investigación personal,
• promueve el desarrollo del pensamiento reflexivo y critico,
• facilita el desarrollo de la autonomía

Algunos aportes del equipo de coordinación

Analizando las producciones finales del taller, se percibió que los participantes han tomado un camino diferente en la elaboración de los registros, en el cual privilegiaron el aspecto vivencial del taller, durante el mismo expusieron sus consideraciones acerca de los interrogantes propuestos para esta comisión.
De esta manera, los participantes destacaron la importancia de la metodología de talleres vivenciales en una propuesta aplicable a diferentes contextos educativos, formales y no formales.

La aplicación de talleres vivenciales o aula taller es sin dudas un recurso metodológico que no puede faltar cuando fuéramos a educar en la sexualidad.
Participante, mujer

Es un método participativo, activo donde se pone en juego el intercambio de experiencias, lo que enriquece el conocimiento y nos permite avanzar un poco más hacia el interior del otro.
Participante, mujer

La modalidad taller es una forma práctica de trabajar con una visión horizontal e interpretativa de los participantes. No solo ofrece un lugar propicio de encuentro y conexión con el otro.
Participante, mujer

En cuanto al rol como educador sexual, manifestaron la necesidad de la revisión constante de la propia sexualidad, como su posicionamiento ideológico.

El taller hizo que recordara la importancia de la comunicación a través del cuerpo, la postura y la mirada que aunque se pretenda dejar de lado o se piense que puede ser omitida es, en realidad una manera de expresión permanente.
Participante, mujer

Desde la revisión de las metodologías empleadas en la acciones de educación para las sexualidades, se conformó una conclusión grupal al respecto: Se considera necesario la adaptación de esta metodología en cuanto a los contextos y destinatarios, a partir de las ideas previas de los participantes para confrontarlas con los conocimientos científicos, promoviendo espacios dialógicos y concientizadores a las diversas manifestaciones comportamentales de la sexualidad.

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