Biblioteca OnlineEducación Sexual: aspectos ideológicos y conceptuales

Sexualidad juvenil en salta

“LA SEXUALIDAD ACTUAL EN JOVENES SALTEÑOS”

Por: López Viviana, Paco Mariela, Romero Susana, Rosas Roberto
Participantes del Curso de Formación en sexualidad de AASES

La sexualidad humana es una parte fundamental para tener en cuenta en el desarrollo de la persona, ya que contempla no solo la dimensión biológica sino que incluye la social, afectiva y emocional en todas sus facetas.
El concepto de sexualidad fue evolucionando a través del tiempo siendo percibido de distintas formas de acuerdo a la época y las sociedades que la vivieron. Por ejemplo en la antigüedad se divinizaba el sexo y la reproducción y luego durante la civilización urbana se popularizo el sexo con fines reproductivos, luego durante la civilización cristiana y su concepto de castidad se promulgo la reproducción inhibiendo el goce sexual hasta que finalmente en la actualidad se percibe un nuevo enfoque. En este enfoque aun sigue caracterizando los comportamientos sexuales como correctos o incorrectos, aceptados erróneos; quizás porque aun quedan reminiscencias de las anteriores corrientes combinadas por la eclosión de los estudios sobre sociedad y género.
La sexualidad en su doble aspecto, ya que es individual y colectiva se forma en un entramado de relaciones, en las que la conciencia de género, muchas veces va condicionando nuestro modo de ver y analizar los hechos y situaciones de nosotros mismos y las demás personas. Así, por ejemplo existe un llamado “sexo oficial” entendido como el comportamiento sexual normal que se espera, se cumpla para conformar los requerimientos de esta sociedad.
Se realizo una encuesta sobre sexualidad humana con el fin de obtener datos para el presente trabajo con jóvenes entre 18 y 22 años de edad de ambos sexos que cursan el primer ciclo de la Carrera de Enfermería en la Universidad Nacional de Salta, como resultado se destaca que el 90 % de los encuestados considera como normal un comportamiento sexual matrimonial heterosexual y reproductivo.
Vemos la fuerza que adquiere la idea de “matrimonio bien constituido” en esta sociedad, como se puede observar en el gráfico.
Otro aspecto a considerar dentro de la vivencia de la sexualidad en los adolescentes es su postura con respecto a las relaciones sexuales premaritales, con anterioridad en algunos estudios realizados en éste u otros países latinoamericanos, los jóvenes consideraron que este tipo de relaciones pueden contribuir en el afianzamiento de la relación de pareja.

En las encuestas realizadas, se puede apreciar que para la mayoría de nuestros adolescentes (62%) son consideradas aceptables si existe una relación estable (seria) y de amor; mientras el 30% los consideran no aceptables y lo rechazan explícitamente. Este rechazo se relacionó evidentemente con la formación en valores, ya que las principales causas fueron por motivos morales y religiosos.
Tanto los valores como las ideas que tienen los jóvenes sobre la dimensión sexual están favorecidos o condicionados, en su mayor parte por la base sobre la cual se desarrolló su formación, principalmente en las etapas tempranas de su vida. La deficiente educación sexual (no es necesario profundizar en este tema, que es ampliamente conocido en nuestro país), trae aparejadas diversas inexactitudes que pueden ser agentes causales de diferentes riesgos a lo largo de la vida.
En relación a estas consecuencias podemos decir que el 50% de los jóvenes encuestados, manifiestan haber recibido una deficiente o nula educación en materia de sexualidad, reconociendo a la vez, que este inconveniente tiene como consecuencias directas problemas sociales de fondo como lo son los embarazos no deseados y los abortos clandestinos, que representan un serio problema en la salud pública y una importante causa de mortalidad en la mujer.
Otro de los problemas originados por esta causa, tienen repercusión en la psicología del adolescente, como una baja autoestima, culpabilidad con respecto de su cuerpo, deseos y sentimientos. También reconocen en sí mismos cierta incapacidad para hablar de sexo, situación que no solo puede llegar a alterar las relaciones en la vida adulta, sino que representa un riesgo en su vida actual.
Esto no nos sorprende ya que estamos inmersos en una sociedad que no educa para la expresión.

Por esto mismo hay varias conductas que no se expresan con tanta libertad como deberían, quizás por miedo a la discriminación o un trato diferencial. Una de las principales realidades en la que se evidencia esta actitud es en lo referente a la homosexualidad, definida como la atracción sexual persistente y emocional hacia alguien del mismo sexo. Si bien la homosexualidad existió a través de la historia y distintas culturas, en la sociedad actual existe una mayor apertura hacia esta elección de vida. En Argentina, un país netamente conservador, en el presente año se dio un paso fundamental para la aceptación social de las parejas integradas por las personas del mismo sexo dándole un marco legal con la promulgación de la ley del matrimonio igualitario.
Sin embargo aún existe disenso de opiniones con respecto a esta ley por parte de sectores bien definidos de la población.
Con respecto a esto, en la población encuestada el 27,5% afirma que la conducta homosexual es aceptable entre adultos que lo consientan, mientras que el 40% la considera como una conducta inmoral en todas las circunstancias. Y en relación al matrimonio igualitario las opiniones también son divididas, ya que un 47,5% se manifiesta totalmente en contra, mientras que el 50% se expresa a favor del matrimonio pero no acepta el derecho de adoptar niños. Se observa en la muestra que hay una marcada influencia de la religión profesada, desde una perspectiva de la concepción moralista de la sexualidad.

Por respeto a esta diversidad de opiniones, es que tenemos la responsabilidad de cambiar los lineamientos políticos y educativos, para lograr que la opinión de todos tenga un espacio para ser expresada, escuchada, y aceptada. Esto es solo una aproximación, un principio en este camino hacia la formación de personas empoderadas de su propia sexualidad, sin prejuicios, mitos, ni miedos que impidan el desarrollo integral en todas sus dimensiones.

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