Biblioteca OnlineEducación Sexual: aspectos ideológicos y conceptuales

La sexualidad en la sociedad actual

Por MARCELA N. Gordillo
Participante del Curso de Formación en Sexualidad de AASES

Introducción

“La sexualidad en la sociedad actual” es la tercera alternativa que corresponde a la evaluación formal del módulo I del curso de educación a distancia para la formación de orientadores y educadores en sexualidad humana.

El desarrollo de este trabajo conceptual tiene por finalidad describir la vivencia sexual en el mundo actual. Para ello, analicé un artículo seleccionado de la revista Viva sobre “el amor del futuro: tres a quererse; mi amor, yo y mi otro amor”. También se sustenta dicho trabajo en el análisis de un cuestionario sobre la temática, realizadas en la comunidad educativa de nivel primario donde trabajo.
El análisis de la información recogida está constituido por un abordaje teórico del registro, la delimitación de unidades significativas a partir de la interpretación, comparación con la teoría y la deconstrucción de las respuestas recogidas; con el propósito de concluir en construcciones conceptuales de sentido. También se emplea un punto de vista comparativo y prospectivo.

Cabe aclarar que cuando se habla de “nuestra sociedad”, se contextualiza el trabajo en la ciudad Salta-Capital, lugar geográfico donde es mi residencia. Por otro lado, algunas imágenes son seleccionadas de un power point enviado por correo en cadena, donde no figura la fuente y desconozco el autor.

Desarrollo

En el mundo actual conviven diferentes concepciones de la sexualidad. La vivencia sexual estaría atravesada por los mandatos socioculturales impuestos por una tradición cristiana, por la eclosión del sexo en los medios de comunicación y en las nuevas tecnologías, por una nueva forma de concebir a la sexualidad, asociada a la comunicación, la afectividad y el placer. A pesar de que el sexo esté en primera plana, coexisten los tabúes, prejuicios, la desinformación. Pareciera que las personas están en un estado de contradicción entre estas concepciones y/o de superación de conflictos que maduran en una expresión saludable de su sexualidad.

En la actualidad, nuestra sociedad mantiene una conducta sexual esperada y esperable por parte de sus miembros. El sexo oficial legitimaría la relación matrimonial, monogámica entre un hombre y una mujer con el fin de procrear. Sin embargo, surge un estilo de vida “transgresor”: el poliamor.
La nota de la revista Viva, publicada el domingo 10 de enero de 2.010, con el título “Tres a quererse”, explica que el poliamor es una expresión en la cual es posible enamorarse de varias personas a la vez, sin que esto constituya un engaño, “la trampa”, ni haya celos en la relación.

En la Web se puede encontrar una definición a cerca de qué es y no es el poliamor:

“¿Qué es el poliamor?
La práctica habilidad o estado de tener más que una relación sentimental y duradera a la vez, con el pleno consentimiento de todas las personas involucradas…

“Qué no es el poliamor”

Relaciones engañosas, en la que una o más personas no saben o no están de acuerdo con las relaciones que hay”. (http://www.poliamor.net)

Según Juliette, la fundadora de una red española en la que cuenta su historia, enumera las distintas formas y categorías de poliamor:

• Poliamorosos solteros
Poliamorosos solteros no están casados y no tienen una pareja fija. No piden ni ofrecen exclusividad en sus relaciones, sino una honestidad y respeto total.
• La polifidelidad
Muy parecido a la monogamia pero con más gente. Se trata de un grupo de tres o más personas con un acuerdo de que no habrá relaciones románticas fuera del grupo. El romper de ese acuerdo se ve como un engaño.
• Parejas primarias
Están casados o se consideran una pareja permanente. Tienen otras relaciones “secundarias” y “terciarias” que duran e importan, pero que no superan a la pareja primaria. Normalmente no viven juntos con las parejas secundarias ni terciarias. Suelen establecer normas para proteger a la pareja primaria.
• Parejas abiertas
Están casados o se consideran una pareja permanente. Tienen otras relaciones con menos, más, o igual importancia de la pareja primaria. Pueden vivir juntos con las otras parejas y compartir finanzas, hijos, etc., o no. A veces establecen normas sobre como introducir una nueva pareja a la familia.
• Grupos abiertos
Suelen vivir en una comuna u otro hogar comunitario. Puede haber una combinación de poliamorosos y monógamos. Suelen establecer algunas normas para el bien funcionamiento del hogar. (Texto extraído de la web: http://www.poliamor.net)

