Biblioteca OnlineEducación Sexual: aspectos ideológicos y conceptuales

Los libros del estante de arriba

Recuerdos de una adolescente sobre su despertar sexual hace sólo 15 años – Anónimo

(La autora es actualmente médica y cursa la Formación en Sexualidad Humana de AASES)

Recuerdo dos libros en el último estante de la biblioteca. De vez en cuando, alguien hacia limpieza general y esos libros se volvían accesibles. Me gustaba hojearlos, las ilustraciones eran simpáticas y de colores vivos.
El tiempo pasó y comprendí que el texto que acompañaba a tan bellas ilustraciones hacía referencia a algo de lo que en mi casa raramente se hablaba. Entonces, a escondida de mis padres, me subí a una silla y tomé los libros… mezcla de travesura y de pudor, ese pudor que se siente cuando empiezan a salir vellos en el pubis y te das cuenta de que asoman los pechos.
Hoy esos dos libros forman parte de mi biblioteca, hace uno años los rescaté de una pila de libros que iban a ser donados. Son libros del año 1975 y me sorprende la vigencia que tienen, incluso llegué a usar algunas de las ilustraciones para las diapositivas de una charla sobre cambios en la adolescencia.
Por si todavía no es más que obvio a qué libros me refiero, entonces creo que se merecen mi presentación, uno es “¿Qué me está pasando?” y el otro “De dónde venimos?”.
Es curioso que mis padres hayan conseguido un material didáctico tan precioso y que nunca se hayan sentado a leerlo conmigo. Así y todo les agradezco la decisión de conseguirlos por que interpreto que tuvieron la intención de hablarme pero “un no sé qué” se los impidió. Ese “no se qué” que los adultos tenemos y que nos paraliza ante algo tan bello como es el cuerpo humano y la sexualidad. Me llevó años y una carrera entender esto.
En casa poco y nada se me habló sobre los cambios de mi cuerpo durante la adolescencia y menos aún sobre sexualidad. Cuando tuve mi primera menstruación mi mamá se sentó y trató de explicarme algo al respecto, pero fue tan poco clara que me quedé con lo que ya me habían contado mis amigas y el resto lo aprendí en las clases de biología.
Pasé los cinco años de mi secundaria en un colegio católico y tradicional de Salta. La profesora de biología nos enseñó lo que nos tenía que enseñar, pero la que realmente se iluminó fue la profesora de instrucción cívica que nos trajo a un médico para que nos diera una charla sobre sexualidad. No recuerdo con claridad los temas que abordó el médico pero tengo un buen recuerdo de esa UNICA charla. Años más tardes, para ser precisa este mismo año, asistí a un taller que realizó el mismo médico para observar cómo encaraba las charlas de sexualidad con adolescentes.
Terminé mi secundaria siendo una devota creyente y practicante del “sexo oficial”. Durante muchos años sostuve que llegaría “virgen al matrimonio…”. Tenía pánico a quedar embarazada y pensaba que el mejor método anticonceptivo era “la bayaspirina entre las rodillas” (en el norte se dice que para mantener las piernas cerradas hay que sostener una bayaspirina entre las rodillas). El miedo a quedar embarazada, el miedo a enfrentar a mi familia, al qué dirán era más fuerte que el deseo. Y es que para mi el sexo estaba total y absolutamente ligado a la reproducción y la reproducción al matrimonio.
Es vergonzoso admitir que la primera vez que vi un pene fue durante las clases de anatomía de la facultad y más vergonzoso aún confesar que era un preparado anatómico… antes de eso sólo había visto dibujos o fotos de libros.
No costará imaginar que mis noviazgos duraban lo que duraba la paciencia del hombre que estaba a mi lado. Hoy comprendo lo cerrada que estaba respecto a mantener relaciones sexuales “prematrimoniales” y cómo eso afectó mi vida. Me privé a mi misma de momentos maravillosos y únicos.
