Biblioteca OnlineMetodología de la enseñanza de la Educación Sexual

Educación sexual integral en discapacidad

Prof. Maria Marta Castro Martín
Especialista en Estimulación Temprana/Adecuada
Sexóloga Educativa
www.estimulosadecuados.com.ar

PRIMERA PARTE
En las últimas décadas la Educación Sexual tuvo cambios muy grandes. Los medios de comunicación en forma generalizada comenzaron a trabajar sobre este tema, convocando a especialistas en el área, así como los legisladores trabajaron hasta que se sancionó y promulgó la Ley26.150 de Educación Sexual Integral (sancionada: 4 de octubre de 2006; promulgada: 23 de octubre de 2006; publicada el Boletín Oficial: 24-10-2006)
La familia y la escuela fueron evolucionando en poder hablar de la sexualidad con los niños, si bien aún en muchos casos seguimos con los mitos de hablar con el niño su papá y con la niña su mamá. O marcando ciertas conductas como aceptables para los hombres y para las mujeres no. Podemos decir que la calidad y la cantidad de la información que circula dentro de la sociedad ha mejorado mucho con respecto a años anteriores debido a toda esta revolución sexual que estamos teniendo y que nos permite hablar de este tema en forma más natural y así mejorar la calidad de vida de los seres humanos que habitamos este planeta.
Debemos tener en cuenta que nuestros intercambios sexuales ocurren entre sujetos sexuados, el cachorro humano es un ser sexuado desde su gestación hasta que muere y nuestras conductas están reguladas por valores, costumbres y diferentes normas.
Por tal motivo es que debemos tomar conocimiento de la historia de la sexualidad y cómo ésta fue evolucionando con el tiempo, para alcanzar una comprensión plena de esta ciencia que es la sexología. Ver las costumbres en el pasado, en las diferentes sociedades, regidas por diferentes mitos, normas y escalas de valores nos permitirá comprender el porqué de muchos tabúes, juzgamientos y discriminaciones que se manifiestan aún hoy dentro de nuestra sociedad. Y lo importante que es comprender que la Sexualidad de una persona con discapacidad es igual a la de cualquier otra persona que no la tenga.
Cuando hablamos actualmente de Revolución sexual, no queremos decir que es la única; a través del tiempo fueron sucediendo varios hechos que provocaron distintas revelaciones sexuales, como las aportaciones de Freud, Alfred Charles Kinsey, Masters y Johnson, Shere Hite, todos dejaron huellas dentro de la sexología.
Con respecto a la sexualidad, el siglo pasado se abrió con las aportaciones de Freud y se cerró con la problemática del SIDA.
En este nuevo siglo, quizá sea el tiempo de atender a la sexualidad de niños, adolescentes y adultos con discapacidad. Vivida muchas veces en silencio, rodeada de interrogantes y angustias, convirtiéndose de ésta manera en un riesgo para el desarrollo, ya que se aumentan las diferencias y, muchas veces, se convierte en un factor que dificulta la vinculación social, teniendo así unos escollos más para el desarrollo de habilidades mentales y motoras.

¿Por qué necesitan los niños, adolescentes y adultos con discapacidad educación sexual integral?

Si tenemos en cuenta la declaración de Los Derechos Sexuales Universales (Declaración aprobada por la Asamblea General de la Asociación Mundial de Sexología, WAS, el 26 de agosto de 1999, en el 14º Congreso Mundial de Sexología, Hong Kong), que promueve una Educación Sexual Comprensiva, brindada con información basada en el Conocimiento Científico, respetando la Libertad, Autonomía, Privacidad, Equidad, Placer, Expresión Emocional y la Libre Asociación Sexual, pudiendo hacer Opciones Reproductivas y cuidando de la Salud Sexual, sabiendo que “la sexualidad es una parte integral de la personalidad de todo ser humano y que su desarrollo pleno depende de la satisfacción de las necesidades humanas básicas como el deseo de contacto, intimidad, expresión emocional, placer, ternura y amor”, y reconociendo que la sexualidad es algo que somos y que nos constituye como seres humanos, entonces es fácil aceptar que la educación sexual integral es fundamental y básica para el desarrollo de una persona , tenga o no un déficit.