En la actualidad estas costumbres sexuales vienen a dejar de ser clandestinas en la medida que hay un conocimiento, una aceptación y un acuerdo entre los involucrados, con la creencia de que “el amor es incondicional, no sujeto al requisito monogámico de te amaré mientras no ames a nadie más” (Regina Navarro Lins – sexóloga- ver revista).

Juliette sostiene que todas estas posibilidades de poliamor son limitadas sólo por la imaginación. “Todos tiene en común una creencia en la libertad, una honestidad total, y en dar respeto a todas las parejas en todos los momentos. El poliamor es más un estado de ser que un estado de gente en la vida en cualquier momento” (Juliette, 2008 – http://www.poliamor.net).

Es preciso incorporar en esta parte del desarrollo conceptual las unidades significativas sobre la vida conyugal tradicional y actual, sobres las costumbres sexuales y su influencia en los niños y adolescentes, vertidas en las respuestas de la encuesta para iniciar un análisis comparativo.

La vida conyugal tradicional, según las encuestadas, es descripta como una estructura conformada por dos pilares: hombre-esposo y mujer-esposa; donde, en la mayoría de los casos, la mujer tenía el rol de cuidar del hogar y se ocupaba de la educación de los hijos, era el sostén de la familia, y además su posición era de sumisión. El hombre salía a trabajar y solía tomar las decisiones en el matrimonio. Presentamos a continuación una serie de conceptos extraído de una encuesta realizada en nuestro entorno /se presenta entre “comillas” e itálica).

“… generalmente la mujer estaba en el hogar la mayor parte del día y el hombre salía a trabajar, me parece que las mujeres eran más sumisas y muchas veces el hombre era el que tomaba las decisiones en el matrimonio”
“… sólo el hombre salía a trabajar y la señora se quedaba en el hogar haciendo las tareas domésticas ó el cuidado de sus hijos” “Tradicionalmente en la familia el padre trabajaba y la madre también, pero sólo lo hacía medio día y se dedicaba la mayor parte del día a la crianza de sus hijos”

La percepción de la vida conyugal tradicional se relaciona con una vida tranquila, como un espacio de mayor diálogo, aunque a veces cerrada. Primaban los valores de respeto, tolerancia, amor mutuo, fidelidad entre los cónyuges. La transmisión de límites y valores a sus hijos la caracterizaba. La palabra de los padres era la autoridad.

También hay una mirada aburrida de esa vida matrimonial; aquí me permito hacer una hipótesis interpretativa al respecto:

 La vida conyugal tradicional era aburrida porque sólo el hombre trabajaba; desde una postura activa salía al mundo a consolidar su desarrollo personal en un sinfín de posibilidades que le ofrecía el mundo del trabajo. La mujer tenía una postura más pasiva, limitando su desarrollo personal a la tarea de ama de casa, esposa y a la maternidad, como únicas formas posibles de su realización como mujer.
Así mismo, me permito un interrogante en relación a esta cuestión:
¿Esa vida conyugal aburrida, donde la mujer tenía un rol pasivo, sumiso, en qué medida se relaciona a una vida sexual sin placer, reprimida, solo reproductiva, lejos de la personalización del sexo?
En definitiva, se podría caracterizar a la vida conyugal tradicional como un estilo de vida que “se ajustaba a las normas socialmente establecidas y cristianas para los que practicaban la religión Católica; dónde no habría una real apertura al aspecto genital, sí a los roles definidos para cada uno de los cónyuges”
Actualmente la vida conyugal ha sido definida como una vida con muchos cambios, dinámica, inestable, con tiempo reducido para compartir un momento familiar. Ahora los roles son diferentes; la mujer trabaja fuera del hogar igual que el hombre, mayormente por razones económicas. El hombre realiza tareas domésticas y participa más en el cuidado y educación de sus hijos. Existe entre los cónyuges una paridad, una igualdad a la hora de resolver problemas y tomar decisiones en todos los órdenes.