Y entonces algo tuvo que pasar… en segundo año de la carrera de Medicina tuve la suerte de cursar psiquiatría con un profesor que era psiquiatra y sexólogo. Este buen hombre llamaba las cosas por su nombre. Era claro, no daba vueltas. Escuché por primera vez hablar sobre la respuesta sexual de Masters y Johnson. Palabras como “felatio”, “cunilingüe” formaban parte del pan nuestro de cada día durante las clases de psiquiatría. Comprendí la importancia de la sexualidad en la vida de las personas, incluyéndome. Agradezco que me haya tocado en suerte este profesor durante el cursado de psiquiatría. Dicen que en la vida las casualidades no existen, que todo es causalidad y realmente creo que así es porque desde entonces todo fue y sigue siendo un constante proceso de aprendizaje.
El asunto no termina ahí.
Hace tres años atrás, durante las vacaciones de verano, me dediqué a preparar a chicos que se habían llevado previa la materia biología. Era una constante, cada vez que llegábamos a la bolilla de cuerpo humano y sexualidad, fueran del colegio que fueran, lo único que había en las carpetas de los alumnos era un dibujo del aparato reproductor femenino y masculino. Eso sin contar que si el programa tenía 22 bolillas, la de aparato reproductor y sexualidad era la mismísima bolilla 22 y que en la mayoría de los casos por “falta de tiempo” las profesoras sólo llegaban a repartir una fotocopia para que los chicos la pegaran en sus carpetas y entonces dar por “cumplir la currícula”.
Durante las clases con mis alumnitos me di cuenta de que estaban cansados del aparato digestivo, de los pulmones y del corazón, pero que a la hora de hablar del aparato reproductor y sexualidad tenían total interés por el tema, por no decir que algunos, como sabían que yo estaba estudiando para ser médica, me acribillaban a preguntas.
Todo esto me llevó a reflexionar. Los baches eran los mismos que cuando yo había cursado mi secundaría…(hace casi diez años atrás!!!!) Eso me llevo a preguntarme si era necesario estudiar medicina para tener conocimientos sobre aparato reproductor y sexualidad.
Esta experiencia de trabajar con adolescentes fue el detonante final para que decidiera especializarme en hebiatría en un futuro no muy lejano.
Como ya dije, en la vida todo es causalidad. Un día, en un curso, me encontré con un amigo que ya estaba haciendo el rotatorio. Charlando de todo un poco, me mostró una cartilla sobre un curso de sexualidad que estaba haciendo a distancia. Me pareció que ese curso era algo que no podía dejar de hacer y le pedí que me pusiera en contacto con los organizadores del mismo, a lo que él respondió “cuando hagas gineco-obstetricia pedile a la Doctora Gelsi que te inscriba”. Y así lo hice, ni bien empezó la rotación de gineco-obstericia le pedí a la Doctora Mónica Gelsi que por favor me inscribiera… y aquí estoy…
Quiero contarles que la primera cartilla fue bastante reveladora para mi. Pararme frente a un espejo y definir qué pensaba sobre la sexualidad no fue tarea fácil y mucho menos en un momento tan convulsionado como el que justo estábamos pasando en nuestro país debido a la ley de matrimonio gay. Pensé, repensé, me planteé muchas cosas e incluso en algún momento me pregunté si yo sería capaz de ser educadora sexual.
La carta a mis genitales fue todo un desafío y ni que hablarles de este trabajo final, tengo que contarles que no sabía cómo empezarlo, cómo encararlo y que cuando me senté a escribirlo me vinieron a la memoria muchos recuerdos. Escribí algunas líneas del trabajo y lo guardé en mis documentos.
El asunto es que en este momento de mi carrera me encuentro en el medio de un proyecto con adolescentes y ayer, si justo ayer, mi compañera de proyecto y yo dimos una charla sobre sexualidad. No puedo explicarles como empezaron a fluir las palabras, cómo mi temor a pararme frente a un auditorio y hablar sobre sexualidad se fue diluyendo. Más aún les tengo que confesar la alegría que me dio cuando, durante el recreo, los adolescentes del curso se acercaron para hacerme todo tipo de preguntas. Entonces me di cuenta que podía. Nada es casualidad.
Tengo ahora más expectativas que antes con respecto al curso porque me doy cuenta de todas las herramientas que me dio en tan poco tiempo.
Desde ya les estoy eternamente agradecida, por todo lo que movilizaron en mi y por todo lo que quizá sin ser demasiado conscientes logran a través de este curso. Mi charla de ayer, fue también la charla de ustedes.
Muchas gracias y hasta pronto!!

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