Biblioteca OnlineEducación Sexual: aspectos ideológicos y conceptuales

Los muros de la sexualidad

Un breve análisis de las experiencias de la juventud actual.

Por: M.Julieta Nebra
Participante de los Cursos de Formación en Sexualidad de AASES

La idea principal y orientadora de este trabajo es comprender cómo se vive la sexualidad hoy en día, cómo se la aprende y aprehende. Con este fin realicé una serie de encuestas autoadministradas con el fin de preservar el anonimato a personas aledañas a mí. Son jóvenes mujeres y hombres, de entre 18 y 30 años, pertenecientes en su mayoría a estratos sociales medios.
Organizaré la composición en preguntas que a lo largo del texto darán cuenta del discurso captado por las encuestas y a su vez, del análisis e interpretación que he realizado a partir del material estudiado y de las experiencias previas. Los ejes que guiaran las preguntas son:
• Definición y Vivencia de la sexualidad
• Información y Conocimiento
• Prevención

¿Qué es la sexualidad para los y las jóvenes de hoy?
La palabra más repetida en todas las encuestas es PLACER. A diferencia de lo establecido por el “sexo oficial”, la reproducción queda en segundo plano a la hora de entender la sexualidad por la juventud encuestada. Es tan sólo un aspecto más que puede estar presente o no en la búsqueda por satisfacer y satisfacerse.
Su concepción es relacional, ya que no conciben la sexualidad individualmente, sino con otros/as. Aquella concepción intra-matrimonial basada en criterios de “moralidad” se ve suplantada por una nueva relación entre compañeros sexuales. Los y las jóvenes no se manifiestan en desacuerdo con las relaciones por fuera del matrimonio o de una pareja estable, pero la mayoría sostiene la importancia y necesidad de tener un vinculo con el otro/a en la que se considere el placer y bienestar de ambos.
En cuanto a mis observaciones de la juventud y adolescencia que me rodean, entiendo que este nuevo panorama es más liberador que el de generaciones anteriores y más equitativo en especial para las mujeres. La sexualidad, históricamente negada a las mujeres, es tomada por ellas y reapropiada haciendo valer su palabra y sus preferencias. Por otro lado, considero que aun existen pautas que coartan el libre ejercicio de la sexualidad. Aquellas presiones del sexo oficial ya casi no están vigentes en la juventud, pero han sido reemplazadas por otras. Tiempo atrás era impensable la posibilidad de expresarse y desarrollar la sexualidad sin vergüenzas, dar la iniciativa en el acercamiento o siquiera comentar una inquietud. Pero lo que antes era una obligación no hacer, hoy es una obligación hacerlo. Las presiones por el inicio o debut a determinada edad, de compartir todos los detalles con otras personas, de mantener la relación sexual (el coito) por determinado tiempo, o en el caso de las mujeres la presión por no sentirse juzgada de fría o frígida. Estos nuevos mandatos, quizás más difíciles de identificar ya que se viven como derechos adquiridos (que lo son, mientras mantengan su condición de derechos y no de obligaciones) generan renovadas situaciones de opresión: que los varones no puedan decir no ante la posibilidad de una relación sexual por temor al juicio de su “masculinidad”, que jóvenes y adolescentes consuman viagra sin tener un problema de salud, que las mujeres finjan orgasmos o acepten lo que no desean por temor a la mirada o abandono del otro/a.
Por mi parte considero importante entender que ejercer libremente la sexualidad es saber decir sí y decir no cuando uno/a lo sienta, sin presiones ni prejuicios. La sexualidad es mucho más que la genitalidad, comprende al ser humano en su totalidad y en cada aspecto de su vida, con sí mismo y con los/as otros/as.

¿Con quién hablan de sexualidad? ¿Cómo se informaron o se informan?
En primer lugar es con los pares con quienes mayoritariamente se sienten más cómodos/as para expresarse. Las amistades son el lugar privilegiado para compartir inquietudes y experiencias en un clima ameno y de confianza. Haciendo un recorrido por sus historias personales dan cuenta del paso a paso que han vivido para sentirse completamente cómodos tocando el tema. En principio a modo de bromas y chistes y luego generando espacios de dialogo sincero.
En segundo lugar se encuentra la familia, quizás el ámbito menos escogido por la juventud para tratar el tema dado que se sigue viviendo con un poco de vergüenza. A menudo son los padres o familiares más cercanos quienes por su educación convierten a la sexualidad en tabú haciendo de ella un tema difícil de afrontar. De todas maneras con la familia no se habla de sexualidad corrientemente, sino más bien se tienen charlas puntuales.
Todos los y las entrevistadas hicieron énfasis en la importancia de hablar cuando surja una inquietud en la pareja, sólo algunos/as mantuvieron que es fundamental dialogar constantemente para crear un espacio de confianza donde cada uno pueda desenvolverse libremente.
En cuanto a la comunicación me remito al precepto básico enunciado por Aller Atucha que los/as educadoras deben tener en cuenta: “Sexo es lo que somos y no lo que decimos”. En este caso tomaré al enunciado para analizar el discurso de la juventud actual, que en su discurso libre y ameno comprende a la sexualidad de manera natural y sin complicaciones. Durante una clase reciente de Psicología Evolutiva la profesora Lic. Allidiere comentó lo contradictorio de la situación actual de la población respecto al sexo, por un lado los medios de comunicación inundando de imágenes eróticas tanto sus programas y noticias como propagandas de objetos y servicios. Estas imágenes, impensadas décadas atrás, naturalizan la sexualidad en la cotidianeidad, la ponen en boca de todos y van creando el imaginario colectivo del sentir común. A su vez el discurso general promueve el diálogo sobre la temática de manera jocosa inclusive. Pero por otro lado, comparte la psicóloga especialista, en el consultorio se ven con mucha frecuencia las problemáticas relacionadas a las disfunciones sexuales (impotencia, eyaculación precoz, anorgasmia, etc) que descansan más que en problemas biológicos, en problemas de la psiquis. Esto significaría que detrás de todos los avances y conquistas de la revolución sexual, aun permanecen (¿los viejos o los nuevos?) mandatos sociales que nos reprimen desde el fondo de nuestro inconsciente por estar instaurados cual hechos sociales. Es decir que de sexualidad se habla libremente pero aun no se la vive libremente.
De todas maneras, un primer paso es hablarlo, un segundo paso será el poder vivirlo como realidad y no como mero discurso. Por su parte la comunicación permite la confrontación de realidades, apaciguar inquietudes, la racionalización sobre lo dado, y por sobre todo, y en especial con la pareja sexual, la confianza necesaria para garantizar el placer y respeto recíproco.