“La vida conyugal hoy es inestable”
“Dinámica porque los dos necesitan salir a trabajar por razones económicas. El tiempo es reducido para comunicarse…”
“Con muchos cambios, mucha inestabilidad, mayor desempeño de las mujeres fuera del hogar y con más posibilidades de expresarse y de desempeñarse a la par del hombre”
“Ahora la mujer es el pilar… Se resuelven las cosas de a dos”
Sin embargo, se destacaron aspectos negativos en la vida conyugal actual. Por un lado, hay una coincidencia en la pérdida de valores, como la tolerancia, el respeto, la comunicación, el amor, y por otro, la reducción de los espacios de diálogos y el encuentro, la limitación del tiempo para la pareja, el hogar y la familia.
“Si bien es cierto que los hombres realizan tareas conjuntas con sus esposas… los límites y valores quedaron de lado”
“Hoy a causa de los cambios de la vida moderna… la tolerancia se ha perdido casi en su totalidad; es muy poco el tiempo compartido por los cónyuges debido al trabajo que demanda mucho tiempo”

Es pertinente exponer, antes de continuar avanzando en el desarrollo conceptual, que se entiende por sexualidad. Según el diccionario de la Real Academia Española digitalizado define sexualidad y sexo de la siguiente manera:

sexualidad.(De sexual).
1. f. Conjunto de condiciones anatómicas y fisiológicas que caracterizan a cada sexo.
2. f. Apetito sexual, propensión al placer carnal.
sexo.(Del lat. sexus).
Placer venéreo. Está obsesionado con el sexo.

Comparto que la sexualidad es mucho más que lo arriba expuesto. La educación sexual no es exclusivamente genitalidad, cuerpo, procreación o reproducción, placer.
“La sexualidad es un proceso de desarrollo integral que va unido a las etapas evolutivas del ser y que incluye aspectos biológicos, psicológicos y socioculturales” (Villegas, G. 2.010- pág. 8 del módulo I del curso sexualidad Humana…).

La educación sexual debería abrir una posibilidad de expresión plena, de comunicación y afectividad como placer. “El error más común es reducir las consideraciones sobre sexo o educación sexual a una sola dimensión humana; los genitales, la moral, el cuerpo, el espíritu, la psique o la salud física” (Aller Atucha, L.M., 2.010-pág. 20 del modulo I del curso Sexualidad Humana…).

Con respecto a las costumbres sexuales en la actualidad se encuentra como unidades significativas en las encuestas la mayor libertad, mayor información, la exposición, la desvirtualidad. Los medios de comunicación vendrían a influir en las costumbres sexuales oficiales heredadas; por ejemplo el poliamor. Se hace evidente la homosexualidad, la pornografía, las parejas promiscuas, a la vez que se naturalizan. Esto tiene impacto en los adolescentes y niños porque incidiría en un despertar sexual más temprano.

“La influencia de los medios les presenta una invasión de prácticas que no son las correctas pero despiertan en el niño un interés fuera de su madurez, y en cuanto a los adolescentes las curiosidad les genera una apertura a lo desconocido…”

“las costumbres sexuales en la actualidad son muy expuestas y como que ya no se tiene pudor por nada… Estas costumbres, a causa de internet y de los celulares, que por cierto están al alcance de los niños y adolescentes, crearon una imagen distorsionada… Los niños ven tantas cosas por televisión y llegan a creer que todo es normal y que está bien”

“… se inician a muy temprana edad, sin responsabilidad…, todo se debe a la invasión de los medios de comunicación que están al alcance de ellos”

Otro análisis de las costumbres sexuales se expresan en la encuesta:

“Creo que las costumbres sexuales siguen siendo las mismas, nos relacionamos sexualmente en todos nuestros momentos. Cambiaron los códigos, los límites y hasta la forma de referirnos a los otros; pero las costumbres en nuestra sociedad salteña se mantienen y sostiene (machismo).
Ahora si nos referimos a lo genital, los cambios son profundos, donde se puede observar una permeabilidad impensada en todos los aspectos, algunos positivos y posibles, otros no”