Por otro lado debemos recordar que en la Declaración Universal de Derechos Humanos, en su Artículo 26, se menciona lo siguiente:
1. Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental. La instrucción elemental será obligatoria. La instrucción técnica y profesional habrá de ser generalizada; el acceso a los estudios superiores será igual para todos, en función de los méritos respectivos.
2. La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos; y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz.
3. Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos.

La Educación Sexual Integral (ESI) representa un aspecto de gran importancia en la formación integral, porque más allá del conocimiento puramente biológico, explica procesos trascendentales como la construcción de la identidad de género o las relaciones afectivas en el ámbito de nuestra cultura. Si pretendemos construir una sociedad en la que podamos convivir en igualdad y sin discriminaciones, es imprescindible proporcionar una educación afectiva y sexual de calidad. No podemos olvidar que si bien la sexualidad humana está íntimamente ligada a lo privado, también está regulada social y culturalmente.
El conocimiento sexual nos ayuda a crecer como personas. Aprender a ser felices es un reto permanente del ser humano y la educación sexual integral contribuye, de una manera importante, a lograr esa felicidad, dando respuesta a las necesidades de aprendizaje. La educación sexual integral no debe estar basada puramente en lo biológico, sino que hay que tener en cuenta los aspectos corporales, afectivos, cognitivos y relacionales.
Los jóvenes necesitan información correcta para ayudarles a protegerse a sí mismos. Protegerse del contagio de infecciones de transmisión sexual, de embarazos no deseados, de abusos sexuales.
Nuestro cuerpo es fuente de comunicación, afecto, ternura y placer. En el comportamiento sexual del ser humano tienen gran influencia factores de carácter socio-cultural, dado que la nuestra es una conducta social y como tal es interpretada y regulada por la sociedad, por lo que se hace imprescindible que niños, adolescentes y adultos con capacidades mentales diferentes también reciban información sobre el tema y orientación, para poder manifestar su sexualidad social y culturalmente de manera adecuada.
Los niños y las niñas siempre aprenden hechos, actitudes y conductas sexuales de las personas adultas que les educan, tengan éstas o no conciencia de ello; incluso cuando lo que predomina es el silencio o la reserva, ya que no hablar de estas cuestiones es también un modo de comunicar mensajes.

Hay que recordar que la gran mayoría de los aprendizajes se dan por imitación. Los modelos que ven, perciben e intuyen tienen, por tanto, mucha trascendencia. Tomar conciencia de estos hechos es el primer paso para empezar a hacer positivo este aprendizaje, y ayudar a que los mensajes insanos, represivos o negativos no formen parte del pensamiento de las personas con capacidades y necesidades diferentes, a las que de por si, cuando hay un déficit cognitivo, les resulta dificultoso elaborar y decodificar información. Por lo que hay que ser claros con los mensajes verbales y corporales, ya que a través del cuerpo expresamos diversos sentimientos como el cariño, el temor, la rabia o el placer.
Desde el año 2008 existen los Lineamientos Curriculares para la Educación Sexual Integral, aprobados en el Consejo Federal de Educación por resolución 45/08 el 28 de mayo de 2008, que nos pueden guiar en ese proceso de brindar formación integral, afectiva y científica.

EDUCACIÓN SEXUAL INTEGRAL/ESI

Llamamos ESI al espacio sistemático de enseñanza aprendizaje que promueve saberes y habilidades para la toma de decisiones concientes y críticas en relación con el cuidado del propio cuerpo, las relaciones interpersonales, el ejercicio de la sexualidad y de los derechos de los niños, las niñas y los jóvenes.

• Comprende contenidos de distintas áreas y/o disciplinas, y considera situaciones de la vida cotidiana del aula y de la escuela, así como sus formas de organización.
• Responde a las etapas del desarrollo de las alumnas y de los alumnos.
• Se incluye en el proyecto educativo de la escuela.
• Promueve el trabajo articulado con centros de salud, las organizaciones sociales y las familias.

La ESI es una obligación del Estado Nacional y de los Estados Provinciales tal como lo establece la Ley 26.150.
La ESI es un derecho de todos los alumnos de todas las escuelas del país, privadas o estatales, confesionales o laicas, y de todos los niveles educativos.

