Biblioteca OnlineHistoria del movimiento sexológico

Historias de la educacion sexual

Educación Sexual en Argentina
La historia que yo viví

Por Luis María Aller Atucha

Hace apenas 40 años atrás la educación sexual era inexistente y no se discutía acerca de la necesidad de la misma.

La sexualidad estaba vinculada exclusivamente a la reproducción y se ejercía, teóricamente, sólo dentro del matrimonio con fines reproductivos aceptando, por lo tanto, “los hijos que Dios mandara” (decimos “teóricamente” porque si bien había actividad sexo genital fuera del matrimonio, ésta era mal vista y reprobada por los cánones sociales imperantes). A mediado del siglo pasado, la poca información vinculada a la función sexual, era la relacionada con las enfermedades de transmisión sexual, llamadas en ese entonces enfermedades “venéreas” y existían, en el ámbito de la salud pública, los “Dispensarios de Enfermedades Venéreas”. Por su parte, empresas que comercializaba toallas higiénicas, concurrían a las escuelas de mujeres para explicar el empleo de las mismas.

Hasta mediados de los años ’60 esto era todo lo que se hacía en materia de educación sexual. No había una intencionalidad de parte de las autoridades sanitarias ni educativas de realizar actividades sobre educación sexual, más allá de la prevención de las ETS y de explicar el empleo de las toallas higiénicas.

La aparición de los programas de planificación familiar despertó el interés de los directivos de los mismos por la educación sexual, aunque relacionada con la manera de emplear correctamente los métodos anticonceptivos. El trabajo de campo demostró que la simple explicación de cómo utilizar los diferentes métodos no era suficiente para evitar fallas de uso, ni la explicación de las ventajas de la planificación familiar era elemento suficiente para motivar a la población para que se acercara a los programas que se ofrecían.

Ante esta falencia, los directivos de los programas, promocionados en esos años por la Federación Internacional de Planificación Familiar (más conocida como IPPF, su sigla en inglés), crearon dentro de su estructura Departamentos de Información y Educación para que se encargaran de la realización de actividades y campañas educativas y la producción de materiales informativos de apoyo.

En el año 1968 se fundó en Argentina, de la mano de un grupo de médicos ginecólogos y obstetras, la Asociación Argentina de Protección Familiar (AAPF), federada a la IPPF. Desde sus inicios, esta Asociación contó con un Departamento de Información y Educación responsable por el diseño de actividades educativas. También desde el inicio, ese Departamento contó con la asesoría del Pastor Luis Parrila, educador de reconocido prestigio que dirigía una escuela primaria en Capital Federal en el barrio de Villa Mitre, en la cual, a modo experimental, se daban clases de educación sexual a los alumnos. Esa escuela, vincula al Templo Protestante donde Parrila ejercía su función como Pastor, tenía un enorme prestigio por los sistemas modernos de enseñanza que empleaba y concurrían a la misma, además de los niños del barrio, chicos de clase media y media alta, alentados por la excelencia y modernidad de sus métodos de instrucción.

Se puede considerar a Luis Parilla como el primer educador sexual reconocido del país. Él formó escuela y dejó discípulos a lo largo de los casi 20 años que asesoró a la AAPF. La labor de Parrilla se desarrolló desde COVIFAC (Centro de Orientación de Vida en Familia y Comunidad) que funcionaba en relación con el Templo y la escuela. En COVIFAC actuaron las educadoras Lic. Hilda Santos, Lic. Graciela Marchetich y Cristina Sánchez, a quienes podemos considerar las pioneras especialista en el tema.

El agosto de 1970 ingresé a la AAPF como Director de Información y Educación, acompañado por el Lic. Jorge Pailles, quien ocupó el cargo de Director de Capacitación. Entre los dos diseñamos la estrategia comunicacional de la AAPF, desarrollando los materiales de información y los manuales de capacitación necesarios.

La AAPF comenzó, bajo la dirección de Jorge Pailles, a dictar cursos de especialización en planificación familiar para médicos y educadores, siendo el componente de educación sexual una parte destacada de los cursos que, por lo general, tenían una semana de duración.