A modo de conclusión, confirmo que en las manifestaciones sobre la sexualidad y sus costumbres, está siempre implícita una concepción ideológica. Comparto el presupuesto de que cada persona tiene derecho a sus propias creencias y convicciones. Comprendo por qué el educador se tiene que someter a un proceso de autoestudio y autoconocimiento en cuanto a actitudes sexuales, a fin de:
 “Definir actitudes y conductas sexuales y proponer criterios para revalorizarlos.
 Capacitarse para darse cuenta y comprender su propia sexualidad, tanto en actitudes como en estilo de estilos de vida.
 Aislar los mitos, falsos conceptos y prejuicios en el campo actitudinal y conductista de la sexualidad humana, de tal modo que pueda comprender mejor las actitudes y conductas de otros” (Aller Atucha, L.M., 2.010-pág. 6 del modulo I del curso Sexualidad Humana…).

Para ir finalizando, se puede decir que es una realidad que nuestra sociedad está arraigada a una determinada concepción de la sexualidad. La mayoría de los adultos son sostenedores de una herencia sexual transmitida, diría socializada, de generación en generación. Los jóvenes, además de recibir esta tradición, también están siendo socializados por los medios de comunicación, bajo la ideología de cierta lógica de producción y edición, sobre diferentes expresiones de la vida sexual actuales. Por lo tanto, los educadores tendrían que ser orientadores, ayudando a tener una mirada integral de la sexualidad y como así también una mirada crítica de las diferentes socializaciones.
Los padres son los primeros educadores; las características de las familias determinan y condicionan la conducta sexual y sus consecuencias. Muchas veces no son fuentes de información o instrucción sexual; sin embargo están formando implícitamente a través de la propia conducta de los progenitores, del concepto de los “roles sexuales” que transparentan, a partir de las experiencias anteriores, como así también del lugar geográfico donde viven, de la cultura y religión.

“Básicamente que sean los padres los primeros formadores en lo sexual” .
Las costumbres sexuales “dependen de la formación que reciban en la familia”
“… los padres le dan la primera formación…, los educadores somos un complemento” .
Considero que en la medida que los jóvenes encuentren un espacio de diálogo donde tengan la libertad de dudar, cuestionar, confrontar, argumentar, develar, preguntar, conocer, percibir, analiza, recrear, expresar sus temores, necesidades y creencias, se estarán formando para ser adultos responsables, libres y vivir plenamente su sexualidad, sin consecuencias no deseadas.
“Necesitan información de gente que los quiera bien y les brinden todo lo que necesitan de manera tal que se les aclaren las dudas, las creencias y no tengan temores innecesarios, viviendo su vida plenamente acorde a su edad”
“Creo que esperan una persona informada, equilibrada y capaz de dar la información correcta y adecuada a cada edad. Abierta, pero respetuosa de los principios y valores, con una mirada comprometida y responsable”.
“… hablarles con claridad y orientarlos hacia la sexualidad del amor”
“Información adecuada y acorde a los requerimientos de los niños según las edades. En vez de Educación sexual, preferimos hablar de Educación para el Amor” .

Al generar estos espacios los educadores y orientadores en sexualidad humana (sean padres, docentes, miembros de la comunidad, profesionales, etc.), como sostiene Gladys Villegas, se podrá brindar una mirada más integral y una acción participativa en la prevención de problemas como las ETS (enfermedades de transmisión sexual, entre ellas el SIDA), el aborto, los embarazos indeseados, las rupturas permanente de parejas y la patologización del individuo por inhibición, represión, culpa o negación de sus posibilidades.
Desde un punto de vista prospectivo, si los jóvenes no encuentran este espacio, en el futuro tendremos una sociedad de adultos posiblemente sin autonomía para vivir plena e integralmente su sexualidad con responsabilidad y madurez; sin la posibilidad de depender únicamente de sus convicciones, principios y valores consolidados en una identidad sexual, ya que “sexo es lo que somos y no lo que decimos ser”.

Marcela N. Gordillo
Salta-Capital, 24 de abril de 2010.

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