Son objetivos de la Ley 26.150

• Incorporar la educación sexual integral dentro de las propuestas educativas orientadas a la formación armónica, equilibrada y permanente de las personas.
• Asegurar la transmisión de conocimientos pertinentes, precisos, confiables y actualizados sobre los distintos aspectos involucrados en la educación sexual integral.
• Promover actitudes responsables ante la sexualidad.
• Prevenir los problemas relacionados con la salud en general y la salud sexual y reproductiva en particular.
• Procurar igualdad de trato y oportunidades para mujeres y varones.

¿Qué es el Programa Nacional de Educación Sexual Integral?

En su Art. 2º, la Ley Nacional de Educación Sexual Integral N° 26.150 establece la creación del Programa Nacional de Educación Sexual Integral en el ámbito del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología. Para cumplir con los objetivos propuestos por la ley, el Programa Nacional de Educación Integral se plantea los siguientes propósitos, estrategias y acciones prioritarias:

Propósito general

El Programa Nacional de ESI tiene como propósito principal coordinar el diseño, implementación y evaluación de las acciones tendientes a poner en marcha, apoyar y/o fortalecer el Programa Nacional de Educación Sexual integral en todas las jurisdicciones del país.

Propósitos específicos

Del propósito general, se desprenden diferentes propósitos específicos para el Programa Nacional de ESI:

• Promover la construcción conjunta con las jurisdicciones de estrategias para el desarrollo e implementación de los lineamientos curriculares de educación sexual integral en sus sistemas educativos, en consonancia con los lineamientos curriculares federales.
• Propiciar la elaboración de una propuesta nacional de capacitación docente, inicial y continua.
• Generar los recursos necesarios para la implementación de acciones de ESI en las instituciones educativas y en las aulas.
• Facilitar la construcción y el fortalecimiento de los ámbitos de trabajo multisectoriales y multiactorales (educación, salud, derechos humanos, infancia y juventud, etc.) para abordar la educación sexual integral en todas las jurisdicciones.
• Garantizar la evaluación y el monitoreo de las acciones que se vayan realizando en las jurisdicciones.

Estrategias

• Articulación con otros proyectos, programas y áreas del Ministerio de educación para facilitar el diseño e implementación de estrategias y acciones integrales de educación sexual, maximizando los recursos y los resultados.
• Articulación intersectorial con el ministerio de Salud, otros organismos gubernamentales, OSCs, agencias internacionales y otros sectores de la vida nacional relacionados con la ESI.
• Articulación con las jurisdicciones de todo el país.
• Implementación de alianzas y estrategias con los medios masivos de comunicación.

Líneas de acción prioritarias

• Asistencia técnica y acompañamiento a las jurisdicciones para el desarrollo de los lineamientos curriculares de ESI en todos los niveles y modalidades del Sistema Educativo, la articulación intersectorial y el trabajo con las familias.
• Formación docente contínua.
• Sistematización y producción de materiales y recursos para el desarrollo curricular.
• Sensibilización, información y comunicación masiva.
• Investigación y evaluación.

DISCAPIDAD Y SEXUALIDAD

En nuestra cultura, la sexualidad es un tema que a veces resulta difícil de abordar. A la mayoría de las personas, hablar en público de estos temas nos provoca vergüenza y nos da un poco de temor por lo que los demás puedan pensar o decir. Y en general es a través de bromas o chistes que hacemos referencia a algunas cuestiones en torno a la sexualidad.
Tenemos que promover un cambio en los modos de abordar la sexualidad del presente, enmarcándola en un contexto que MIRE las experiencias sociales del pasado para comprender la expresión de la sexualidad actual teniendo una actitud flexible, comprensiva y positiva.
¿Cómo hablar de sexualidad con jóvenes con discapacidad?, ¿cómo explicarles los cambios que presentaran durante la pubertad?, ¿cómo resolver las dudas que ellos puedan tener al respecto?
El tener una buena comunicación padres-hijos con respecto al tema de sexualidad con cualquier otro joven aún en la actualidad, resulta un tema dificultoso para muchos, lo es aún más cuando se trata de un sujeto con discapacidad y más aún si sufre una discapacidad cognitiva, o si es hipoacúsico, pero no por eso podemos negar el hecho que al igual que cualquier otro ser humano la sexualidad forma parte de su vida.