Siempre bajo la orientación y supervisión del Pastor Luis Parrilla, inicié la producción de materiales educativos dedicados a educación en anticoncepción y educación sexual para jóvenes. Dentro de la serie producida se destacaron una serie de películas documentales de corta duración (10 minutos) que fueron filmadas por el cineasta Ricardo Alventosa. Dentro de esa serie sobresalió un dibujo animado destinado a preadolescentes que llevó por titulo “Estás creciendo” con guión y producción de mi autoría. El contenido educativo fue extraído de un folleto elaborado por el Pastor Parrilla que se empleaba con mucho éxito en su escuela.

Este corto educativo tuvo muchísima aceptación a nivel nacional e internacional y ganó en el año 1976, el premio de Naciones Unidas al mejor corto educativo, premio que el mismo Ricardo Alventosa fue a recibir a New York.

En 1971 la Agencia Sueca para el Desarrollo (SIDA – Sweden International Development Authority – sigla que a fines de los ’80 por razones obvias fue cambiada), ofreció capacitación específica en educación sexual y becó a la Lic. Inés Aguerrondo para realizar un curso de un mes de duración en Suecia, auspiciado por la Facultad de Educación de la Universidad de Estocolmo. Al regreso de Suecia fue muy poco lo que aportó Inés Aguerrondo, que puede considerarse la primera educadora sexual argentina que recibiera capacitación sistemática que si bien estuvo vinculada en algunas actividades con la AAPF, después siguió su carrera como funcionaria del Ministerio de Educación donde llegó a ocupar altísimos cargos. No obstante su formación, no logró hacer notar su presencia en el campo de la educación sexual ni implementó actividad alguna en el ámbito oficial que le tocó actuar durante varios años.

En septiembre de 1971 fui becado para asistir, junto con el Lic. Raúl Castro Olivera, entonces Director del Departamento de Investigación de la AAPF y con la Lic. Deolinda de González Prandi, Directora Ejecutiva de AAPF, para asistir a un curso de “Comunicación en Población” que dictaba la Universidad de Chicago en Bogotá, en conjunto con Profamilia, la asociación colombina de planificación familiar, también federada a IPPF. Durante ese curso tuve oportunidad de presentar los materiales educativos desarrollados por la AAPF.

La aceptación de los mismos, especialmente de “Estás creciendo”, me valió el otorgamiento de una beca para concurrir al curso que auspiciaba SIDA. Como consecuencia, durante los meses de abril y mayo de 1972 estuve en Estocolmo para tomar el Curso de Educador Sexual que dictaba la Universidad de Estocolmo, al igual que lo había hecho Inés Aguerrondo, curso que se prolongó por una semana más en Londres visitando instituciones dedicadas a planificación familiar y educación sexual.

A mi regreso a Argentina, en mayo de 1972 acepté el cargo de Director de Información y Educación BEMFAM, la asociación de planificación familiar brasilera, también federada a IPPF, por lo que mi actuación en cuanto a educación sexual en Argentina se vio interrumpida hasta 1991.

Mientras tanto, en nuestro país, fue la AAPF la que mostró el camino de la educación sexual ahora de la mano de Jorge Pailles, quien me reemplazó en la Dirección de Información y Educación sin perder sus obligaciones en el área de capacitación.

Bajo la gestión de Pailles se realizaron importantes acercamientos con la Iglesia Católica para buscar de articular un lenguaje común en los temas de educación sexual y el Padre Jesuita Enrique Fabri pasó a ser un asiduo visitante de la AAPF y gestor de una serie de encuentro ecuménicos, compartidos con el Pastor Parrilla, y del que participaron sacerdotes, rabinos y fieles de diferentes confesiones.

Un valioso aporte lo dieron en esa época destacados médicos preocupados en el tema de planificación familiar, como el Dr, Roberto Nicholson, el Dr. Carlos Gurruchari (uno de los primero hebiatras del país) y, especialmente, el Dr. Florencio Escardó, quien podría ser considerado el primer educador sexual que tuvo argentina con su ya tradicional libro aparecido en la primera mitad del siglo XX “Anatomía de la familia”, donde mucho educadores sexuales abrevamos.

Con la llegada del Dr. Domingo Olivares a la Dirección Ejecutiva de la AAPF, esta asociación tomó un rumbo más orientado a la educación que a los aspectos médicos de la planificación familiar.