¿Qué opinan sobre los métodos anticonceptivos? ¿Y respecto al aborto?

En su mayoría, los encuestados/as identificaron únicamente el término “anticoncepción” con el uso de las pastillas anticonceptivas descubiertas por Pinkus a mediados de los años ’50. No se tuvieron en cuenta métodos tales como el condón masculino, el condón femenino, el dispositivo intra-uterino (DIU), el diafragma, la inyección hormonal, los anticonceptivos de emergencia, el coito interrumpido, la vasectomía y la ligadura de trompas, entre otros.
La opinión al respecto es unánime y positiva: se usa y se recomienda. Al entender sólo la variante de las pastillas, ellos/as enfatizan la necesidad de utilizarlas con una pareja estable, dejando el uso del condón para las parejas inestables o encuentros casuales.
Retomando aquel precepto mencionado anteriormente “sexo es lo que somos y no lo que decimos”, en mi experiencia personal muchos de los/las jóvenes admiten haber tenido sexo sin protección más de una vez por distintas razones, entre ellas el disgusto por la sensación del látex de los condones, el no tener protección al alcance, haber consumido alcohol o drogas, etc. Pero en especial, es la convicción de que nada puede sucederles lo que les permite continuar con el coito sin tener protección. No es en este caso la des-información sobre el correcto uso de los métodos anticonceptivos, sino que operan sobre los/las jóvenes creencias que se contraponen a los datos que ellos conocen.
El tema del aborto, a diferencia de los métodos anticonceptivos, esta puesto en debate y se encuentran muchas voces diferentes. Hay quien lo considere un derecho que debería tener la mujer para decidir sobre su cuerpo y tener garantizadas las condiciones de higiene y salubridad, y en contraposición esta quien lo considera un asesinato de una persona. Hay quien resalta la necesidad del aborto libre y gratuito no como derecho, sino como garantía para las mujeres de clases bajas de poder realizarlo en las mismas condiciones que las mujeres de clases altas. También hay quien lo considera una salida fácil a una irresponsabilidad. Y por ultimo están quienes enfatizan el rol de la educación sexual como el mejor método de anticoncepción y aborto.
Desde octubre del 2006 rige en la Argentina la ley de enseñanza de educación sexual obligatoria desde nivel inicial. Empero este es un gran avance en materia de derechos, su aplicación ha quedado en manos de las instituciones educativas siendo estas quienes según sus criterios transmitan diversos contenidos a sus estudiantes.
Considero que esta ley debe ser abordada como un proceso de “enseñaje”, ya que no debe ser meramente una transmisión de información clínica, sino un proceso donde expresen su vivencia tanto estudiantes como docentes creando en conjunto el conocimiento del tema.
La educación sexual no debe centrarse tan sólo en la descripción de los procesos biológicos y en la promoción de la prevención de embarazos y enfermedades. Sino que, además de lo mencionado, debe promover a los sujetos como personas libres y plenas.

CONCLUSIONES
El muro que nos contenía y oprimía al que podemos denominar “Sexo Oficial” ha sido demolido. Pero quien considere que ahora podemos ver el horizonte por completo esta equivocado. Aquellos antiguos ladrillos de barro no han desaparecido por completo, aun sirven de cimiento para una nueva forma de opresión. Son los ladrillos de plástico que la pos modernidad ha utilizado para levantar aquel muro. Ladrillos que nos encierran en el consumo del sexo como mercancía, en la cultura de lo fast donde todo debe ser rápido y ya, inclusive la sexualidad y que nos obligan a fingir que somos igual al resto.
Por suerte al muro le han quedado espacios vacíos, de ladrillos superpuestos o incongruentes que nos permiten ver la luz al otro lado, que nos permiten vivenciar un poquito la libertad, ser nosotros mismos y ejercer nuestros derechos.

Al finalizar estas encuestas percibo que la juventud de los estratos medios tiene en sus manos la posibilidad de quedarse dentro, encerrada o salir de a poco a vivir plenamente su sexualidad.

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