El conocimiento de la diversidad entre los seres humanos, en relación con los modos de vida, sus creencias, intereses y particularidades culturales y étnicas, permite tomar una postura respetuosa frente a las costumbres y usos de cada pueblo y en todo caso de cada grupo familiar, de modo tal que valorando lo propio valoremos otras ideas. El conocimiento de otras posturas ante la expresión de la sexualidad nos enriquece como miembros de una sociedad que va forjando su cultura y nos constituye como miembros activos de la misma.
Hoy día muchas personas siguen pensando que las personas con limitaciones físicas, sensoriales o intelectuales no están interesadas en tener pareja o tener vida sexual, e incluso que estarían incapacitados para ello. Pero esto es un mito que ha existido en nuestra sociedad durante siglos y que se debe erradicar. Se trata de personas como todas, que buscan una pareja, se enamoran, desean tener hijos o simplemente compartir la vida con alguien más, y negar esta realidad puede tener efectos negativos en su desarrollo.

A veces, en el mejor de los casos la sexualidad de una persona discapacitada provoca curiosidad y hay personas que se preguntan
- ¿Tienen sexualidad?
- ¿Pueden?
- Ah, no sabía… dicen muchos

La cuestión de la sexualidad de las personas discapacitadas produce preocupación, incertidumbre en personas no discapacitadas, y el ejercicio del derecho a vivir su sexualidad es una dificultad para los demás, sobre todo para la familia de la persona con discapacidad, quienes suelen manifestar temores, sobretodo que se relacione con un posible abusador. A veces el sentimiento es de que “es probable que sea una persona aprovechadora o abusadora”

“Debemos tomar conciencia de que la sexualidad es parte integral de la personalidad de todo ser humano y que su desarrollo pleno depende de la satisfacción de necesidades humanas básicas como el deseo de contacto, intimidad, expresión emocional, placer, ternura y amor”

En nuestro país tenemos los datos que aportó la Encuesta Nacional de Personas con Discapacidad 2002-2003 -Complementaria del Censo 2001

Existen las siguientes discapacidades más recurrentes
• Motrices 39,5%
(con predominio de afectación de las piernas en un porcentaje del 61,6%)
• Visuales 22%
• Auditivas 18%
• Mentales 15,1%

¿Por qué el amor entre personas discapacitadas es mirado con recelo, vergüenza o prejuicio?

La sexualidad en la persona que tiene una discapacidad, es también como en cualquier otra persona una necesidad básica humana; ante esta situación quedamos atrapados por no saber qué hacer.
La sexualidad debemos entenderla como una energía vital que nos acompaña desde la gestación, a lo largo de toda la vida hasta la muerte. Es parte de nuestra personalidad.
A principios del siglo pasado Freud consideró, desafiando a sus colegas, a las experiencias sexuales infantiles como uno de los determinantes para el desarrollo ulterior de la identidad sexual. El objetivo central de la educación sexual integral es el logro de conductas adecuadas y debería inscribirse dentro de la totalidad del proceso educativo humano.

En 1975 se habló en la OMS de tres nociones básicas en el concepto de sexualidad sana:
1-La aptitud para disfrutar de la actividad sexual y reproductiva dentro del marco de la ética social y personal.
2-La ausencia de factores como la vergüenza, culpabilidad, creencias infundadas, que inhiban la actividad sexual reproductiva.
3-La ausencia de trastornos orgánicos o deficiencias.