Por otra parte, los egresados de los cursos de Suecia (se realizó un tercero en 1976 sin becarios argentinos) fundaron CRESALC – Comité Regional de Educación Sexual para América Latina y el Caribe) con asiento en Bogotá, con apoyo económico y conceptual de SIDA e IPPF. La dirección de CESALC recayó en la Dra. Cecilia Cardinal de Martín (colombiana).

En su sede bogotana, y merced al apoyo financiero de las instituciones mencionadas, CRESALC desarrolló una serie de curso de formación de educadores sexuales siguiendo los lineamientos de los desarrollados por la Facultad de Educación sueca. Varios fueron los becarios argentinos que se beneficiaron de esa formación, entre ellos, el Prof. Rodolfo Ramos (Misiones), Jorge Pailles (Buenos Aires) y la Lic. Mirta Graneros (Rosario).

Un hecho importante promovido por la IPPF a nivel regional (oficina de New York, cuando yo ejercía la Dirección de Información y Educación), que influyó en el desarrollo de la educación sexual en Argentina, fue la producción y publicación de un libro sobre educación sexual escrito por los más importantes educadores de América latina. El libro, que apareció en 1978, fue recopilado y editado por el Lic. Rafael Ruano Mariño, de Costa Rica, tiene 340 páginas y llevó por título “Sexualidad Humana y Relaciones Personales”. Escriben en el mismo 23 profesionales, entre ellos los destacados y reconocidos Arnaldo Gomensoro (Uruguay), Cecilia Cardinal de Martín (Colombia). Eda Le Shan (EEUU, la única no latinoamericana), Anameli Monroy de Velazco (México, la primera que desarrolló en la región un centro para adolescentes a mediados de los años ’70). De Argentina escribieron capítulos el Pastor Luis Parrilla, el Dr. Florencio Escardó y mi persona, que me tocó aportar los aspectos ideológicos y metodológicos de la educación sexual.

Pailles continuó su tarea en la AAPF y Mirta Graneros desarrolló una intensa actividad en el campo educativo desde la institución Kinsey de Rosario, que se dedicó a la investigación y terapia en sexualidad, como a la formación de sexoterapeutas y educadores sexuales.

A principio de los años ‘ 80 en Rosario se fundó ARES (Asociación Rosarina de Educación Sexual) siendo su primera presidenta la Dra. Ana María Zeno, una incansable luchadora por la educación sexual, la planificación familiar y los derechos de la mujer que, a pesar de su edad, todavía está en plena acción y vigente. A mi entender, ARES constituyó la primera asociación dedicada a educación sexual en el país, que contó con elementos muy valiosos como Juan Impallari, Ana María Graneros, Roberto Retamar, Hilda Habichaín de Bonaparte (una de las pioneras feministas de argentina). Esta asociación contó con el apoyo permanente del Dr. Walter Barbato, médico ginecobstetra dedicado a anticoncepción que llegó a ocupar la Primera Cátedra de Obstetricia de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Rosario.

Con el apoyo y en coordinación con ARES, la AAPF realizó aplicando la metodología de CRESALC, una serie de cursillos y talleres de capacitación en educación sexual por el que pasaron docentes, psicólogos, obstétricas y médicos de distintos puntos del país.

En los años ’80, la educación sexual tomó fuerza y presencia en el país. A mediados de esa década, un médico del Hospital de Clínicas, Héctor Segú, diseñó un curso de formación de educadores sexuales de dos años de duración que posibilitaba a los médicos y psicólogos clínicos que lo aprobaran hacer un tercer año para especializarse como sexo terapeutas.

A fines de los años ’80 se produjo la aparición de la sexología clínica y un grupo significativo de sexo terapeutas pasaron a engrosar el campo de la sexualidad humana. Esto produjo una cierta confusión entre educadores y terapeuta que se disputaron los campos ideológicos del comportamiento sexual humano. Las discrepancias que se pudieron observar en esos años han quedado de lado y todos los que de una u otra forma trabajan en relación con sexualidad tienen sus áreas bien distribuidas y especificadas.