En el trato de niños y adolescentes con discapacidades se hace evidente la demanda de padres y educadores, acerca de cómo actuar frente a las conductas sexuales manifestadas en diferentes oportunidades, ya sea en el ámbito hogareño como institucional, para lo cual es necesario por parte de los docentes y profesionales capacitarse en el campo de la Educación Sexual Integral, para poder orientar a los padres y a los niños, adolescentes y adultos que tienen a su cargo.
Nosotros pensamos que deben ser los propios docentes de cada centro de Educación Especial los que, tras haber recibido formación acerca de Educación sexual integral, realicen la tarea de orientación a las familias, ya que tienen un mayor conocimiento acerca de las necesidades y capacidades de sus alumnos.
Y saber que las familias -padres, abuelos, tíos, etc.-, son los primeros educadores.
El camino adecuado es organizar un plan de intervenciones basado en los intereses e ideas de cada niño, adolescente o adulto con discapacidad, que se debe tener en cuenta permanentemente.
No es cierto que la sexualidad sea de manera generalizada un tema tabú, del que no se habla en casa o en el ámbito educativo, pero si es cierto que se debe estar informado y poseer las herramientas adecuadas para realizar intervenciones efectivas.
Considerar que los padres y las madres no quieren que hagamos también Educación sexual integral formal en las instituciones de educación especial, es un mito y una creencia errónea que es necesario desterrar.
Hay mitos, creencias erróneas, actitudes ante la sexualidad, sensaciones y experiencias que deben ser acompañadas por información adecuada que ayude a replanteárselos.

Debemos tener en cuenta las siguientes preguntas

¿En chicos con discapacidades, llegada la adolescencia, hay confusión sexual?
¿Cómo actuar frente a una situación de masturbación?
¿Cómo hace una docente cuando las autoridades de la escuela en que trabaja no se quieren tocar temas referidos a la sexualidad?
¿Es cierto que por solo abrazar a un adolescente con discapacidad lo puedo excitar?
Estoy en clase y veo a un chico tener una erección. ¿qué debo hacer?
¿Es posible qué tengan parejas estables?
¿Se puede o se debe enseñar a disfrutar de la sexualidad también a los adolescentes con discapacidad intelectual?
¿Y qué ocurre cuando la discapacidad es intelectual y motriz?
¿Y si su nivel cognitivo es bueno pero tiene dificultades sensoriales o motoras?
¿Una persona con parálisis cerebral, tiene deseos sexuales?

Estas y otras dudas suelen plantearse docentes de educación especial. Para quienes trabajamos en ESI son excelente material de trabajo.
Los programas de Educación sexual integral deben tener como ejes fundamentales no sólo el aportar información o borrar mitos, sino trabajar con las actitudes y fomentar la asertividad.
Una de las ideas fundamentales es que la sexualidad no tiene por qué estar centrada en la genitalidad, que podemos disfrutarla con todo el cuerpo. Valorar como relaciones sexuales plenas y satisfactorias las relaciones no coitales y coitales. Somos conscientes de que no podemos evitar, aunque a veces se intente, que adolescentes con discapacidad, sobre todo quienes padecen discapacidad intelectual, tengan relaciones sexuales. Creemos que es mejor partir del hecho de que los adolescentes o mantienen relaciones, o las van a mantener. Presionarles para que las eviten o las retrasen hasta pasada la adolescencia, puede llevar a mantenerlos en la ignorancia y a que prevalezcan sus miedos y todo tipo de creencias erróneas.
Los docentes y profesionales a cargo deben formarse para que puedan estar informados de cómo orientar con el mayor grado de conocimientos a personas con discapacidad y a sus padres y/o cuidadores, que los primeros puedan actuar y desarrollar su vida sexual con responsabilidad y seguridad.
Los niños y las niñas con alguna discapacidad física no tienen por qué ser tratados de manera diferente que los demás: la sexualidad en ellos se desenvuelve del mismo modo que en el resto de los niños. En todo caso, el empeño ha de centrarse para que, precisamente, en el aula y en la escuela puedan tener las mismas condiciones: que no se les excluya, sino que teniendo en cuenta las particulares limitaciones de cada uno, se busque la forma de integrarlos. El asunto no es desplegar una actitud de sobreprotección, sino de respeto, pues cada niño o niña, al margen de sus impedimentos físicos, ha de ser tratado como persona y ha de tener derecho a que su vida transcurra en un ambiente que no destruya su autoestima. La persona a cargo de llevar un plan de Educación sexual integral en una institución deberá prepararse para llevar a cabo esta ayuda, pues dependiendo del tipo de discapacidad será necesario brindar a la persona, ya sea su alumno o paciente, un apoyo especial. Así, por ejemplo, si se trata de un alumno invidente, hará falta que se refuerce la información por la vía auditiva, para sufragar la que no recibe por la vía visual. Un niño discapacitado debe ser tratado como a cualquier otro niño; pero el docente, por ejemplo, habrá de asegurarse de que en verdad esté recibiendo los mismos contenidos informativos que aquellos que no tienen ninguna discapacidad.
Capítulo aparte merecen los niños y las niñas con déficit intelectual, pues ellos, a diferencia de quienes no presentan este tipo de discapacidad, no logran deducir fácilmente, de las experiencias que van teniendo, las normas generales de la convivencia social: los esquemas de lo que es correcto-incorrecto, aceptable-inaceptable. Estos niños y niñas necesitan una mayor cantidad de experiencias y un esfuerzo extra de sus padres y maestros para poder adquirir dichos esquemas, pues, precisamente, su déficit bloquea esos procesos de generalización que permiten que los demás niños si puedan adquirirlos. Así, si resulta importante una educación sexual integral para los niños que no presentan discapacidad, con más razón resulta indispensable una educación que ayude a asumir y comprender de manera positiva su sexualidad a los niños con discapacidad.

Hay que considerar que en ellos se presentan una baja autoestima, un débil control de los impulsos, una baja tolerancia a la frustración, una escasa compresión y, en consecuencia, que todos estos factores los conducen a la búsqueda de la gratificación a través de las sensaciones placenteras. Si la educación sexual integral no se inicia desde la infancia será muy dificultoso hacerles entender, cuando lleguen a la adolescencia, que lo que se busca es evitar que se hagan daño y que agredan u ofendan a la sociedad. Es fundamental hacerlos conscientes -como a cualquier niño, aunque en estos casos con mayor énfasis- de que existen conductas públicas y conductas privadas, que con las públicas ha de tenerse cuidado de no ofender ni agredir y que hay otras que sólo deberán hacerse en privado; estas últimas, además, no por ser privadas pueden atentar contra la propia salud. Así, por ejemplo eructar arrojar gases, rascarse los genitales, masturbarse, desnudarse, son conductas que sólo deberán hacerse en privado.
Con los niños y niñas que presentan déficit intelectual severo también ha de tomarse en cuenta que su nivel de comprensión lingüística es muy bajo y que, por lo tanto, la información deberá repetirse varias veces, con las palabras más sencillas y de distintas maneras, a fin de comprobar que han entendido. También, a causa de estas limitaciones lingüísticas, debe considerarse la dificultad que tiene el discapacitado mental para entender su sexualidad y elaborar y externar sus dudas.
Es muy importante que quienes presentan déficit intelectual comiencen desde la infancia a distinguir las conductas privadas de las conductas públicas y, muy especialmente, en función de la sexualidad; de lo contrario -como ya se ha dicho- resulta muy difícil lograrlo en la adolescencia, cuando la necesidad sexual irrumpe plenamente. Si se consigue inculcar en estos niños y niñas los conceptos de conductas públicas y conductas privadas (sin agredirlos por manifestar su curiosidad sexual, respetándolos por manifestar sus inquietudes) estarán en mejores condiciones de enfrentar las demandas sexuales que aparecen en la adolescencia y en la adultez.
Sabemos que los padres de niños o niñas con discapacidad suelen atravesar por varias etapas: negación (no aceptan que su hijo o hija tenga esa discapacidad), rechazo, duelo y aceptación. Es importante que los docentes a cargo ayuden a los padres de familia o los deriven con un especialista para que superen dichos sentimientos, pues si a la discapacidad se aúna la carencia de afecto, podrían ocasionarse en el futuro de sus hijos conductas sexuales difíciles de controlar.
En algunos de los adolescentes con discapacidad intelectual no suelen darse las preocupaciones que aparecen en los otros adolescentes: no los inquieta la aparición de los caracteres sexuales secundarios, ni su identidad, pues al no llegar a la etapa en que se consiguen las operaciones formales no se redescubre ni conquista la capacidad crítica. En ellos el problema principal será no haber conseguido un autocontrol, pues las necesidades sexuales tienden a ser actuadas espontáneamente, sin ningún control moral. De ahí la especial importancia de brindar una específica educación sexual integral desde la infancia a quienes presentan déficit en sus funciones cognitivas, y lo indispensable de que hayan aprendido la frontera entre las conductas privadas y las conductas públicas antes de que lleguen a la adolescencia.