En 1991 el CETIS (Centro de Estudios, Terapia e Investigación en Sexualidad) que dirigían el Dr. León Roberto Gindín y la Lic. Laura Caldiz, implementó un curso de formación de Orientadores y Educadores en Sexualidad Humana de un año de duración, cuya dirección estuvo a mi cargo hasta el año 1993, para lo que conté la ayuda de la Lic. Isabel Boschi y el Dr. Adrián Helien. El CETIS formó más de un centenar de educadores sexuales que desarrollaron importantes tareas informativas en los medios masivos (entre ellos el programa de televisión “Sexualmente hablando”que estuvo nueve meses en Canal 5 de Cable Visión) y llevaron adelante programas en escuelas e instituciones de salud. Los egresados del CETIS fundaron AAES – Asociación Argentina de Educadores Sexuales, institución que todavía tiene vigencia, aunque muy bajo perfil.

También a principio de 1990 se fundó CENASE (Centro Argentino de Sexología) cuyo primer presidente fue el Psic. Social Arnaldo Kon. CENASE ofreció un curso de formación de Educadores Sexuales, de un año de duración, que tuvo la dirección de la Lic. Virginia Martínez Verdier, egresada del CETIS.

En convenio con la Cátedra de Educación para la Salud de la Universidad Nacional de Misiones, cuyo Catedrático era el Prof. Rodolfo Ramos (continúa al frente de la misma), el CENASE desarrolló el primer curso universitario semi presencial de formación de educadores sexuales del país y, posiblemente, el primero desarrollado en convenio con una Universidad y dentro de uno de sus claustros. El curso, con metodología de educación a distancia y encuentro presenciales obligatorios, estuvo vigente durante tres años formando un calificado grupo de profesionales.

La historia reciente, de los últimos 10 años, muestra un crecimiento importante del campo debido a investigaciones, publicaciones de trabajos y libros y la proliferación de instituciones dedicadas al estudio de la sexualidad humana, sobre todo las vinculadas con planificación familiar.

En 1998 se constituyó AASSER – Asociación Argentina de Salud Sexual y Reproductiva, integrada por un grupo de ”históricos” de la AAPF de los años ’70 y ’80 (Walter Barbato, Julio Voget, Ernesto Mercado Luna, Ana María Andía, etc.) y realizó el “Primer Congreso Argentino y Latinoamericano de Salud Sexual y Reproductiva” en abril del 2000 en el Centro Cultural San Martín de Capital Federal, al que concurrieron alrededor de 700 educadores y médicos de 10 países latinoamericanos y 21 provincias argentinas. El Segundo Congreso Argentino de esta disciplina se realizó en Rosario en el año 2005. Ambos Congresos fueron presididos por el Dr. Walter Barbato.

Entre las instituciones que se destacaron por su rigor académico se debe mencionar al CEDES, que tiene una amplia producción de investigaciones científicas sobre comportamiento sexual y ha publicado los libros más significativos de los últimos años. Si bien el CEDES no se dedica a educación sexual, sus materiales, investigaciones, seminarios y cursos de capacitación, hacen un aporte de particular importancia a la temática. Los nombres de las Licenciadas Silvina Ramos, Mónica Gogna y Susana Checa deben ser mencionados entre los destacados para el desarrollo científico de la temática.

Varias asociaciones intentaron dar formación en educación sexual pero no lograron instalarse y perdurar en el tiempo. La que mayor persistencia ha tenido es AASES – Asociación Argentina de Sexología y Educación Sexual, que desde el año 1998 viene ofreciendo un curso de formación de Orientadores y Educadores en Sexualidad Humana con la modalidad a distancia que fue auspiciado hasta el año 2004 por la Primera Cátedra de Obstetricia de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Rosario y en la actualidad tiene el auspicio de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Nacional de Salta. Por ese curso, han pasado ya más de 1000 participantes y recibido el Certificado de aprobación poco menos de 300.

En el intento de unificar la tarea realizada en material de sexualidad humana, que comprende las disciplinas de regulación de la fertilidad (planificación familiar y métodos anticonceptivos); atención de las dificultades y disfunciones sexuales (sexo terapia) y educación sexual, en el año 2002 se fundó FEESEA – Federación Sexológica Argentina, cuyo primer presidente fue (sigue siendo) el Dr. Norberto del Pozo.

Anualmente FESEA realiza Jornadas de actualización y entre sus funciones tiene la de certificar los educadores sexuales formados por las distintas instituciones que la integran.

Hasta aquí una visión sesgada y parcializada de la historia de la educación sexual en Argentina, relatada desde mi visión y participación directa e involucración personal.

Pinamar, julio 2006

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