Veamos ahora de que se trata la ciencia que estudia la sexualidad humana.
En el diccionario sexológico de Lázaro Sirlin, Editorial Caymi, Buenos Aires 1973, leemos:
Sexología: Es la disciplina científica y humanística que sistematiza los conocimientos teóricos y prácticos relativos al sexo y a la sexualidad en cuatro aspectos fundamentales: biológicos, psicológicos, sociales y culturales. Cada uno de estos aspectos es factible de divisiones y subdivisiones para poder abarcar y profundizar todos los aspectos de la problemática sexual.
La sexualidad es un fenómeno pluridimensional que varía de una cultura a otra y en el contexto socio-histórico en que se desarrolle. Aun cuando los apuntes históricos sobre sexualidad datan de más de cinco mil años, los datos disponibles son escasos. Durante la prehistoria, época de la que se ha comentado que existió una promiscuidad sexual primitiva, se podría decir que en ella existieron dos etapas:
La primera conocida como monogamia natural, en la cual el hombre, de manera similar a los animales, llevaba una vida sexual regulada por los períodos de acoplamiento. Este patrón de sexualidad prevalece con el advenimiento de la agricultura y ganadería, práctica económica que motivó el surgimiento de la propiedad privada. Para entonces la monogamia tenía como finalidad asegurar el patrimonio familiar, condición que define la segunda etapa, de familia patriarcal.
Al hablar de sexualidad nos referimos a algo que todos vivimos y sentimos cada día de una u otra forma. Hablamos de emociones, sentimientos, placer, comunicación, ternura, amor, procreación, expresión, vivencias, relaciones, gestos, miradas,…
Todos/as somos personas sexuadas que nos sentimos de diferente manera y vivimos nuestra sexualidad según nuestra educación, creencias, formas de ser, modo de relacionarnos, gustos, preferencias… Si de verdad entendemos y aceptamos todo esto, ¿podríamos dudar de la sexualidad de una persona con una minusvalía o deficiencia?, ¿deberíamos hablar específicamente de la sexualidad de estas personas? Si es así, también deberíamos hablar de la sexualidad de un científico, de un profesor de autoescuela, de un mecánico, de un comerciante…
Alguien, por algo fortuito, puede verse privado de la capacidad de andar, moverse como otras personas, reaccionar ante ciertos estímulos, pero no por ello está privado de vivir su sexualidad.
Esta persona sigue siendo capaz de emocionarse, expresar lo que siente, comunicarse, sentir placer en cualquier rincón de su cuerpo, fantasear, reír, llorar, compartir, etc. Si esto es vivir y expresar la sexualidad, quizás muchos/as de los que nos consideramos “normales” deberíamos ser catalogados de minusválidos y/o deficientes en muchos aspectos. Porque ¿quién no ha tenido la sensación de no poder expresar lo que siente a otra persona?, ¿quién no ha intentado fingir para ocultar sus sentimientos por ese miedo al rechazo?, ¿quién no lo ha pasado mal y se ha destrozado al no sentirse correspondido?, ¿quién no se ha hundido al ver como su relación se le iba de las manos y no encontraba la fórmula mágica para salvarla?, ¿quién no se ha sentido pequeño ante la indiferencia?, ¿quién no se siente mal y acomplejado/a al compararse con esos modelos de belleza tan imposibles de alcanzar?…
Si nos seguimos haciendo preguntas veremos como TODOS/AS tenemos que hablar de sexualidad y escuchar.
Vamos a mirarnos un poquito más hacia el ombligo e intentar entendernos mejor a nosotros mismos, para saber ponernos en el lugar del otro, tenga la carencia o la dificultad que tenga. Quizás así repararemos menos en los obstáculos y atenderemos más a las posibilidades.
Todos somos primero PERSONAS. Alguien con minusvalía y/o deficiencia es además muchas otras cosas. Puede ser encantadora, cariñosa, arisca, vaga, imaginativa, tímida, alegre, buena conversadora, con carácter, etc., como todos, con o sin minusvalías-deficiencias.
Miremos primero a la persona y dejemos para después los calificativos. Lo que merece la pena es vivir, aún con las limitaciones que todos tenemos.

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